viernes, 19 de julio de 2013

Cincuenta sombras de...en fin

Llevo un tiempo, si debo ser sincera, intentando contenerme. Juro solemnemente que lo he intentado con todas mis fuerzas, pero ya no puedo más.
Qué queréis que le haga, estoy sometida a demasiada presión mediática, demasiado bombardeo, demasiada gente criticando alegremente. 
Y yo me decía como Ana Obregón en aquella entrevista en semitrance: anaaaa....tranquii....anaaa....
Pero me ha superado, he sucumbido miserablemente, lo reconozco. Quería hacer como con lo de Truñúsculo, criticar solo con ver la película y habiendo ojeado uno de los libros en la estantería de una tienda dejándolo de nuevo con gesto de asco.
Pero bueno, la promesa del sexo salvaje me ha hecho aceptar el trato, como Mary Poppins y su píldora de azucar.
En fin, que me he leído Cincuenta sombras de Grey. Solo el primer tomo, no tengo fuerzas para más.
Y tengo que criticarlo, lo necesito; fundamentalmente lo he leído por esa única razón, por eso y por curiosidad morbosa, todo sea dicho de paso.
Antes de arrojarme por el barranco de las opiniones, quiero decir que no pretendo emular en modo alguno a mi buena amiga Mari Carmen, autora del blog "La diseccionadora de libros" que aprovecho para recomendaros.
Si queréis leer críticas bien hechas, es a ella a quien tenéis que leer. Lo mío se va a parecer más al raje de la hora del café que por cierto, le dedico, a ella y a Mel, (Diario de una chica positiva), porque las echo mucho de menos, y así al menos al leerme, pueden sentir que nos hemos ido a tomar uno de esos cafés de cinco o seis horas y volver a casa con dolor de mandíbula de tanto reír y rajar.
Voy a ir directa al meollo de la cuestión porque aquí hay tela que cortar. Evidentemente hay spoilers y barbaridades varias. Avisaditos estáis.
En primer lugar tras las primeras diez páginas me sorprende que no está TAN mal escrito como yo esperaba, que el libro en general no opone resistencia alguna a la hora de leerse lo cual me lleva a entender parte de la razón de su éxito.
Luego esta ilusión se desvanece por completo.
La protagonista es Anastasia Steele (tela con el nombrecito nuevamente). Anastasia (Ana, para los amigos) es una muchacha de 21 años que estudia literatura o similares y que le gusta leer los clásicos ingleses como Jane Austen y compañía. Eso tienen que contártelo, porque Ana no hace particular gala de unos conocimientos profundos que en mi opinión debería tener una licenciada (o graduada, o lo que sea) en letras.
Ana me recuerda profundamente a la famosa Bella Swan (afortunadamente en la película la interpretará la preciosa Alexis Bledel y no el cardo borriquero de Stewart) Ana es una chica normal, tan normal como una coliflor o una lechuga, con la personalidad de un gasterópodo. Sus aficiones son leer e ir al cine. En esto se diferencia abismalmente de la otra que no hacía nada mas que mirar al horizonte. 
Nuestra amiga Ana se describe a sí misma como: alta, delgada, de piel pálida, cabello largo moreno y rebelde y enormes ojos azules. Después inicia un monólogo de flagelación exaltando las virtudes de su mejor amiga y lo fea e insulsa que es ella. 
Y yo lanzo la siguiente pregunta para todo el respetable ¿han cambiado los gustos de la sociedad occidental en los últimos veinte minutos y no se me ha informado? ¿Desde cuando una chica alta y delgada de enormes ojos azules se considera algo feo? Por esta descripción yo solo soy capaz de dilucidar: Ana está buena.
Ana tiene un problemita, así siendo suave; nuestra querida autora, para que nos sintamos más identificadas con ella, la ha dotado de una inseguridad patológica. Su autoestima es básicamente inexistente y a pesar de ser un bellezón, tener una nota media impresionante en la universidad (aunque impresiona más aún cuando la lees expresarse) y tener a varios moscones detrás, el discurso de nuestra protagonista durante los tres primeros capítulos del libro se reduce a: mi amiga es tan guapa y yo tan fea, soy tan tonta, tan patosa, tan inútil, tan basura en general...
Su entrada en el despacho del señor Grey es cuanto menos, gloriosa: Ana se tropieza con la raya del suelo (porque sino no me lo explico) y cae de rodillas a los pies del señor Grey.
¡Hola metáfora de poder! ¿quieres una copa? aquí estamos echando la tarde los tópicos y yo.
Bueno, a lo que iba: esta muchacha con el interés y la personalidad de un cebollino, consigue enamorar sin comerlo ni beberlo al señor Grey.
Un personaje que según como se mire es el sumum de la estupidez o el personaje más interesante del libro con diferencia.
