viernes, 1 de junio de 2012

El legado de Truñúsculo

Yo no digo que yo no sea criticona, lo soy y mucho, pero como es mi blog y escribo lo que me da la gana, tengo la necesidad de hablar de un tema que me tiene escamada. De verdad que no soporto Crepúsculo. Ni los libros, ni las películas, ni las fans, ni los actores, ni el merchandising. No lo soporto y no lo soporto. Es que es superior a mis fuerzas. Que yo no digo que alguien no pueda escribir un libro de lo que le de la gana y como le rote y si yo quiero escribir un libro horrible, con faltas de ortografía y combinando mayúsculas y minúsculas sin sentido estoy en mi pleno derecho, pero no me explico como ha hecho tanto furor sinceramente. Mi teoría es que los cuentos de hadas clásicos están demasiado trillados, las únicas que se los creen ya son Doña Letizia Ortiz y Chaterine no me acuerdo del apellido duquesa de Cambridge por cuestiones evidentes. Y claro, ahora a una niña le lees la Cenicienta y se te ríe en la cara. El tema del hada, la carroza y los zapatos pues no cuelan, exige demasiado esfuerzo e imaginación se ve. Por eso pues se moderniza la historia aunque el patrón es el mismo: Una chica, que en los cuentos era la más hermosa del lugar, gentil y dulce y tan maja y con una voz tan melodiosa que los pajaritos se paraban a cantar con ella en sus manos. Como nacer con todas esos atributos y no estar haciendo carrera ya en pasarelas o en el cine hoy en día es complicado la chica de Crepúsculo es sosa, insulsa como una acelga y sin ningún tipo de virtud para que todas las niñas que lo lean puedan sentirse identificadas y piensen: si esta chica fea, sosa y sin habilidades especiales puede conquistar al príncipe azul yo también puedo, mi vida no está tan vacía entonces. Si Bella Swan (tela con el nombrecito) fuese un genio de las matemáticas otro gallo nos cantaría. Pero chico, en la película se pasan el rato diciendo: Bella jugar al beisbol? Bella bailar? Bella cruzando la calle? Pero por amor de dios, Bella hace algo? Total, que a la chica insulsa y sosa y nueva en el instituto a la que todo el mundo señala como "la nueva" le gusta el príncipe azul que les gusta a todas las chicas pero inaccesible y misterioso. Menuda novedad. El chico como príncipe no podía ser pues vampiro, ale. Pero como un vampiro a lo Drácula de Bram Stoker cae en desagradabilillo (aunque a mi me encanta Gary Oldman en la película y francamente tiene un buen viaje cuando va de príncipe húngaro y que yo le haría encantada de guarrilla vampiresa rumana pero ese no es el tema) a lo que iba, que como un vampiro tipo vampiro de los que hacen ruiditos raros, matan gente, se convierten en bicho y si les da la luz se hacen o bien zombie rarito o directamente cenizas pues nos lo adaptamos y le suprimimos las pegas, toca el piano, trepa árboles, no mata a gente porque es bueno así que controla su ansia de sangre y solo come bichos, y si le da el sol (esto es lo más mejor) brilla como una vulgar vedette. Qué tenemos? un vampiro no, tenemos un pixie del bosque. Pero bueno, sin defectos y "especial" eso es un príncipe azul de toda la vida. Ahora se le da el toque siglo XXI haciéndolo torturado y complicado en lugar de que baile el vals y Eureka! cuento al canto. Añadimos a un hombre lobo para que nos complete el triángulo amoroso y como total, vestuario no nos cuesta lo podemos poner sin que se nos altere el presupuesto que ya nos habíamos fundido en purpurina y swarovsky para cuando a Eduard le da el sol. Total, que Bella no se ha visto en su vida en otra igual, en lugar de hacerse filetitos con ella entre uno y otro se enamoran de la chica insulsa y sosa en la que se puede identificar toda una generación de adolescentes en celo y pensar si ella puede por qué no yo? No me he tomado la molestia de leerme tan magna obra de la literatura, lo siento, me tienen ocupada últimamente Perez Galdós y Blasco Ibañez y lo prefiero francamente. Tuve suficiente con una película y un par de escenas de otra, más que suficiente. Me entristece sinceramente que la única forma de amor que conoce una generación de jovencitas que esperan, eso es lo más fuerte de todo, aguardan la aparición como el que espera la lluvia de un chico poco comunicativo, inexpresivo (misterioso) problemático (o ya me diréis vosotros lo de estar muerto y beber sangre aunque sea de rata lo que es) y cuyo amor es posesivo y en mi opinión insano o al menos conformarse con la segunda opción que viene siendo un caniche vigoréxico sin las vacunas en regla pues es para caerse de espaldas. De verdad que no me parece nada romántico, ni bonito como dicen muchas. Y el hecho de que la novela esté escrita por una mormona que opina que se da demasiado valor al sexo en la sociedad actual y decidió crear un producto para fomentar la castidad antes del matrimonio y que el propio actor Robert Pattinson que por cierto se ganó todo mi respeto en esa entrevista, dice no soportar porque le