jueves, 21 de mayo de 2009

La víctima soy yo!

Dicen que dos no discuten si uno no quiere, que en una batalla no hay vencedores ni vencidos, todos pierden y que en una discusión ninguno tiene la culpa y a la vez la tienen ambos.
En verdad os digo, queridos hermanos que eso es la gran mentira del rock and roll junto con el "tranquila cariño que yo te aviso".
En aquellos días, Santa Cassandre bendita descendió de los cielos y dijo: para qué discutir? no podemos quedar solo como amigos y no pelearnos más?
No podemos comportarnos como adultos? y a qué santo todo este drama? ya hablaremos cuando estemos más tranquilos y lo razonaremos todo, que nadie tiene la culpa de esto, simplemente no funciona, ve tu por tu lado y yo por el mío y si tenemos que reencontrarnos bendito sea el altisimo, dios del universo y sino pues nada.
Esto dijo al mentecato con cascos mientras lo observaba rascarse la cabeza.
Se lo dijo una y mil veces y cuando por fin se cansó de pregonar en el desierto (santa puede, idiota no) Decidió marcharse con su bondad infinita y paciencia no tanto a tierras más frias (había oido que en Escandinavia eran un poco paganos)
Fue entonces cuando el mentecato con cascos comenzó a clamar a la santa (rogando y con el mazo también) para que volviese a sermonearle.
Y como la santa de tan buena era tonta (por eso era santa) no se le ocurrió otra cosa que volver a predicar en el desierto.
Y resulto que la santa descubrió que ella era en realidad una encarnación del demonio y que tenía absolutamente la culpa de todos los males del universo.
O al menos eso es lo que le querían hacer creer.
Pero entonces a Santa Cassandre se le acabó definitivamente la santísima paciencia y decidió que a la próxima llamadita diciendo :- cariño por qué nos hacemos esto? no ves que yo te quiero? no ves que estás siendo mala conmigo y haciéndome daño? soy yo el que sufre, soy yo la víctima, se que tu también me quieres y que estás deseando volver conmigo pero lo niegas porque eres una orgullosa además de malévola- le hundiría la cabeza en el váter y cerraría la tapa tantas veces como fuesen necesarias para hacer estallar su craneo y su poco seso como una sandía sin pepitas.
Los caminos del señor son inescrutables.
Palabra de dios.
Y pongo esto aquí porque es mi blog y escribo lo que me da la gana.
Amén.