Describiéndolo a grosso modo, el señor Cristhian Grey es guapo, guapísimo, inteligente, joven, se ha hecho a si mismo, misterioso, intrigante, sexy, folla de campeonato y tiene un porrón de millones en el banco.
Como pegas es celoso, obsesivo del control, maniático y se enfada a la primera de cambio generalmente por gilipolleces.
Pero de las pegas, aunque la autora lo ha intentado, apenas te enteras.Quiere darte la impresión de caballero de brillante armadura pero con sombras (de ahí el título) pero en mi opinión, sin éxito. Si, le manda muchos mensajes al movil, sí, no le gusta que vea a otros hombres. Sinceramente ¿que hombre no hace eso al principio de la relación? Ya que nos ponemos, pues mira, que sea muchimillonario y la tenga grande.
Así que Ana pues firma y digo firma porque el insurrecto le hace firmar un contrato porque le va el sado y quiere practicarlo con ella.
Este es quizá el punto más relevante de mi diatriba: he leído algunas opiniones que describen las escenas de sexo como muy fuertes, muy excitantes. Algunas personas me lo han dicho directamente, que el libro es fuertecito.
Bueno, pues cuando leí el contrato a mi me entró la risa, sobretodo por lo que ellos llaman los "límites infranqueables" que incluyen; cito:
Actos con fuego o velas, actos con orina o excrementos, actos con cuchillos o perforaciones en la piel, actos con sangre, electricidad, sexo con animales o niños, actos con material ginecológico, dejar marcas permanentes en la piel o actos relativos al control de la respiración (asfixia).
Oh dios mio, dios mio al chico que me gusta le va mogollón el sado, es muy malote y me va a hacer de todo, excepto todo lo que implique sadismo en modo alguno.
¿Qué coño te va a hacer Ana? ¿Pam pam al culín?
Porque sinceramente, unos azotes en el culete, sea con la mano abierta o con fusta, ni es sado ni es na. Es sado descafeinao. Es como el cafe que me tomo yo, descafeinado, con  leche de soja y sacarina, eso dejó de ser café hace mucho y solo le queda el nombre.
Chica no se, yo me esperaba que se yo, algo más fuerte, y cuando avanzo un poco me doy cuenta de que he acertado de pleno; las escenas de sexo son pocas y cobardes, bastante repetitivas tanto en la narración como en su desarrollo y el sado brilla por su ausencia. Eso si, como tiene un chorrón de millones la infraestructura (cama rococó de finales del S XIX según nuestra amiga Ana, que en ese momento nos demuestra de qué le ha servido su lienciatura) pues el chico, la tiene.
Un arsenal de fustas, látigos, bolas chinas y dildos básicamente de decoración. 
A todas esas personas a las que parezca que este libro es fuerte es porque no tienen costumbre de leer palabras como clítoris, orgasmo, follar, etc en un texto, y punto.
Voy a pasar ahora a dos cuestiones estilísticas antes de entrar a trapo con las escenas de sexo.
¿De verdad es necesario que la autora use las marcas de todos los productos que utilizan durante todo el libro? ¿le han pagado? Audi, playstation, bombay saphire, blackberry, macbook, ipod...El libro se limita a un baile, a una sucesión de marcas obviando completamente los sustantivos. Ana en ningún momento coge el coche: se monta en su Audi, faltaría más. Pero no queda ahí la cosa, también te dice el modelo, no vaya a ser.
Me da la sensación de que esto es una burda (muy burda) táctica para hacernos una falsa imagen de la realidad y así hacernos creer que: oh! nos puede ocurrir a nosotras.
Veinte veces que se monta, veinte que te recuerda que tiene un Audi. Bien que te molestó que te lo comprara, ¿que pasa ahora? para tus adentros piensas: oh voy a montarme en mi Audi? porque yo no me lo creo, sinceramente.
Segunda cuestión, para mí, la que más denota lo pobre que es este libro. Durante las primeras páginas la autora desarrolla un diálogo interno entre Ana, el subconsciente de Ana y "La diosa que lleva dentro" En su primera aparición es un recurso gracioso, también lo es en la segunda y la tercera. La cuarta cansa.
Y cuando absolutamente en todas las páginas "mi subconsciente" y "la diosa que llevo dentro" tienen alguna linea me demuestra que esta mujer tiene los recursos de una cucaracha para darse la vuelta.
Además, Ana tiene la costumbre de poner los ojos en blanco aproximadamente cada dos lineas, así como el resto de su familia y amigos, su subconsciente suele cruzarse de brazos y dar golpecitos en el suelo con el pie y la diosa que lleva dentro se dedica a todo tipo de acrobacias. 