parecen más bien delirios esquizofrénicos de una mujer con serios problemas sexuales en los que proyecta todas sus fantasías no realizadas pues tiene bastante miga la verdad. Eso señoras y señores es lo que está leyendo una generación de mujeres y les parece precioso cuando debería escandalizarles. Y cuando ya pensaba yo, ingenua de mí que la pesadilla terminaba y que pronto se pasaría de moda como tantas otras cosas, al tener buen tirón aprovechan a los actores, directores, hasta a los productores para promocionar otros productos. Y claro, yo quería ir a ver aquella película de Caperucita roja porque tenía verdadera curiosidad por el tema y porque a mi Amanda Seyfried me gusta bastante pero de pronto leo: de la directora de Crepúsculo y ahí pues me acojono. Lo siento pero las películas de Crepúsculo (que ya se que tienen varios directores) bien dirigidas pues no están. Solo hay una escena que me pareció que estaba bien rodada si bien era ridícula y fue la del partido de beisbol, pero vale. Sale Agua para elefantes, y el tema me interesa, quiero ir a verla, pero peligro! peligro! el papel protagonista está hecho por el digno sucesor mímico de Keanu Reeves, desde Matrix que no se vio un actor tan soso. Y claro, se que me la voy a amargar viéndolo poner cara de palo y no me apetece. Tengo que decir en su favor, para que todo no sea horrible, que cuando salió Titanic menudo por culo que dieron con Leo di Caprio que si que guapo es, que maravilloso, que delicia que decadencia y luego se ha preocupado de convertirse en un gran actor y de mis preferidos, se tomó la molestia de salir del encasillamiento de terror de las nenas para hacer una buena carrera y puede que con este chico me equivoque y haga lo mismo. Pero en este momento solo me parece que aprovechan el tirón de su fama, ya veremos con los años en que queda la cosa. Porque tengo una película de él de cuando aun no era famoso (aunque suene Hipster) y es terrible. Pero terrible. Quiero ver Blancanieves porque me encantan las películas con vueltas de tuerca y soy fan de Charlize Theron y babeo con Chris Hemsworth pero oh oh! la reina de las caras raras también está en cartel. De verdad, era necesario? porque sinceramente es una actriz bastante pésima. Solo ella además tiene la capacidad de llevar un espectacular vestido de Marchesa y hacerlo parecer feo con las caras de me amarga el café, me repite el gazpacho que pone. Tendré que verla, porque sinceramente no entiendo que problema puede tener la bellísima madrastra con una hijastra que no le llega a la suela del zapato, vamos que en lugar de brujerías se podría echar a dormir en una hamaca tranquilamente porque ni en un millón de años le iba a quitar el puesto de la mas bella del lugar. Si es que me imagino la escena, la reina entrando a la cámara del espejo con música tétrica y preguntando: -Espejo....espejito mágico, quién es en este reino la más hermosa? (no se por qué pero me sale con la voz de la madrastra de Disney) Y el espejo con la misma voz que la película le contesta: -Chica no te preocupes que la niña a tí no ha salido....se ve que todo se pega menos la hermosura Ya podrían haber puesto a Aishwarya Rai o a Amanda Seyfried teñida, si es que hasta Winona Ryder le pega de patadas a la niña de Crepúsculo. Habrá que aguantarlos a ellos y a Justin Bieber hasta que se pase la moda supongo, pero no hay derecho, hasta me han estropeado una palabra tan bonita como Crepúsculo, no hay derecho.

miércoles, 23 de mayo de 2012

La lección de las semillas

El otro día el vikingo estaba devorando una de sus manzanas radiactivas. Las llamamos así porque las que le gustan son esas que son casi fosforescentes de lo brillantes y que las cortas y te lloran los ojos de lo ácidas que son. A mi personalemente no me gustan nada pero llevo un tiempo queriendo cultivar plantas en el balcón y le pedí que me guardase el corazón de la manzana para plantarlas. Finalmente extraje semillas de dos manzanas las limpié y las coloqué como cuando en el cole poníamos un algodón con lentejas o habas para hacerlas germinar, en unos botes de cristal, al sol. Este proceso me ha tenido ocupada las últimas semanas, vigilándolas atentamente esperando a que germinasen para poder llevarlas a la tierra. Y me ha sorprendido. Me ha sorprendido mucho lo que te puede llegar a enseñar una semilla de manzana. Durante los primeros días una de las semillas estuvo más adelantada que las demás, se separó enseguida de la cáscara y le brotaron unas hojitas diminutas. La trasplanté enseguida sin darme cuenta de un detalle muy importante. No tenía raíz. Creció durante unos días manteniéndose de los propios nutrientes que tendría la semilla y la dejé ahí con la esperanza de que todavía podía arraigar. Le siguieron otras dos, estas si que han sacado su raíz perfecta y fuerte y han crecido mucho, las hojas ya empiezan a estar grandes y en breve pasarán del semillero a su propia maceta. Crecen por días