martes, 17 de noviembre de 2009

Manoli: arreglitos y composturas

Dedicado a Fausto Sánchez-Cascado: padre de la idea original.

Llevo un rato mirando la puerta de la tienda que hace esquina, sin estar muy segura de atreverme a hacer lo que he venido a hacer.
El cartel viejo, con letras pegadas sobre el luminoso reza: Manoli, arreglitos y composturas. Bueno, lo cierto es que las letras del "tos" se han descolgado un poco y están arrugadas y claramente desgastadas, así que solo insinúan, no hay un mensaje claro escrito.
La pequeña tienda tiene dos escaparates en la esquina, uno de ellos tapiado y en el otro hay un cartón que oculta el interior y sobre él, clavados, cremalleras, bobinas de hilo y el patrón de una chaqueta desmontada.
Al lado hay un callejón pintarrajeado y con un muro que cierra un solar vacio en el que creo que van a construir una finca.
Me han dicho que la tal Manoli es una bruja y se encarga de cosas que mucha gente no hace.
Finalmente me animo a entrar y forcejeo un poco con la vieja puerta de metal y cristal ( que en primera instancia pienso que es de cristal ahumado y luego veo que solo está sucio)
Oigo el zumbidito de timbre abriendo desde dentro y la puerta cede (oh, que mágico invento)
Tras el mostrador me espera una mujer con cara de pocos amigos y un solo ojo abierto como popeye.
El ojo abierto es completamente azul claro, sin iris ni pupila y tiene aspecto de ligeramente facetado, parece más una piedra que un ojo.
Tiene la mandíbula más grande y le cubre el labio superior lo que le da aspecto de bulldog.
- Qué quieres?- me espeta sin rodeos
-Es...es ud. Manoli?
-No, para que la quieres ver?
-Esque es un asunto muy personal
-Siempre son asuntos muy personales.
Me observa durante un buen rato de abajo a arriba y concluye:
-No parece faltarte nada
Empiezo a impacientarme:
-Puedo verla o no?
-Sígueme
La mujer sale del mostrador y puedo ver que tiene las piernas muy cortas y sin rodillas, tienen un curioso estampado de cuadros y dos costuras, una delante y una detrás.
-Como siempre estoy tras el mostrador Manoli pensó que no era tan necesario esforzarse como en la cara- comenta como explicación viendo mi expresión de extrañeza.
Abrió una portezuela de tablas escondida tras un cartón con hilos pintados y me guió por unas escalerillas de madera que descendían a un sótano excavado en tierra.
Ante nosotras, hay una puertecita redondeada iluminada por dos quinqués clavados en la pared y una salita de espera improvisada con un banquito, una caja de madera y una pila de revistas viejas (la boda de Lady Di ¿?)
En la sala esperan personajes del tipo de mi acompañante con gesto tranquilo; uno de ellos tiene el brazo cortado y reposa en su regazo, otro tiene dos cabezas sobre los hombros, y otro directamente no tiene pierna.
Me siento incómoda entre el bicéfalo y el del brazo con el que pasa las páginas de una revista sujetándolo con su otra mano.
Me miran los tres pero no dicen nada, solo las dos cabezas cuchichean un poco entre sí.
Espero pacientemente mi turno y veo salir por orden al bicéfalo pero con una cabeza un poco más reducida, al del brazo con el brazo nuevamente cosido al cuerpo y al de la pierna con una pierna de tela del mismo aspecto que las de la mujer perro.
Finalmente se escucha la voz de Manoli diciendo: -siguiente....
Y atravesé la puerta de la consulta.
Al otro lado estaba una mujer con un un rostro bastante más amable que la de la puerta de entrada aunque mezclado entre anciana y periquito, con la boca pequeñita como un piquito y teñida de rubio platino.
-Bien, hola, no tenemos toda la tarde, que hoy estoy cansada- dijo poniéndose unas gafitas que llevaba sujetas con un cordoncillo al cuello- que es lo que quieres?
-Bueno me han dicho que ud. arregla cosas que nadie quiere arreglar
-A veces no es falta de ganas, a veces es falta de capacidad, pero si, aunque tu pareces estar bien
-Bueno yo...me falta algo importante...me falta la...pspspspsps
-Habla más alto niña, o los lectores no entenderan de que va esta historia
-que me falta la...la...la virginidad
-Ah enhorabuena
-quiero que me la arregle
-Y eso para que?
-Porque le dije a mi novio que soy virgen pero no lo soy y quiero volver a serlo
-Pero tonta, yo te puedo arreglar lo que quieras pero no te voy a borrar la memoria y tu ya no eres virgen
-Pero yo quiero volver a serlo
-Pues yo no lo entiendo
-Como que no lo entiende?
-Pues que me parece una estupidez, yo arreglo cosas importantes, como brazos y piernas a gente que no se las puede pagar, a mi ayudante me la he hecho yo toda, con sus sistemitas circulatorio y respiratorio yo sola (es una pena que no se vean porque me quedaron de maravilla) pero esque eso tuyo no lo veo, no sería más facil que le dijeses la verdad a tu novio y tengais una vida sexual normal y feliz?
-Es que él no lo entendería
-Pues entonces el problema no lo tienes tu, cambia de novio
-He dicho que no, que quiero que me arregle
-Bueno tu misma, pero me parece que tu actitud es machista y retrógrada que lo sepas, venga va, bájate las bragas y abrete de piernas rapidito que tengo ganas de acabar.
Me tiendo en la camilla como ella dice y espero escuchando como trastea en un banco de herramientas, el techo de la habitacion es oscuro y tiene una bombilla colgando de un cable, por el techo se arrastran tres caracoles.
Se dirige a mi con una aguja enorme y un poco oxidada en el ojal:
-Te parece que te borde algo con punto de cruz ya que me pongo? no se, un patito...
-No, solo reconstruir gracias
-Para que demonios hacemos esta faena si no me voy a lucir ni un poco? ya te digo que un patito...
-Solo arreglar!!!
-Está bien está bien
Enciende un incensario que hace mucho humo y me marea y me ofrece una copa con un líquido parduzco
-venga niña, de trago
-esto...esto quema, que es? tequila?
-con ron y whisky, venga a dormir que no tenemos todo el día.
Entre el humo que sospechosamente huele a hierba y el pelotazo que acabo de meterme entre pecho y espalda me quedo dormida en segundos, aunque entre brumas noto un pinchazo y oigo a Manoli decir
-Menuda gilipollez, pues haré lo que me de la gana oye...
Una cigala vestida con un traje de noche está bailando un vals con un sapo trompetero de esmoquin.
Los observo bailar durante un par de minutos en el suelo de la habitación medio colgada en la camilla a punto de vomitar.
-Hija como me has puesto el suelo!!- oigo a Manoli que estaba recogiendo sus herramientas
-Oiga acabo de ver en el suelo...
-Si bueno, no ves nada ahora no?
Miro al suelo y solo veo el charco que he dejado aunque bajo las patas de la mesa me parece ver escondida a la cigala
-no...
-ale pues, a casa, le pagas a mi ayudante y a disfrutar de tu flor nueva!
-gracias...
Salgo de allí dando tumbos y con intención de no volver jamás.
Han pasado unas semanas y he vivido mi segunda-primera-vez-aunque-mi-novio-no-lo-sabe.
He ido al baño a orinar y encuentro las braguitas un poco manchadas de un liquiducho marrón y al fijarme veo unos hilos amarillos de bordar en punto de cruz...