domingo, 5 de junio de 2011

Yo, Carabosse

Se hizo el silencio que un relámpago rompió, y montada sobre su carruaje de alas de murciélago tirado por ratas, llegó el Hada Carabosse, la única que no había sido invitada a la fiesta. Estaba furiosa por que la hubiesen olvidado y decidió vengarse de una manera que jamás podrían olvidar...

Todos los cuentos tienen su lado psicológico y sus moralejas e interpretaciones, para eso sirven; nos enseñan como vivir.
El de la Bella Durmiente es uno de los cuentos más famosos que existen, creo que prácticamente no hay nadie en el mundo que no lo conozca, sin embargo, Disney, además de edulcorar historias hasta lo inimaginable (no consigo entender a generaciones de traumatizados con la muerte de la madre de Bambi, da pena pero así es la vida real)
ha hecho mucho mal a algunos personajes.
Todos la conocéis por el nombre de "Maléfica" pero en realidad, su nombre es Carabosse.
Carabosse no es una bruja malvada como la pintan en la película, delgada y glamurosa, la Carabosse original, la del libreto de Petipá, la del ballet es algo bien distinto.
La historia original es más o menos así, habiendo varias versiones: una dice que se invitaron a todas las hadas sin excepción y enviaron sus invitaciones en aves mensajeras, sin embargo una dejó caer su mensaje al río por lo que el hada oscura no supo que sí la invitaron. La otra versión es que simplemente no la avisaron por ser su presencia non grata, por ser ella desagradable y fea.
Si, Carabosse en Ballet suele ser representada por un hombre, y va con calzado plano y caracterizada como una vieja. Pretenden enfatizar que ella no es delicada como las demás hadas, porque no se desplaza en puntas y no es grácil y hermosa.
Es por eso y no por otra cosa por lo que maldice a la niña, porque está dolida: dolida con el mundo que la hizo así, diferente a las demás y que le impide integrarse, además las otras hadas son bellas, pero también son crueles por no valorarla ni aceptarla. Está frustrada por ser rechazada y reacciona maldiciendo algo que sabe que a ellas les importa mucho. No creo que eso sea merecedor del apodo de "Maléfica", puesto que la maldad por maldad en sí misma no creo que exista, pienso que siempre hay una razón, aunque sea equivocada para hacer algo, ya sea el bien o el mal.
Siempre había visto a este personaje como la mala de la historia indiscutible (de esas historias en las que los buenos son buenos y los malos malos y punto) hasta que empecé a estudiarla a fondo para un trabajo de clase. También fue el momento en el que empecé a dejar de creer en la batalla del bien y el mal para empezar a pensar que nadie es de un lado u otro definitivamente y que cada bando tiene sus motivos para creer que tiene la razón, por eso me sentí inexorablemente atraída hacia Carabosse.
Porque cuando preparamos piezas de interpretación del repertorio clásico fue esta la que se me asignó, aunque sabían que yo aspiraba a otro papel. Porque todas mis compañeras fueron hadas, o princesas o niñas y a mi me dieron uno de los papeles más duros del repertorio y con más profundidad emocional.
Y hubo algo que me hizo jurarle amor eterno a este personaje, cuando bailé su fragmento (aunque bailar lo que se dice bailar no puede)pude ver entre miedo y burla en ellas y entendí lo que sentía Carabosse en ese momento, si hubiese podido, hubiese llorado y su derecho a la pataleta era maldecir con la muerte a una niña que poco o nada tenía que ver con sus frustraciones.
Así que me encontré en un nuevo pliegue de la historia: también he sido víctima de una Carabosse sin tener nada que ver con ella. También hubo un hada mala que decidió estropearme la vida por que con el Hada Lila o las demás hadas (que era con quién tenía realmente el problema) no se atrevía.
Yo, que hubiese matado por ser como las demás hadas, algunas que ni tan siquiera lo deseaban, ni la mitad que yo, me sentí fuera de lugar absolutamente siempre y que resulta que quizá no lo estaba tanto. Toda la vida me han estado diciendo lo que podía o no podía hacer y que debía de ser la bruja cuando yo quería ser un hada simplemente por que alguien me veía con esos ojos.
Por eso mi Carabosse era coja y jorobada, y estaba más pegada al suelo, a la tierra que nunca, por que no podía levantar su propio peso como las otras para volar. Por eso estaba entre lo cómico, lo terrorífico y lo resentido y creo que jamás he odiado tanto como en ese momento. Si Carabosse pudiese llorar seguro que lo haría.
Y sin embargo, por razones que ahora no voy a explicar, quizá debajo de sus harapos, guarde dos pequeñas alitas de mariposa que con esfuerzo pudiera desarrollar para que la sostuviesen.
Yo, que soy Carabosse.