y cuando las miras una vez a la siguiente ya no están igual, me siento muy contenta cuando las miro crecer y pienso que podrán convertirse en un bonito árbol. La cuarta semilla empezó igual que sus dos hermanas mayores salvo que germinó un par de días después. Forma parte del grupo de las semillas de la segunda manzana y germinó al día siguiente de ponerla en el bote. Me alegré mucho cuando la vi, la planté enseguida pero como vi que le costaba soltarse de la cáscara intenté ayudarla con tan mala suerte que con la uña le partí los cotiledones. Los cotiledones son la parte de la que se alimenta la pequeña plantita en su fase de embrión con lo cual sin ellos tiene mucho más difícil salir adelante. Ha dejado de crecer y está estancada. Yo sigo esperando no haber hecho un daño irreparable y que pueda salir adelante aunque le cueste más. La quinta y la sexta aparecieron tiempo después, la quinta semilla parece más débil que las otras y le está costando mucho levantarse del suelo y empieza a amarillearse. La pobrecita sexta semilla tiene la raíz completamente retorcida, formando una espiral y aunque intenta salir a la superficie también saca una parte de la raíz, vamos que no sabe para donde tiene que crecer y como tengo miedo de romperla, no me atrevo a tocarla. Después, nada. El resto de semillas permanecen en su bote sin intención de salir salvo una en la que empieza a despuntar el filo blanco de la raíz muy lentamente. Todo esto me ha dado que pensar mucho, en las personas, en como nos comparamos con los demás, en los que admiramos porque salen adelante con más facilidad que nosotros, en que nos exigimos ser como éste o aquél porque los admiramos y queremos ser como ellos o porque les envidiamos. Nos preguntamos por qué ellos parecen salir de la tierra como si no fuese ningún esfuerzo mientras que nosotros permanecemos luchando en nuestro tarro de cristal. Y en realidad no deberíamos hacerlo. Cada semilla, cada persona se desarrolla de una manera diferente, no sabemos por qué una semilla es más fuerte, tal vez tuvo mejor acceso a la nutrición que necesitaba o a la luz o simplemente ha salido así. A veces hay personas que sin querer, intentando hacernos un favor, como ha sido mi caso o a veces queriendo, porque desean hacer daño, rompen algo esencial para nosotros, para nuestro correcto desarrollo, nos hieren cuando somos pequeños y débiles y eso nos dificulta seguir creciendo como hubiésemos podido hacerlo. Eso no significa que no podamos conseguir lo que nos proponemos, simplemente significa que nos costará más trabajo. Pero si no nos rendimos podemos conseguirlo. Estoy segura de que miles de plantas que hoy son árboles fuertes empezaron así. Tengo que contaros algo más; la primera plantita, la que no tenía raíz empezó muy bien pero por alguna razón no consigue arraigar y está empezando a pudrirse. No es oro todo lo que reluce, no por empezar algo muy bien significa que siempre vaya a ir todo tan bien. Se puede estropear en cualquier momento, sea algo ajeno o dependa de nosotros. Quizá la lección de esta semilla sea que no hay que tener prisa por crecer, sino más bien enraizar bien, aprender, hacer las cosas paso por paso y crecer cuando sea nuestro momento y no antes. Qué haré con mis plantitas cuando crezcan? tengo planes para ellas: las pasaré a macetas más grandes, de las que sobrevivan, porque se que no todas llegarán a germinar aunque yo lo quiera, hay algunas que no podrán pasar de ser semillitas nada más. De las que sobrevivan unas irán a macetas más grandes y las dejaré crecer hasta que no pueda hacerlo más. Puede que done una o todas a algún jardín o huerto donde puedan desarrollarse completamente como árboles. Pero también puede que intente convertir una en un bonsai. La que se convierta en bonsai será un árbol chiquitito y mono al que cuidaré mucho, le podaré las ramas y las raíces y seguramente le retuerza el tronco con guías para que tenga una forma bonita. Quién decide eso sobre nuestras vidas? quién pasará de la maceta al jardín y quién se quedará en una maceta para el resto de su vida? Quizá eso no lo elijamos nosotros o quizá si, yo creo que tiene una parte de cada. Hay personas que tienen la suerte de encontrar a alguien que les guíe en su camino aunque en el proceso les modele a su gusto, hay otras que no serán guiadas pero crecerán salvajes y a su aire y puede que a la larga eso sea mejor para esas personas. Quién sabe lo que es mejor para cada uno. Supongo que la lección obtenida de todo esto es esa; hay muchas formas de hacer las cosas y ninguna es mejor que otra pero los que empiezan bien pueden terminar bien o mal, los que empiezan mal también pueden acabar de las dos maneras. Los que no empiezan solo tienen un final posible. No podemos exigirnos ser como los demás ni compararnos solo podemos hacer nuestro camino y esperar a dar hojas, flores y frutos. Eso y que no puedes dejar a tu perro cerca de la maceta con tierra.

