domingo, 16 de mayo de 2010

El don de la sangre

Estoy más que harta, extremadamente harta, requeteharta de leer páginas webs, currículums de gente que al parecer son hijas de/primas/sobrinas/ tataranietas segundas por parte de madre de árabes.
Estoy también bastante cansadita de gente que para engrosar el listado de su experiencia exponga tranquilamente que "hicieron un viaje a tal sitio (generalemente del mundo árabe)de tántos días para conocer su maravillosa cultura y su gastronomía y sus parajes idílicos: y a mí qué señoras mias?
Hasta donde tengo noticias, el currículum es una relación de nuestros estudios, capacidades y aptitudes y experiencia laboral e incluso de nuestros defectos en los currículums europeos. A nadie le importa un pedo si yo he ido a tal sitio u otro.
Tiene tanto sentido como si yo escribo que cuando tenía doce años me fui con mis padres a los picos de europa y que nos pegamos una caminata de doce horas y que acabé rendida pero que me maravilló el encantador paisaje. Y si alguien se lo lee me dirá:- Y a mi que más me da señorita?
Como quien pone que entre sus habilidades está el diseño de moda porque una vez se hizo un vestido azul con unos flecos que compró y que canta como los ángeles porque por las mañanas le gusta cantar mientras se ducha.
Lo siento, se que lo puse en un post no muy anterior pero esque me saca de mis casillas, primero la gente que cuenta mentiras y se queda tan pancha y en segundo lugar la gente que te cuenta su puñetera vida y milagros creyéndose que así aportan interés a un texto que en si mismo no lo tiene. Es como Jordi Hurtado en saber y ganar: se esfuerza el hombre en berrear cuando alguien acierta o falla la pregunta, hace gestos histriónicos intentando aportar interés y emoción a un concurso que no lo tiene.
Pero señores mios: esto es como todo, es jodido admitir que si no pones que eres la primera o si ya tienes la desfachatez de poner que eres la mejor y que si no pones que tu tia Segismunda del pueblo en realidad descendía de una princesa andalusí, no eres nadie. Es muy desagradable reconocer que tu entrega al trabajo, al estudio y al esfuerzo dejan bastante que desear así que es mucho más facil embellecer el asunto.
Ahora resulta, que tener aunque solo sea un cromosoma que desciende de alguien de origen árabe te transmite un don intrínseco que es el de poder bailar bien.
Y encima, resulta que si dices; esta persona deja mucho que desear como bailarina/in enseguida sale el listo que te dice; pues es descendiente de árabes.
Y qué? me la suda pero de una manera escandalosa.
Tengo que ponerme aquí a repasar mi extensa genealogía? porque resulta que por ser esencialmente española de composición principal no me gusta el flamenco y sorprendentemente es el estilo de baile que peor se me da porque no tengo ese sentimiento que hay que tener, gracia, duende, como querais llamarlo. Resulta que siendo valenciana por mis últimas generaciones de antepasados las fallas me la traen bastante al pairo y odio el ambiente de los falleros y no me gustan los petardos, por no hablar de la espantosa jota valenciana, que más que un baile es un despropósito.
Resulta que por una parte desciendo de murcianos y no he estado en Murcia más que una vez de muy pequeña y desde luego vocalizo perfectamente cuando hablo. Resulta que una parte de mi familia lleva hasta Galicia y el resto arrastra hasta donde he podido reconstruir de Sefardies, es decir, judíos afincados en España. Y todo esto esta comprobado y documentadito.
Ahora bien, resulta que cuando bailo se me han adjudicado las siguientes nacionalidades a saber: Turca, Egipcia, Libanesa, Jordana, India, Pakistaní/Iraní/Persa. Dicen que el sentimiento que demuestro cuando bailo es el de alguien árabe, y que mis movimientos gestuales están fusionados entre los egipcios y los indios. Me apasiona la danza en prácticamente todas sus expresiones, incluyendo algunas que los bailarines más elitistas ni se molestan en considerar como es el hip hop. Me embobo mirando danzas polinesias o danza china y no por ello tengo que buscarme un antepasado chino o polinesio para justificar no solo que me gusten, sino mi capacidad para ejecutarlas de una forma correcta y respetuosa.
No tengo por qué ser una hindú reencarnada, ni una princesa árabe ni una odalisca secuestrada ni descendiente de ninguna de las anteriores para bailar bien o que me guste este o aquel estilo.
Lo único en lo que puedo dar la razón al tema de la ascendencia es al sentimiento que me mueve (a mi y a mi padre) la música sefardí y andalusí.
Por lo demás, y como dijo mi muy admirada por siempre Sylvie Guillem; la habilidad, la facilidad para la danza es lo que dios me dió, el resto es todo trabajo.
Y yo añado: Señoras mías; la sangre lleva glóbulos rojos, plaquetas y agua. El talento, el arte, la danza, reside en un sitio diferente; en el Alma.

