sábado, 25 de octubre de 2008

Estos aniversarios nuestros

Ayer, mientras volvía en el autobús (en el cual acostumbro ahora a desplazarme) se me ocurrió pensar en fechas, en tiempo numéricamente hablando, en ese momento me di cuenta de que en menos de dos meses será nuestro sexto aniversario.
Empece a sacar cálculos y a pensar, no, no es posible (ya sabes que soy realmente pésima en matemáticas) pero si, es cierto; hace ya 6 años que me invitaste a celebrar tu cumpleaños y me dejaste entrar en "tu mundo" aunque en ese momento ni yo te caía muy bien y yo estaba un poco recelosa contigo.
Pero la verdad es que ahi comenzaron nuestros días juntas, nuestras clases eternas dibujando el maldito reloj en la mesa, dibujando en las agendas que despues serían testimonios de lo mal que dibujábamos, pelándonos las clases del instituto para irnos de compras, quedando en un arrebato de desesperación para intentar estudiar y entender la lógica proposicional de filosofía y que solo conseguiria entenderla yo en un momento de iluminación divina ante la pizarra...
Peleariamos 4 veces durante estos 6 años y las 4 por culpa de tios que nunca estuvieron a la altura y merecían que nosotras discutiésemos.
6 años también desde que conocí a los cenutrios y que os habeis convertido en más familia mía que algunos de mi propia sangre.
7 desde que mi madre enfermó, quizá los 7 años más largos de mi vida y en los que más he perdido la noción del tiempo, por eso tengo que a veces pensar: vamos a ver en el 2003- 2004 estaba en el instituto...porque no se exactamente el tiempo que ha transcurrido hasta que lo pienso.
Sin embargo, también han sido los años de cambio más vertiginoso y radical, en los que el tiempo se ha escurrido ridículamente entre mis dedos sin que yo estuviese capacitada para evitarlo.
En dos años aparentemente eternos llegué a un lugar para el cual no estaba preparada, y lo sabía en su momento, la noche antes estuve llorando porque no quería crecer, no quería que nos separasen, porque no me sentía con fuerzas.
Y entonces conocí a Loles y a Patri, son 4 años ya de que Patri jamás se acuerde de mi cumpleaños y de tener que llamarla para que felicite a Loles en el suyo.
4 años de cometer atentados contra la pintura y el dibujo y 4 años tambien intentando mejorar.
4 años con una sola idea en la cabeza, una idea bajita y despiadada (ya sabes de qué hablamos)
3 años desde la mayor pérdida de tiempo de mi vida, de las metidas de pata más absolutas y garrafales, de donde viene el concepto de "para lo bueno y lo malo, lo importante es hacerlo a lo grande, si hay que cagarla se caga pero con mayúsculas".
3 años de la mayor de nuestras peleas que nos tuvo sin hablarnos desde marzo hasta agosto y que te juro que fue la peor época de mi vida.
3 años desde que decidí dejar el ballet, quiza una de las decisiones más duras de mi vida y que me tuvo en cama durante un mes casi sin dejar de llorar.
3 años también desde que Loles se marchó y en los que la he podido ver solo 2 veces a la pobre.
2 años desde que decidí cambiar el rumbo de mi vida definitivamente y que encontré las puertas del camino que ahora sigo y que se a donde quiero que me lleve pero no se por donde tendré que continuar para que sea así.
Dice mi tía que voy por buen camino, que estoy haciendo las cosas como ella las hizo y que está orgullosa de que a mi edad sepa ya cosas que ella aprendió mucho más tarde, aunque claro, yo tengo un ejemplo en el que puedo inspirarme o tomar referencias, ella no podía.
1 año desde que mi madre decidió cambiar el rumbo de su vida también y quizá en breve esté ya perfectamente.
Menos de un año que la pequeña se fue y nos hizo polvo su partida.
17 años de danza ininterrumpida y con una idea aun más duradera que la antes mentada, quiza una de esas pocas convicciones que tienes desde que naces hasta que mueres.
8 desde el primer golpe realmente doloroso
7 desde el primer cambio de mi vida
6 desde el cambio más hermoso
4 desde el cambio más desconcertante
3 desde el año más horrible y en el que me perdí
2 desde que volví a encontrarme
y solo una noche desde que brindamos por todo ello.
Feliz aniversario Laurípide.