viernes, 18 de mayo de 2012

Puros de corazón

Puede que con este tema toque algunas fibras sensibles, solo puede, aunque preferiría no hacerlo porque eso significaría que mi opinión es respetada, porque solo es eso, mi opinión. Quien quiera que la suscriba y quien no que no me importune con comentarios mentando a mis antepasados porque la verdad es que ese tipo de opiniones pues no me interesan. Queda dicho. Yo se que a estas alturas del laberinto y de ir saltando de charco en charco y tiro porque me toca nadie ignorará que yo pues cristiana no soy. Eso no quita para que los respete, los respeto mucho, profundamente. Considero que las personas, no todas pero sí muchas, necesitamos algo en lo que creer. Necesitamos tener algún tipo de vida espiritual le demos el nombre que sea. Oigo a mucha gente que me dice: - yo no soy creyente pero si creo que hay algo, una presencia una energía, vida en el más allá... En primer lugar quisiera puntualizar que si crees en algo eres creyente y no hay más que hablar. Otra cosa es pertenecer a algún grupo religioso que es harina de otro costal. Sin embargo hay una cosa que no soporto, pero de nadie, creyentes, ateos o combinado: por qué todo el mundo intenta convencerte de que su versión es la verdadera? Además que expresión más fea: lo mio es lo verdadero. Con la excusita de me envía Dios, tengo que convertir a los infieles la de pitotes que se han liado a lo largo de la historia y han llevado a otro follón todavía más gordo. Vamos a poner que el cruzado de turno va a liberar Tierra Santa y a expiar sus pecados y en lugar de meditar, poner el centro de gravedad en sí mismo y decir:- qué puedo estar haciendo mal y como afecta eso a mi vida? pues no se le ocurre otra cosa que coger la armadura y ale! vamos a espachurrar unos cuantos infieles en Jerusalén que ya se sabe que si bien la mayoría de la población está muy tranquila y a lo suyo en realidad están equivocados, adoran al dios incorrecto (¿?¿?¿?) y yo (YO!) que no los conozco de nada y no se ni donde cagaron la primera mierda pues tengo que ir a corregirles de sus errores y asegurarles la entrada al reino de los cielos cuando por cierto, la mía tampoco está tan clara porque, si bien adoro al dios correcto (sigo preguntándome como averiguas eso) resulta que soy un pecador asqueroso porque soy básicamente humano y me gusta el buen yantar y una buena moza esporádicamente, no bañarme demasiado, jurar en voz alta cosas tipo voto a brios y voto a tal y en general las cosas de persona normal de la época. Total que viene un cura y me dice que me conmutan la pena de infierno y castigo por toda la eternidad si me voy al extranjero a matar personas inocentes y a saquear un poco, en fin un surtidito de barbaridades que como bien es sabido en la balanza de pecados ponerse ciego a solomillo y darle al manubrio de vez en cuando está muy muy muy pero que muy muy por encima de eviscerar al prójimo sobretodo si este prefiere orar mirando a la Meca (o hacia un candelabro, que tampoco se escapan)vamos, eso es un quítame esas pajas y el Señor hasta te lo agradece porque faena que le quitas de cara al juicio final. Después de pasar a cuchillo a un tercio de la población de oriente medio resulta que nuestro amigo el cruzado a menos que sea una persona sin ningún tipo de empatía (que las hay) y un fanático de las narices pues puede que le entre algún remordimiento que otro, sobretodo considerando que en aquella época ir a Tierra Santa no era como coger el AVE y que bueno, en general había convivencia con los autóctonos. Empieza a preguntarse en que se ha convertido, que derecho tenía a destripar alegremente a todas esas personas y si realmente Dios quería eso o le habían engañao. Va y se encuentra con una mora de la morería de buen ver y bastante aseadita y tienen un affaire. Y cuando el hombre pues ya se ha conformado, está bien contento con su Fátima y sus dos niños y tienen una casita en las afueras va y a los locales, que hasta hora no habían dicho ni mu se les cruzan los cables y deciden reconquistar lo que los otros les quitaron y expulsarlos de sus tierras y que se jodan si ya se habían hecho el planning de futuro. No haber venido, que nadie los invitó. Y como están convencidos de que Alá les guía y que ellos tienen la razón entran a casa, les rompen la puerta y parte del mobiliario que tanto les costó regatear, se cargan al cruzado y a la bella Fátima por furcia guarra e infiel y dejan vivos a los niños para que cuando se hagan mayores les pegue la volada de la venganza porque Dios les pide que venguen a su padre y así básicamente hasta nuestros días. Parece que hablo en coña verdad? pues nada más lejos de la realidad porque este tema me parece muy serio y me pone los pelos de punta. Lo chungo de todo este asunto es que ni Dios, ni Alá, ni Buda, ni la Diosa Madre y no me extiendo más porque no acabo dicen nada de "petate a los que no piensen como tu, son el enemigo, caca, caca" más bien el mensaje generalizado de las religiones es Vida recta, palabra recta, no hagas a los demás lo que no quieras para ti, perdona, se solidario, reza, medita y ama. Eso no lo pone, al menos en los textos originales. Después si, en los añadidos de turno, que casualidad. Y luego están los que se pelean por subnormalidades: - Oh! cómo! me pregunto, infiero, Cómo? repito y me reitero, osan decirle a mi hijo que el hombre viene