jueves, 14 de mayo de 2009

Mi problema con los Trolls

Desde hace mucho tiempo que visito páginas como Youtube regularmente o algunos foros (aunque por mi habitual pereza no suelo escribir a menudo) vengo observando un comportamiento peculiar.
Hay ciertas personas que se dedican a poner verde aquello que ven o el tema del que se habla.
Lo que mis padres llamaban antiguamente la cizaña ahora se llama Troll y cual seria mi sorpresa cuando he podido comprobar que se trata de una "cultura" reconocida.
Troll: su significado principal es el ser de la mitología escandinava conocido por su maldad y la mayoría de las veces su aspecto desagradable.
Por ello suelen vivir bajo un puente o aislados de la vida en comunidad.
Ahora he descubierto que el término de internet también procede de Trolling (pescar), o Troll (modalidad de pesca deportiva) o trawling (pesca de arrastre).
También se habla de un acortamiento de Patrolling (patrullando).
¿Quíen me lo iba a decir?
Lo que yo siempre he considerado como un incordioso tocahuevos ahora resulta que no solo es una conducta habitual, reconocida y aceptada como una posición frente a la vida sino que además su denominación tiene varios orígenes.
El asunto de los trolls me parece particularmente molesto, porque pienso que buscan desprestigiar el trabajo de los demás, llevándose toda la atención provocando una discusión absurda.
Pero la gente es como la yesca, de ánimo inflamable y prenden rápido.
Y lo reconozco, a veces es irresistible contestarle a un Troll.
Durante un tiempo puede ser hasta divertido discutir con una persona desconocida por el simple hecho de discutir, sin embargo llega a un punto obsesivo la discusión, se alarga incansablemente, alcanzando el extremo de ofenderte si tu troll no acude puntual a la cita y no te insulta con la debida contundencia.
Hasta aquí ha llegado la discusión "sana" por así decirlo, los argumentos se acaban tarde o temprano y o bien uno de los dos decide que tiene cosas mejores que hacer y abandona al otro en la soledad de su foro, o bien el último golpe asestado fue mortal y la discusión termina o es probable que habiendo agotado la lógica (si esque la hubo) se caiga en la redundancia y una y otra vez se de vueltas sobre lo mismo y así por toda la eternidad.
¿Por qué no? Hay quien tiene mucho tiempo libre.
En fin, solo me enzarcé en dos discusiones ( una de ellas olvidé donde estaba el post y no he podido visitarlo nunca más, así que no se como terminó) y en la otra descubrí que discutir con un Troll era lo más semejante a dar patadas a una montaña; inutil, porque no la mueves del sitio.
También descubrí algo más; cuando todo el mundo estaba indignado atacando irreflexivamente a la manzana de la discordia, Él más disfrutaba.
Para Él era divertidísimo ver como todo el mundo se tiraba de los pelos por cualquier tonteria que se le ocurriese y cada vez era más violento en sus ataques hasta que al final lo bannearon (expulsaron) del foro.
Años después dio la casualidad de que nos conocimos personalmente y resultó que nos hicimos buenos amigos.
Y corroboró mi teoría; es un troll de profesión y ni siquiera recordaba el por qué de la discusión porque realmente no importaba, él simplemente llevaba la contraria.
Le resultaba muy divertido ver como la gente se enfadaba de verdad y perdían el tiempo para ver que nueva tontería iba a decir y tener más carnaza para seguir discutiendo.
Ahí comenzó mi verdadero interés por los trolls y empecé a preocuparme de seguirlos un poco.
Los hay de todas clases: los trolls de profesión (o por hobby) que básicamente se dedican a hacer rabiar al personal sin preocuparse mucho de las opiniones que defienden.
Por chinchar pueden llegar a escribir que Hitler hizo lo que tenía que hacer sin remordimiento alguno y para escribir cuatro lineas más abajo que era la encarnación del demonio sin sofocarse mucho más.
Y yo no se que pasa, que la gente no investiga de donde viene la discusión y no se molesta en contextualizar porque no se dan ni cuenta.
Es divertido porque muchas veces son inteligentes y le van dando la vuelta a la tortilla según les conviene, e incluso pueden llegar a convencer de que el troll es otro y azuzar a la masa contra él.
Luego están los que directamente recurren al insulto: en lugar de decir no estoy de acuerdo y explicar por qué simplemente insultan o desmerecen el trabajo de los demás (estos son los que menos me gustan)
También hay gente que por supuesto expresa sus ideas pero a veces lo hace de una forma tan radical o con tan mal ojo de hacerlo en el foro equivocado que inmediatamente se lanzan a por él como un troll sin serlo.
Quizá esto sea cosa mía, pero yo creo que hay algunos que no leen hasta el final o no ven el video entero.
Tienen tal deseo de figurar y tan poca capacidad de hacerlo por medios propios que tergiversan todo el contenido para poder criticarlo libremente o directamente lo malinterpretan inconscientemente y expresan su opinión de forma agresiva.
En cualquier caso, cuando a mi algo no me gusta o no me interesa dejo de verlo, no lo pongo a parir, quizá sea yo la rara.
De todas formas, cuando aparecieron por primera vez mis trolls en este blog desee contestarles, como en parte es lógico, pero despues seguí esa máxima de la infancia: cuando un niño se meta contigo no le hagas ni caso y tarde o temprano se cansará o lo que en la cultura troll se llama "no alimentar al troll" (simplemente adorable)
Cual sería mi sorpresa cuando acabé yo misma convirtiendome en troll de un juego online.
La discusión fue sobre uno de los temas en los que la gente más rápido se enciende (política)
Al ver a la gente tan nerviosa decidí explorar las posibilidades del anonimato y averiguar de una vez por todas por qué hay tantos trolls ultimamente.
Comencé a cambiar de argumentación cada cinco segundos, defendiendo ambas posiciones e incluso una tercera aleatoriamente hasta que recibí un susurro de uno de los participantes: " a ti esta conversación te importa una mierda verdad?" " la verdad es que si, pero es muy divertida" "oh dios mio!! eres un maldito troll!!!"
Con estas palabras se rompió mi hechizo y volví a la normalidad y rápidamente mandé un mensaje a mi oponente en la discusión diciéndole que esperaba que no se hubiese enfadado, que solo lo había hecho por discutir un rato: "ah no te preocupes, alegra de vez en cuando que le den vida al chat" y así quedó la cosa.
Seguí hablando con mi delator y con mi primer troll y he seguido dedicando algún rato muerto a la observación de la especie en general sin deseos de entrar en la discusión.
No me gusta la gente que se enerva y que discute sin ningún sentido o que se dedica a insultar a los demás, pero si me gustan los debates en igualdad de condiciones.
De puente a puente, y tiro porque me sigas la corriente.