Esta bendita intuición

Dicen que las mujeres tenemos el don de la intuición, lo que toda la vida se le ha llamado intuición femenina.
Sinceramente creo que eso no es cierto; ese privilegio de verlas venir con antelación no solo nos pertenece a las portadoras del cromosoma X, sino que los hombres también la tienen. Que quizá culturalmente o por su propio carácter recurran menos a ella? ahi ya no me meto.
Pero personalmente, opino que absolutamente todas las personas tenemos ese instinto, algunos más desarrollado que otros.
A veces me pregunto de donde nos vendrá ese rasgo; será una reminiscencia del instinto animal?. Cuando dos perros se encuentran, se huelen, olisquean el terreno e incluso las deposiciones de su compañero (que viene a ser como el periódico de la mañana en mundoperruno) y así saben donde están, si están en el territorio de otro perro o si por el contrario pueden ejercer dominio sobre este o si deben salir por patas. Me pregunto si ese instinto viene a ser como ese olfato de los perros pero adaptado a nuestra sociedad en la que oler a nuestro interlocutor (además que con lo de ser animales bípedos lo tenemos como complicado, imaginaos el dolor de espalda al acabar el día) es ligéramente incómodo y embarazoso. De hecho una vez me ocurrió eso en una entrevista de trabajo (el entrevistador al despedirme se puso a olerme el pelo y el cuello murmurando:- que bien hueles...) y no volví.
Al ser un atributo que se posee desde que se nace, me lleva a pensar que es realmente algo para lo que estamos programados. En cuanto a lo de rebatirme lo de "desde que se nace" creo que es algo con lo que convivimos sin darnos cuenta: nunca de niños os ha ocurrido que habeís abierto un armario, un cajón, una puerta y habeis visto algo que no debiaís ver y sin saber qué es lo que estabaís viendo os daba la sensación de que eso mejor dejarlo como estaba lo más discretamente posible y no volver a mencionar el asunto? Si empezásemos a relatar anécdotas, desde las más triviales a las más graves creo que no acabaríamos.
Lo de que unos la tienen más desarrollada que otros, es una mera cuestión de entrenamiento, parece que no, pero cuanto más escuchas a la intuición, más sigues sus consejos más alerta permanece y con más certeza te avisa.
De este modo, cuando conoces a alguien la intuición se pone en modo despertador; de normal no debería decir nada independientemente de como vayas a acabar con esa persona, pero si empiezan a saltar alarmas en tu cabeza lo mejor es huir en la dirección opuesta y lo más rápido posible.
A mí se me manifiesta en forma de escalofrio largo e incómodo y duradero. Más o menos del tipo de escalofrío que te da también cuando acabas de ver una película de terror y esa noche tienes que recorrer un pasillo largo y oscuro hasta llegar a la habitación o ves moverse algo a traves de la ventana; el escalofrío se instala y de ahí no hay quien lo saque, paseándose parsimoniosamente por tu espalda una y otra vez. Bueno, pues cuando este tipo de temblor nos asalta cuando conocemos a alguien o cuando nos cuentan una historia lo más probable es que esa persona no sea trigo limpio (al menos con nosotros) y que esa historia sea una mentira tamaño catedral.