del mono!! el hombre fue creado por Dios a su imagen y semejanza una tarde de sábado tonta que tenía, que hacía malo y Alá y Buda no podían salir a jugar, se entretuvo con el barro y mira lo que le salió. Quizá alguien debería explicarles dónde está la gran ironía de esa cuestión pero sobre todo alguien debería decirles que no hay que tomar eso en el sentido literal de la fábula. Es como decir que en algún lugar del mundo están escondidos los zapatos de cristal de Cenicienta porque está escrito y eso es que existen. Yo no se por que se preocupan con esas tonterías, cuando lo importante del asunto es el meollo de la cuestión: Amaos los unos a los otros y sed Puros de corazón. A veces pienso que a los que escribieron los libros sagrados les pasaba como a Kant: que se enredaba el hombre en explicaciones cuando en la primera frase lo había dejado bastante claro. Decía: el mundo se divide en conceptos a priori y a posteriori. Pues vale, se entiende, y entonces le da la locura de no lo he dicho bien y se liaba con la tienda de su amigo que vendía sillas y cafeteras y el suelo era de gres y las paredes de pino. Total que tras treinta páginas de explicación tu no sabes donde tienes la cabeza y donde los pies y todo para decir una cosa que en una linea estaba clara. Pues la Biblia igual: Dios es bueno pero si le tocas las pelotas se mosquea. Mucho. Pero si te portas bien y amas a tu prójimo y te comportas Dios se pone contento y no le prende fuego a tu aldea. Y punto pelota, así de simple. Todo este rollo teológico a que viene? Pues viene a que no entiendo a esa gente que a va a misa, a la mezquita o a la estupa y yo no se si es que no escuchan lo que les están diciendo o lo hacen como borregos por ir y ya está, esa gente que no usa condón porque es pecado, no aborta porque es pecado, tiene una vida sexual rarísima y marciana porque la vida sexual sana es pecado o bien no comen cerdo porque está prohibido, no tocan un perro y si pasas cerca con el tuyo te miran como al demonio porque está prohibido y no beben porque está prohibido pues resulta que esa misma gente es la que luego te apuñalan por la espalda, te humillan, te mienten o te tratan directamente como una mierda y en general tratan así a todo el mundo extendiendo su propia maldad y va y resulta que son los más beatos de los beatos y hasta se permiten el lujo de darte lecciones o intentar convertirte a la menor ocasión porque ellos (encima eso) tienen la razón. La fe, señores y señoras, es una forma de vida, es la vida recta, es comportarse correctamente y con bondad. Es la palabra recta, no mentir, no difamar por interés o por diversión. Es Amar a los demás es ser puros de corazón. De nada sirve ir todos los domingos a misa. Nadie te va a salvar del infierno si luego vas y te pasas por el arco de triunfo todos los preceptos que dices seguir y eres un hijo de puta (con perdón porque me parece una profesión muy digna) vale, un hijo de político o banquero. Como la nenita que me hizo la vida imposible en el colegio incluyendo la violencia física y psíquica y luego iba todos los domingos a misa con su mamá poniendo cara de beatorra, eso sí, al prójimo que le jodan y como soy una niña estoy libre de pecado. Como esas personas que violan a niños. Como esas personas que roban a niños de otras porque es pecado ser madre soltera. Como esas personas que insultan a los que creen en otras cosas. Como los que queman libros sagrados de otros sin el menor respeto. Como esos que matan en el nombre de Dios. Menos misa, menos oración y más poner el centro de gravedad en uno mismo, más pensar en a mí me gustaría que me hiciesen esto? si la respuesta es no, joder, no seas cabrito y no lo hagas. Más bondad en este mundo, que hace buena falta. Y no nos faltan manuales para aprenderla. Y porque seguir de verdad el camino del bien, de Dios, de Alá, de la Diosa, de Buda no es tan difícil.

martes, 20 de marzo de 2012

La princesa boba

Aquella mañana parecía que el sol no iba a salir, las espesas nubes de tormenta cubrían el cielo de tal modo que estaba completamente gris, en penumbra. El viento soplaba con fuerza anunciando la tempestad que descargaría por la noche toda su furia.
Los guardias reales que se encontraban custodiando las puertas del hotel donde se hospedaba su Majestad y su hija, la pequeña princesa aguantaban estoicamente sus posiciones, con sus bellos uniformes rojos y sus gorros siendo zarandeados por el viento, cada vez más intenso.
En el cálido interior del hotel, vacío para albergar la visita real se encontraba la Reina discutiendo con el director, que les recomendaba prudencia en vista de la noche que se avecinaba, mientras que la Reina insistía en que, mientras ella permanecía entregada a sus ocupaciones reales, que quién sabe en qué consistirían, la princesa debía practicar sus “ejercicios” en el exterior.
El hotel estaba decorado con exquisito gusto, en colores rojo y dorado, rebosante de riqueza barroca. En el gran salón de recepciones las mesitas bajas con hermosas patas labradas tenían floreros de cristal con arreglos de rosas blancas o lirios y en el recibidor donde se desarrollaba la discusión habían sofás tapizados en terciopelo rojo alrededor de una chimenea que chisporroteaba con alegría mientras en el exterior gris tronaban a lo lejos los primeros relámpagos que amenazaban con desatar su cólera antes de lo previsto.
