viernes, 5 de abril de 2013

Pepita me tiene envidia

Estoy en la cocina preparando una comida de urgencia, a saber: comida que preparas casi a las tres de la tarde porque no te has acordado de comer antes y empiezas a marearte de hambre, de aspecto poco halagüeño. El sabor tampoco acompaña y cuando ya me ha subido un poco la glucosa pienso: - también ya me vale, me podría haber esmerado más. La cuestión es que me planteo, mientras cocino, la siguiente hipótesis: Supongamos que yo invito a comer a casa a unos amigos con los que no tengo mucha intimidad, puede que amigos del vikingo. Como he decidido lucirme les voy a preparar una paella, que resulta, que como no preparo a menudo o yo no estoy muy lúcida ese día porque como regla general no cocino mal, la cuestión es que me sale salada. Pero no salada de sentidita, salada tipo océano Atlántico, con un toque de mar Muerto. Total, que mis amigos como son buena gente se la comen ocultando los gestos de horror y me halagan muchísimo diciendo lo buena que me ha salido la paella. Y yo tan contenta. Pero Pepita, que no es tan solícita o que al menos no le da la gana mentirme me dice con total sinceridad: -Chica me vas a perdonar pero esto no hay quien se lo coma. La gente la mira con odio y yo me ofendo un montón: con lo buena que me ha salido a mí la paella... Acto seguido mis amigos se le tiran a degüello a Pepita y la ponen de vuelta y media, lo más suave que le dicen es que es una borde y una maleducada y que seguro que ella no es capaz de hacer una paella como la mía y que si sabe, que nos invite a todos a su casa y lo demuestre. Pepita dice avergonzada: -Pero es que está muy salada! y yo solo he dicho que no me gusta no que tu cocines mal. Yo no se preparar paellas Buena la ha dicho, enseguida se meten con ella alegando que si no sabe preparar paella como se atreve a criticarme -Bueno ya, no se hacer paella pero he comido paella antes y se cúando está buena y cúando no. En fin, cuando Pepita que ha aguantado el chaparrón con bastante dignidad y hasta se ha disculpado porque la paella no le ha gustado, se marcha una amiga me dice: -Tranquila, tu paella es maravillosa lo que pasa es que Pepita te tiene envidia. NO. He dicho que no y punto, Pepita no me tiene envidia porque haya dicho que mi paella es un asco, Pepita ha hecho una valoración de mi paella probablemente más objetiva que la del resto del grupo. Pepita no tenía intención de herirme probablemente solo quería expresar su descontento porque se le había dormido la lengua comiendo mi paella. Vamos a aprender a discernir un poco entre críticas en plan Barrio Sésamo: La paella es una mierda y Pepita dice: -Me vas a perdonar, pero no me gusta la paella, está demasiado salada. Pepita solo ha hecho una crítica objetiva en la que me ha presentado el motivo de su crítica La paella es un asco y Pepita dice: -No me lo tomes a mal, pero es que la paella está mala porque está demasiado salada, la próxima vez ponle menos sal y más agua, mi madre la hace siempre así y le salen de muerte. Pepita es una bellísima persona porque además de hacerme una crítica constructiva me ofrece un consejo sobre como mejorar la próxima vez. La paella es mala y Pepita dice: -La paella está salada y tu llevas un vestido horrible. Pepita es una cabrona La paella es un manjar de los dioses y Pepita está estudiando para ser chef pero no se le da demasiado bien y dice: -Tia, es la peor paella que he probado en mi vida, da asco. Ahí SI podría yo dilucidar que Pepita está jodida porque mi paella es mejor y me suelta la bordería con toda la mala idea. No se si me seguís; pero hay formas y formas de hacer una crítica y no se puede achacar todo a que la única motivación del que critica sea la envidia pura y dura. Al fin y al cabo, esa noche nadie pudo dormir sin beber tres vasos de agua y al día siguiente todos tenían los labios cortados de lo salada que me salió la dichosa paella. Y si la metáfora resulta muy abstracta para vosotros; sustituid "paella" por "danza" y está hecho.

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