Me resulta angustioso cada vez que leo "la diosa que llevo dentro" porque Ana, ¿donde estaba esa diosa cuando te caíste de morros en el despacho del chorbo? ¿donde estaba cuando te veías ridícula y horrible en el espejo? ¿De parranda?
También hace mucho hincapié en el delicioso olor de Cristhian: a gel carísimo y a "él". Una vez vale, dos pase por si me había olvidado. A la de mil, da tedio, ya se como huele Cristhian, me lo has contado ya, se que te gusta pero a menos que pretendas destilarlo y venderlo no veo por qué hay que insistir. 
No se si para dar sensación también de realidad, para acercarnos a la protagonista o para qué, la autora nos incluye una multitud de uau, uff, ah, ummm y otras onomatopeyas que más que darme la sensación de que Ana me está contando lo ocurrido, tomando un café, me parece que la autora no puede contener su entusiasmo en las escenas de sexo y antes de dejar el ordenador para masturbarse se le escapa.
Escenas de sexo, ya lo he dicho: pobres. Tiene dos en mi opinión que merecen mas recalco y son quizá la primera en la que Ana pierde la virginidad (como no podía ser de otro modo, no sea que no se entregue a la primera al hombre de su vida) más que nada porque es la primera que aparece en el libro, la más detallada, vamos, la escena de sexo a cuyo alrededor escribió un argumento para darle sentido. Y la primera de sado con la fusta (que es básicamente todo lo que aparece en realidad) lo demás son variaciones sobre el tema, que si ahora encima de la mesa, que si ahora en un sofá, que si ahora de pie. 
Que bien, que tampoco nos vamos a poner muy quisquillosos considerando que tampoco es que puedas describir de muchas formas más el acto sexual como para escribir una trilogía. ¿O quizá si? igual con un buen diccionario de sinónimos podría funcionar. Por aquello de que los orgasmos de Ana siempre se describan con exactamente las mismas palabras y los de él también.
Dejando esto a un lado, el conflicto en el libro para mi se acaba en el momento en que Grey decide que si que la quiere y se enamora de ella. Y esto ocurre a mitad del libro. El resto es paja. 
Toda la tensión sexual, todo el interés o misterio que se basa únicamente en la complicada psique de nuestro millonario preferido y en por qué es como es se disuelve en el momento en que él deja de lado todas las normas con las que nos han estado aburriendo durante la primera mitad del libro sin hacerles ya más caso ni mención. A partir de ahí se convierte en un romance ligerito y blandito: te quiero, me quieres, me vuelves loca, tu a mi también.
Todas las dudas, conflictos y demás son paranoias mentales de Ana que si ahora está serio, que si ya no me querrá, etc, etc.
Huelga decir que a nuestra chica le molesta mucho que su novio sea muchimillonario y le compre cosas (curiosamente no escatima en detalles de marcas y modelos además de precios) y yo me pregunto:
¿Tanto problema te supone? Acabas de pescar a un millonario joven que le gusta hacer regalos caros porque es detallista, guapo, que está enamorado de tí, es maravilloso en el sexo y te pone como una moto exactamente ¿dónde está el conflicto? 
-¡que le gusta darme en el culete y hacerme de sufrir!
-¡anda a mamarla!
Y llegamos a la peliaguda cuestión: ¿No es machista este libro? El hecho de que la protagonista sea una jovencita virgen, inexperta que se enamora del príncipe azul que la lleva por un "camino oscuro" de vicio y perversión en la que ella satisface sus fantasías ¿eso no está hecho para complacer al hombre de la sociedad patriarcal?
Pues sí y no. Vamos a ver, yo pensaba así y en principio era lo que me hacía reticente a leer esta magna obra de la literatura moderna. Personalmente, no lo veo nada del otro mundo. ¿El mensaje? pues si, se puede interpretar ese mensaje, ¿pero de qué libro no se puede sacar un mensaje así?
Sin ir más lejos, ¿qué mensaje sacamos de Orgullo y Prejuicio? pues que la chica tiene que comerse los mocos en casa a esperar al marido de sus sueños y que lo escribió una mujer que se pasó la vida fantaseando con el príncipe azul que jamás llegó y se murió mas sola que la una. 
Lo que quiero decir es que claro, podemos extraer una conclusión así pero también podemos pensar que nos han contado una historia para hacernos pasar un rato entretenido sin más y no darle más vueltas. 
¿Que con esos ingredientes podría haber salido un libro mucho mejor? totalmente, se le podría haber sacado mucho jugo a esa situación, hacerlo mucho más erótico, mucho más profundo, más arriesgado, pero claro, no sería un best seller.
Vamos, que cuando yo conozca a un millonario guarrete, que esté como un tren, loco por mí y le encante llevarme a una espiral de lujo y depravación, pues ya os contaré si me dejo azotar o no.