La Reina era una mujer forzadamente joven, vestía con un traje chaqueta estructurado de color gris de tweed y tacones altos. Había desafiado al tiempo y a la edad en innumerables ocasiones pues le encantaba ser el centro de atención y admirada por su belleza. Su cara estaba tan estructurada como su traje, poniendo y quitando de aquí y de allá convirtiéndose en una mujer, supongamos que joven y bella aunque en realidad no lo era. El pelo en una coleta repeinada y larguísima, cambiaba de color y textura en casi tres ocasiones hasta llegar al final.
El director, único habitante permitido además de unas camareras para el servicio, en presencia de la real señora se agotaba inútilmente en la discusión, con cansancio repetía:
-Señora ya os lo he dicho
-Majestad- le reprendió imperiosa
-Majestad, hoy no se puede salir del hotel, y los guardias deberían entrar también a pasar la noche o ser despedidos a los cuartos del servicio, hoy no se debe estar fuera, cuando vienen estas tormentas ocurren toda clase de cosas extrañas
-Tonterías- exclamó ella- además, mi hija, la Princesa debe salir a practicar sus ademanes de princesa, ¿qué príncipe la va a querer sino? Debe practicar sus ejercicios diariamente para estar preparada para el momento del rescate. Todo es importante, la correcta postura, el nivel adecuado del volumen de la voz, las miradas de “necesito un príncipe que me salve” Todo cuenta!
El director, no poco extrañado inquirió:
-¿El correcto volumen de la voz? Estoy perdido
-Normal, usted un plebeyo no podría entenderlo. Sería un desastre que en el momento de ser rescatada mi hija al príncipe le pareciese muy chillona o su voz demasiado ronca, es algo que requiere de gran conocimiento de la situación.
El director del hotel miró a su alrededor el derroche de lujo y le costó imaginar de qué exactamente tendría que ser salvada la mimada princesita. Adivinando su pensamiento la Reina dijo:
-No sea bobo hombre, es un peligro controlado, una escena bien orquestada, unos cuantos gritos ensayados, el príncipe en cuestión colocado en el lugar adecuado en el momento preciso, un rescate, enamoramiento y ya lo tenemos: boda real.
El hombre miraba incrédulo a la Reina y a la princesita que había aparecido silenciosamente detrás de su madre. La pequeña tenía todo el aspecto de las princesas de los cuentos cursis, cara de bollito de rosadas mejillas, pelo largo y rubio a tirabuzones peinado en dos largas coletas con lazos de seda y vestido de volantes rosa decorado con encajes blancos.
Una mirada de besugo espantado y el poco entendimiento de un ladrillo completaban el conjunto de princesa necesitada de un rescate. Con urgencia.
Al director le inspiró una compasión y una pena terrible aquella niña de unos ocho o nueve años siendo preparada tan concienzudamente por una madre tan poco escrupulosa y a su manera tan estúpida como su cachorrilla. Una reina tonta para todo y lista para lo que le interesaba había dado como fruto una princesa boba.
La princesa miró con su carita sonrosada y blandita, como un panecillo sin cocer a su madre que cariñosa le dijo:
-Ve pequeña mía a practicar tus ejercicios, no vuelvas hasta que no los hayas terminado todos.
Y la pequeña sin inmutarse por los rayos que iluminaban el cielo ocasionalmente y la oscuridad total que ya se cerraba sobre el caserón por su estupidez natural, libre de miedo por estar libre de entendimiento también se marchó trotando alegremente por las alfombras mullidas como un cerdito.
Se quedaron discutiendo cómodamente en el hotel su madre y el escandalizado director. Cuando vio que nada podía hacer ni decir que la hiciese cambiar de opinión se dedicó a sus tareas habituales y dejó a la reina tranquilamente tomando el té junto a la chimenea impertérrita ante el peligro que acechaba a su niña.
La niña atravesó la puerta de entrada y recorrió la alfombra roja que habían dispuesto para recibirlas y que por la orden de hacer desaparecer a prácticamente todo el servicio del hotel y la amenaza repentina de lluvias nadie había recogido. Además, la reina era muy exigente en cuanto a las deferencias para con ella y no permitía que se retirase la alfombra mientras ella estuviese, con lluvia o sin ella.
La princesita atravesó el camino entre las dos filas de guardias que flanqueaban la alfombra mirando al frente aunque siguiendo de reojo a la niña que daba ridículos saltitos canturreando en un ataque de cursilería suprema.
-Si la princesa está fuera significa que hoy pasamos la noche al raso- pensaron sus cabezas al unísono con un suspiro de cansancio ante la idiotez de la reina y su poca consideración. Ya habían perdido recientemente a una niña, la damita de compañía de la princesa en una de estas tonterías que se le ocurrían continuamente. La nenita, de cara graciosa y cabello castaño claro había desaparecido en extrañas circunstancias al perderse en el bosque. La princesita no la había llorado aunque sentía su marcha porque creía que la iba a volver a ver en cualquier momento así que no se preocupaba mucho por Beatrice que así se llamaba. Podríamos pensar que suponía que solo se había ido de viaje o a su casa pero no suponía nada, así de boba era. Las cosas ocurrían y punto, sin más.