A lo que voy, desde el mes pasado, vivo en ese estado de escalofrío constante; he conocido a cuatro personas con las que me ha ocurrido.
La sensación de que te están engañando miserablemente y de que encima se creen que te engañan y de que son los más listos del mundo, o de que te estén dando largas de mala manera creyéndose que te vas a cansar de insistir respecto al puesto de trabajo que se te prometió es asquerosa en demasia. Quiza lo peor del asunto es de que alguien presumiblemente lo suficientemente estúpido de organizar un timo tan malo que se los vea venir desde lejos y que aun así se consideren más listos que tu.
Y bueno, quizá mi problema es que por más que me avise mi fiel intuición, por más que me ponga a un cienpiés bailando claqué en mi espalda, alarmas rojas y todo tipo de sirenas a todo volumen para advertirme de que ahi hay gato encerrado, yo nunca le hago caso.
La escucho, vale, me lo espero, de acuerdo, las veo venir a kilómetros y hago de pitonisa diciéndole a todo el mundo:- ya verás como ocurre esto o aquello- y generalmente no fallo ni una cuando me pongo así, pero en el momento en el que pienso, muy bien pues dejaré de insistir a ver que pasa algo en mi cabeza se enciende y me dice que de dejarlo nada, que mi intuición, que la pobre vive en un estado de estrés constante y de trabajo mal remunerado, "puede" equivocarse.
Lo malo? que nunca se equivoca, y si ya la pongo en sintonía con la de mi madre el acierto puede ser del 100%, lo que no se es por qué en lugar de estudiar no hemos puesto un gabinete esotérico todavía, francamente.
En fin, mi alarmita interior saltó cuando conocí a dos personas en un evento. Una de ellas sobre todo me resultó extremadamente prepotente y bueno, ese algo extraño que te hace sospechar de que no tienen buenas intenciones. Hace un tiempo vi confirmadas todas mis sospechas, no tenían buenas intenciones en absoluto.
Volvió a darme voces de aviso cuando se me prometió un puesto fijo en un trabajo y que tras mes y pico de insistir hoy se me ha confirmado que no era para mí y lo peor es la sensación de "yo esto me lo olía de lejos" y haberme hecho ilusiones.
Me berreó hace tiempo con una persona que conocí y que me resultó la prepotencia elevada a la enésima potencia y que encima no valía tanto como para creerselo así y enseguida supuse que yo ni le gustaría ni le caería bien, ni siquiera me encontraría agradable, y acerté. Generalmente en esas situaciones el sentimiento es mutuo y esa intuición fue marcada severamente porque a mi tampoco me gustaba lo más mínimo esa persona, así que nuestra despedida fue cordial y agradecidísima por ambas partes.
Y hoy también he conocido a otra persona y las alarmas han saltado en todos los sentidos, haciendo lucecitas de colores y por lo que he podido averiguar a estas horas, mis alarmas no se equivocan demasiado.
Así que por esta vez, a modo de prueba, voy a pensar que yo siempre tengo la razón cuando me huelo estas cosas y que no puede que me equivoque, a ver si a medio-largo plazo, me ahorro un disgustillo.