sábado, 9 de mayo de 2009

El color de mi piel

Solo cuando voy en silencio, cuando nada me perturba, solo cuando no me mantengo ocupada puedo oirla.
Es mi propia voz, pero mi propia voz interior.
Es la que siempre me dice la verdad, aunque ni yo misma desee oirla.
Por eso la hago callar, porque todos la tenemos ahi, pero pocos tenemos el valor de escucharnos a nosotros mismos.
Somos el peor juez, el peor critico, el más implacable torturador y a la vez el más condescendiente.
Nos contamos mentiras, nos ignoramos, nos engañamos continuamente porque las verdades duelen.
¿No te das cuenta de que eso no funciona? ¿de que no es para ti? ¿de que estás equivocado?
Si, claro que me doy cuenta, cuando no estan las otras voces, aquellas que no puedo callar voluntariamente, hay algo que me lo susurra continuamente, hora a hora, minuto a minuto.
Apenas duermo por las noches y se que es porque me mantengo en silencio durante todo el día, ocupada, le procuro entretenimiento a mi voz interior, entretenimiento barato o elevado, pero entretenimiento para hacerla callar, para que me olvide.
Pero de noche nada le impide acosarme, en el silencio irrumpe en mi sueño y discute conmigo durante horas, que físicamente paso dando vueltas en la cama.
Una vez más intento negociar con ella, como quien da un juguete a un niño o a un gatito para que se distraiga, intento leerle, le proporciono lecturas sencillas y absorbentes para que no me acose a preguntas, para que no me discuta.
No puedo sentirme sola, paso el día envuelta en música y cuando la música acaba, hablando aunque sea por teléfono.
No puedo ir ni a dar un paseo sola, necesito a alguien para hacerme callar a mi misma.
Pero hace unos días la música acabó y no tenía ganas de hablar con nadie.
Y bajé al rio, y comencé a caminar sin preocuparme de a donde iba, ni cuanto tardaría, ni cuando volvería a casa, ni si era de día o de noche.
Paso a paso, mi voz comenzó a salir de su letargo:
- Aquí estamos- murmuró cohibida- ya no me dedicas tiempo...antes hablábamos mucho pero ahora...
-No porque se lo que tienes que decirme
-Te has olvidado de mi...
-No me he olvidado...
-Ya no pasamos tiempo juntas, vamos cada una por nuestro lado, y algo no funciona, por eso no te dejo dormir, por eso ya no sueñas y solo te acosan pesadillas, porque ya no me das lo que necesito, lo que necesitamos.
Ya no tienes tiempo para aquello que amas o que dices amar, dices que amas a los tuyos, a ti misma, a tu arte, y sin embargo no nos das nada a ninguno.
Ya no ves, ya no oyes, y oler...bueno...nunca has olido realmente bien.
Todo son conflictos, todo desequilibrio y ya no tienes ni tu paz.
Recuerdas cuando oías el susurro de los árboles? Como al pegar el oído a su tronco escuchabas la savia fluyendo por su cuerpo? oías sus voces, leías en los ojos de la gente y ahora nada.
Nada salvo obligaciones, frustración, rutina.
Te mueves como un autómata, cuentas el tiempo.
Eres incapaz de fallar sin excusa, eres una prisionera.
No sabes decir no quiero o no me apetece, solo no puedo o no debo...que te ha pasado?
Hacía tanto tiempo que no la escuchaba que cada palabra se me clava en el cerebro declarando a voz en grito,- Tienes razón, -Tengo razón.
Debería de haber llorado, pero lo olvidaba, esa voz es paz, no es tristeza, y cada reproche que me hace parece liberarme de una carga pesada.
Cada frase de nuestra conversación, de mi conversación me despierta un sentido, una ráfaga de viento trae olor a mar y recuerdo cuanto hace que no lo veo, el azul intenso y la luz de una tarde de primavera me duele en los ojos, y recuerdo cuanto me gustaba caminar descalza por el cesped, y cuanto me gustaba escuchar a los árboles y a los pájaros y el olor de la resina de los pinos en mis dedos.
Recuerdo cuanto tiempo me he alejado de mi misma por no oirme, y de pronto veo mi piel, y la veo blanca y gris, vacía y sin vida, ha perdido su tinte verde.
Me he acostumbrado tanto a este mundo real que he olvidado mi mundo de sueños; he asimilado su dieta, sus alimentos, su rutina, su órden, yo, que soy el desorden en si mismo.
Yo, que había olvidado el verdadero color de mi piel.