La princesa comenzó su ensayo, iba de acá para allá correteando juguetona, tumbándose de vez en cuando en el sucio suelo, otras fingiéndose atada a un árbol y lanzando grititos de socorro con sus segundos de pausa adecuados, su tono y vibración correctos, hoy le estaban saliendo especialmente bien. Los guardias estaban ya acostumbrados al extraño ritual y no le hacían el menor caso, seguían firmes en su posición sin alertarse mirando al frente todo el tiempo.
Desde la ventana del hotel el director y una camarera se habían parado a contemplar a la niña en acción. La camarera observaba boquiabierta con las toallas blancas apretadas entre los brazos y dijo:
- ¿pero que está haciendo?
-Ensayar para que un príncipe la rescate- repuso el director con voz triste
-Pobre chiquilla, ¿no se da cuenta su madre que con este tiempo no debe salir? Que desgracia ser princesa.
El director asintió con lástima y ambos se marcharon a seguir sus tareas.
Llegó el momento cumbre de la función, terminado esto podría marcharse a descansar a su dormitorio a comer chucherías. Consistía en dos columnas de hierro preparadas en una plataforma relativamente alta a las que debía atarse con dos cuerdas y de ahí esperar un buen rato. Se sabía la lección y la técnica tan perfectamente que se ataba y desataba ella misma con asombrosa facilidad. Se subía a la plataforma impulsándose con los brazos y pateando con sus piernecillas pequeñas y regordetas y sus zapatitos de charol hasta llegar a lo alto, una vez ahí se colocaba entre las columnas con los bracitos estirados una vez ya atada y se dejaba caer ligeramente afectando cansancio y desesperación con la cabecita, eso sí; sin deshacerse un rizo. Suspiraba unas cuantas veces y luego lanzaba algunos grititos agónicos. Quizá un poco más de seso la hubiese hecho plantearse que aquello era un espectáculo ridículo y una pérdida de tiempo. A lo mejor su madre, en vez de educarla en el papel de princesa rescatada podría haberle enseñado ciencias o literatura o arte, podría haberla hecho una mujer cultivada e interesante o podría haberle enseñado defensa personal para poder rescatarse a sí misma.
También podría haberle enseñado que no hay que salir mientras hay una tormenta.
La tormenta se situó por fin encima del hotel y del patio de juegos donde la princesa trabajaba. Miró la hora en su reloj de pedrería, aún debía permanecer en esa postura unos veinte minutos más, un aburrimiento. Un rayo afortunadamente con poca fuerza se descargó contra los postes que por suerte, solo llevaban cuerdas en vez de cadenas. La princesa salió despedida fuera de la plataforma y se dio de morros contra el suelo con un grito esta vez poco controlado. Aturdida por el golpe se sacudió un poco;- menudo desastre –pensó, se había chamuscado el bonito vestido que ahora tenía un desgarrón importante en la falda y estaba manchado de negro y olía fatal. El pelo también estaba fatal.
-Pues así no puedo volver delante de mamá- se dijo sin darse cuenta de la suerte que había tenido. En esto pensaba cuando otro rayo golpeó los postes que se tambalearon en la plataforma cayendo sonoramente muy cerca de ella.
La princesita lanzó un chillido agudísimo y del propio susto echó a correr en dirección al espeso bosque que rodeaba la mansión en vez de ir, como cualquier persona sensata a refugiarse al hotel.
La lluvia comenzó a golpetear con fuerza, grandes gotarrones empezaron a caer en el patio y sobre las caras de los tiesos soldados que preveían pasar así toda la noche, con el agua llegándoles a las rodillas y sin poder entrar a tomar una sopa o algo caliente.
Habían oído un trueno fuerte y el grito pero estaban tan acostumbrados que supusieron que sería otra triquiñuela de la reina para asustar a la niña y hacerle ver que aun no estaba preparada para el inminente rescate porque no podía controlar sus gritos y parecía una niña maleducada en vez de una delicada princesa.
La niña corría hacia el bosque y cuando se vio allí se calmó un poco, la tormenta se oía más lejos así que no había razón para no continuar su ensayo que se había visto bruscamente interrumpido. Seguro que así mamá estaría muy orgullosa de ella y le perdonaría un poco el penoso aspecto con el que en modo alguno podría permitir que un príncipe la viese.
Total, que siguió dando trotecillos acercándose a un árbol o a una roca jugando más que otra cosa y canturreando de nuevo como si nada adentrándose cada vez más en el bosque.
La reina había terminado su merienda y se preguntaba como iría el ensayo, asomó la cabeza por la puerta de entrada y le preguntó al capitán de la guardia. Este fue a ver y la sorpresa fue mayúscula al ver que la niña había desaparecido y el estado de los postes. Temiéndose lo peor dio parte del suceso. La reina enloqueció, perdiendo toda su compostura real cargó con todas las culpas a los guardias por SU imprudencia, SU irresponsabilidad y por cómo habían podido permitir que aquello ocurriese. Casi escupiendo espuma dio orden de dispersarse y de buscar inmediatamente a la niña por todas partes.