martes, 4 de mayo de 2010

El "esto" Cartesiano

Mi madre anda muy ocupada últimamente con los exámenes de la facultad, y de vez en cuando, en momentos de ansiedad y crisis motivacionales estudiantiles (por qué pierdo el tiempo en esta chorrada? de qué me va a servir en el futuro? por qué no se me queda el tema 7?)(ahahá Mamá, por fin sabes como me sentía yo cuando me decías: -ai hija no puede ser tan dificil!!) me pregunta sobre mi opinión sobre sus trabajos o los temas que estudia.
El otro día estábamos en el estudio (yo dándole al vicio mirando vestiditos por internet, lo reconozco) y ella en su mesa pasando apuntes cuando me espetó de pronto:
-nena, tu que piensas de Descartes?
-Descartes? valiente cretino
-Vale, el profesor dice lo mismo, que nos lo da porque nos lo tiene que dar, pero que no lo traga...
Admito que a quién no conozca mi animadversión por René Decart (fonéticamente y con boquita pequeña) le resulte un poco extraña mi respuesta sobre uno de los considerados genios de la filosofía, quizá por eso deba poneros en antecedentes:
En segundo de bachiller estudiamos a cuatro filósofos a saber; Platón, Descartes, Kant y Marx. Posteriormente yo estudiaría por gusto las teorías de algunos más y discutiría acaloradamente con mi pareja recientemente emulando a Rosseau vs Hobbes con nuestro entretenido tema "Es el hombre bueno o malo por naturaleza? es la sociedad la que lo corrompe o reprime?"
Hasta ahora nuestra conclusión (como nos llevamos tan bien) ha sido que hay hombres buenos y malos y que la sociedad hace los dos efectos simultáneamente y chim pum, despues nos vamos al cine y a cenar sin acordarnos más de nuestras inquietudes filosóficas porque ninguno de los dos nos movemos más de nuestro lado.
Después de dos años de palabrerío continuado creo que a nadie sorprenderá que yo diga que me gusta la filosofía y que ocupaba como carrera uno de los puestos de mi lista de acceso a la universidad (lo que pasa es que era el cuarto o el quinto, por aquello de las pocas salidas laborales)
Volviendo al tema, aunque la asignatura me gustase, el hecho de tener que meterme en la cabeza la teoría de un señor que podía entender o no entender me angustiaba mucho y recuerdo con agonía aquellos exámenes quilométricos.
Sin embargo, vamos a hablar familiarmente, Platón fué el que más me gustó, quizá por eso me gané por el profesor el sobrenombre de "mi querida amiga platónica". Pacote siempre me decía que escuchar mis preguntas era como si un alumno de la escuela peripatética se les hubiera colado en clase. Era gracioso porque también habían algunos Kantianos y unos pocos Cartesianos y un buen número de Marxistas, la mayoría de ellos hipijos. También estaban los que no venían a clase y los no sabe-no contesta.
En fin, Platón no solo me gustó por lo cercana que me resultaba su linea de pensamiento en muchas de sus teorías, sino que además pues el hombre se creía lo que decía. Hablaba y equivocado o no al menos tenía la completa seguridad de que él estaba en lo cierto y vivía conforme a su pensamiento.
Kant el pobre era un amargado de la vida, y se pasó el tiempo comiéndose la cabeza para ver si convertía la filosofía en una ciencia exacta como las matemáticas (que va a ser que no) pero por lo menos, igual que el anterior, vivía conforme a su pensamiento, de hecho no tenía otro tipo de vida.
Hablemos de Descartes: el señorito donde fueres haz lo que vieres y pienso luego existo era un niño pijo de las narices que ni estando en el ejército se levantó nunca más pronto de las 10 de la mañana. Se pasó la puñetera vida tocándose las narices en su palacio escribiendo gilimemeces porque no tenía otra cosa que hacer y que ni él se creía y si por una vida de despilfarro se arruinaba, se acostaba con una vieja con posibles y heredaba y a vivir la vida de nuevo (esto no lo digo yo, lo decía mi profesor de filosofía y nos lo dio en los apuntes)
Con este historial, es imposible que a alguien le caiga bien este personaje. Encima sus teorías son como para caerse de espaldas.
Yo me imagino un salón ilustrado, lleno de filósofos tomando el té tranquilamente y comentando:
-Ui Diderot has venido! que estás haciendo últimamente que no te vemos el pelo?
-Bueno bueno bueno, estoy escribiendo un pedazo de libro que ni te imaginas. Estoy reuniendo en varios volúmenes TODO el saber de la humanidad, lo voy a llamar Enciclopedia y va a estar ordenado alfabéticamente para buscar con comodidad...
-Jo tio cuando lo termines traenos un par de ejemplares firmados para que los leamos aquí en el Salón (Luego nadie se lo terminó entero)
-Que interesante!! y tu Hobbes que estas pensando?
-Pues que el hombre es un lobo para el hombre! que el hombre es malo por naturaleza y la sociedad lo reprime!
-Eso no es verdad!!-dice Rosseau- el hombre es bueno, es la sociedad la que lo corrompe!!
En eso que interviene Descartes:
-ehhhh eeehhh pues yo...yo creo...yo creo que Dios es existe porque es perfecto y si no fuese perfecto Dios seria otro!
Se quedan todos alucinados mirándolo y él emocionado por el protagonismo suelta:
-Y además yo se que dos mas dos son cuatro, pero igual viene un enanito maligno y me confunde...
- En serio...quién lo ha invitado??

Despues de haber soltado toda esta parrafada de viva voz, de mi madre mirándome alucinada y de mi padre cogiéndose la tripa revolcándose por el suelo, mi madre concluyó:
-Casi que no te preguntaré tu opinión sobre Newton.
A lo que mi padre dijo:
-Newton? menudo egocéntrico.