Los guardias se apelotonaron contentos de por fin dejar la postura que ya llevaban tanto tiempo aguantando que ni les pinchaba pero chocaban entre ellos y se tropezaban de tan torpes y agarrotados que estaban. Finalmente fueron a buscar a la niña.
La princesita oyó un grito y después otro. Eran sus guardias que la llamaban a voces por el bosque pero ella, tonta como era, imaginó que eran fantasmas que venían a buscarla puesto que sus voces sonaban lejanas y como un lamento terrible, se oían ramas rotas y arrastrar de cadenas que no eran otra cosa que el cansancio y el sonido de las armas y medallas chocando entre sí.
La niña volvió a correr asustadísima enredándose con las ramas, espoleada cada vez que escuchaba un trueno a lo lejos, llovía de firme y estaba empapada.
Se refugió bajo un arbusto espinoso con la esperanza de que los fantasmas no la encontrasen cuando de pronto, de un agujero unos metros más atrás surgió una hermosa mujer.
El agujero parecía conducir a un pequeño refugio y lo había cubierto de una tela vieja y raída, a rayas que hacía las veces de cortina de entrada. La mujer se había arrastrado literalmente por el hueco y estaba sujetándose con las manos para mantener el torso fuera de este. Era bellísima, con un rostro delicado, de pómulos y barbilla marcados los ojos muy azules y cristalinos y con un cabello corto y castaño claro. Sus brazos y su cuerpo eran muy delgados y estaban cubiertos por una fina camisa blanca de encaje que no parecía sucia pese a haber salido de la tierra. La mujer sonrió a la princesita con dulzura y le dijo:
-Oh pequeña, ¿te has perdido? Ven aquí a mi casa yo me encargaré de ti
La princesita vaciló en un momento de iluminación repentina, aquello no parecía fiable, pero la mujer era tan bonita…
Del agujero surgió la cabecita de una niña de más o menos su edad que la miró con ojos traviesos escondida entre los brazos de la mujer. La niña apuntó con voz seductora:
-Sí, ven con nosotras- mientras ambas sonreían amablemente
La princesita sintió confianza en ese momento, si esa mujer extraña tenía una niña ¿qué daño iba a hacerle a ella? De pronto su rostro le resultó familiar
-¿Beatrice?
-¿De qué está hablando esta estúpida?- soltó la niña. La mujer le lanzó una mirada acerada y apretó los labios haciéndola callar, la pequeña se escurrió en el agujero.
-No le hagas caso pequeña- dijo amablemente- no se llama Beatrice, pero puedes venir aquí con nosotras, hace frío y llueve y no es bueno que te quedes ahí.
-¿Y los fantasmas?-preguntó la pequeña ingenua
-Oh! Los fantasmas, si vienes aquí no te cogerán, yo te protegeré de ellos pero tienes que entrar a mi casa.
Se apoyó en un brazo y tendió la mano a la chiquilla que confió en su belleza más que en sus palabras, porque una mujer tan guapa no podría hacerle ningún daño ¿verdad que no?
La niña se escurrió en el oscuro agujero y se encontró que no era más que una pequeña cueva excavada en el suelo, no había casa por ningún lado y la mujer y la niña estaban apoyadas sobre su vientre, estiradas en el suelo.
La mujer extendió la tela de la entrada que no llegaba a cubrirla parcialmente y les hizo un gesto para que callasen. Contuvieron las tres la respiración y en ese momento pasaron a la carrera los guardias por delante del agujero, pudieron ver sus botas ante sus ojos salpicando barro y agua.
Cuando pasaron la princesita suspiró con alivio; se había conseguido librar de los fantasmas que la perseguían y pretendía jugar un rato con su salvadora y la cándida niñita que la habían protegido. Después seguro que la devolverían a casa.
Estaban las tres apretadas en el agujero, la niña recostada de perfil, de tan estrecho que era cuando la hermosa mujer se volvió hacia ella y la miró con una sonrisa extraña. La cabecita de la niña sobresalía del hombro de su madre con la misma sonrisa. Se sintió incomoda por las miradas fijas de aquellos ojos y para romper el hielo dijo:
-¿bueno ahora que hacemos?
La mujer rió con la boca cerrada y la niña soltó una risita malévola. Quizá si su madre no la hubiese enseñado a esperar que la rescatasen y la hubiese enseñado a defenderse sola podría haber presentido el peligro. Pero como era boba se había metido de cabeza en la boca del lobo.
-Pues, creo que ahora vamos a devorarte- dijo la mujer hermosa calmadamente.
Le llevó un rato asumir lo que acababa de decirle, escuchó el cascabel de una serpiente que se deslizaba en el agujero y una cola escamosa que se enredaba en su pierna, arrastrándola hacia abajo. Vio a la mujer y a la niña con sus bocas abiertas y sus afilados colmillos la dejaron sin respiración; hablaban en serio. Trató de gritar, de resistirse, pero las manos de la mujer la agarraron por el cuello. Y aquello fue lo último que vio, después todo se hizo oscuro.