jueves, 16 de octubre de 2008

El camino mas largo

Decía hoy mi horóscopo que hoy iba a tener un gran día y que tendría dificultades para contener mis desbocadas emociones.
Bueno, al menos la segunda parte ha sido de algún modo, cierta.
Tras contarme una alumna (la única que ha venido hoy a clase) que estaban a punto de despedirla con otras 249 personas de su empresa y sentir la dura mano de la crisis cerniéndose sobre mi cansada cabecita, hemos recorrido el camino más largo.
Dice mi abuela que los jazmines son el olor de la muerte, porque un pariente suyo tejía collares y coronitas de jazmines y murió hace tiempo.
Y esta tarde hemos recorrido una calle entera sembrada de jazmines, que habían caido desde la tapia a la que pertenecían y recalentados al sol, marchitos ya algunos, despedían un fuerte aroma, que me ha recordado a la misma muerte.
La muerte, no como una muerte física, sino un cambio, tal vez sin retorno, tal vez un error o quizá un acierto.
Durante unas calles te he seguido, lloriqueando y mirando al suelo, sin atreverme a mirarte, viéndote a veces caminar a algunos pasos de distancia con la mirada perdida, como caminas cuando estas enfadado o muy triste.
Al llegar a la estación he buscado uno de los asientos plegables, metálicos, caliente por los últimos rayos de luz y en cierto modo reconfortante, sin saber que decir y pensando que a lo mejor ya estaba todo dicho, que es inutil dar vueltas sobre un tema en el cual ya se han agotado los argumentos una y otra vez, quiza el primer silencio incómodo entre nosotros.
Te has sentado a mi lado, sin saber tampoco que decir y sin embargo se que con miles de cosas en la cabeza, o solo una no lo se, me has abrazado y yo he tomado una de tus manos entre las mías, como nos hemos sentado tantas veces pero esta vez, un largo escalofrio me ha recorrido la espalda, pero no he temblado, solo he sentido mi piel erizarse y he hundido la cabeza en tu hombro.
- Yo no quiero que esto quede así- has dicho
-y como quieres que quede?-
-no lo se, de otra forma-
-quieres escribir un guión y lo seguimos? esto tenía que acabarse y esta forma es igual de mala que cualquier otra-
-no tiene porque acabar-
-para que alargar la agonía? Es como quien se niega a desconectar a alguien que está muriéndose y la diferencia la marcan días; de que sirve alargar un estertor si todo conduce a la muerte?
No has contestado nada y en ese momento ha llegado nuestro metro.
Unas lágrimas se han quedado prendidas en mis pestañas y me impedían ver bien, me he frotado los ojos mientras tu me seguías, otra vez en silencio a sentarnos.
Como siempre, el metro parecía un lugar feliz cuando dos personas están tan hundidas.
He apoyado la cabeza en tu hombro, acariciando con la mano tu brazo, mirando hacia el cristal, sentada del revés.
Miraba paisajes sin sentido alguno, sin reconocer nada, solo sucesiones de naranjos y huertos, de ciudades y pueblos a lo lejos, mi mejilla y mi nariz, el arito plateado, mi boca y mi mano reflejadas en el cristal.
Conforme tomaba conciencia de mi misma, de tu brazo, de un olor que no sabía exactamente si procedía de ti o de mi, he vuelto a llorar, esta vez he visto el recorrido de mis lágrimas, una hasta tu camiseta y la otra en mi boca.
Me has dado un beso en la sien y has limpiado la siguiente lágrima casi en el momento de su nacimiento - por favor no llores, venga va...
Despues el silencio de nuevo y hemos llegado a la parada donde murió mi princesa, mi niña, como odio ese lugar, no imaginas cuanto, tanto, que no he sido capaz de mirar hacia la dirección en la que se encontraba mi casa, donde sucedió todo.
El metro ha continuado el trayecto, lenta, penosamente por lugares ahora familiares, como si despertásemos de un letargo extraño.
He visto la casa en ruinas de la que estoy enamorada, esa casa alrededor de la cual están construyendo fincas enormes, asfixiándola y que algún día tirarán por no ser útil, simplemente bella.
Siempre que paso por delante pienso que si algún día tuviese mucho mucho dinero la compraría, la desmontaría y la volvería a montar en un acantilado con vistas al mar y la restauraría completamente, pero estoy casi segura de que nunca tendré tantísimo dinero.
Hemos bajado para hacer el transbordo que ya estaba en la parada, pero por primera vez no hemos corrido para cogerlo, y lo hemos perdido.
Sin embargo creo que a ninguno nos ha preocupado.
Me he sentado en mi banco preferido, viéndote ir de acá para allá, sin decirnos nada.
Has encendido un cigarro, y mientras una parte de mi pensaba en lo mucho que detesta que fumes, la otra sabía que lo necesitabas.
De pronto he sentido un mareo muy grande, como si fuese a caerme ahi mismo y me he tumbado en el banco, apoyada en tu mochila y abrazada a la mía
-te encuentras bien?
-estoy mareada- he murmurado
-espera- te has quitado la palestina y me la has puesto bajo la cabeza a modo de almohada
-no llevo dinero, lo siento-
-para?
-para comprarte una coca cola para el mareo
-no te preocupes, yo si llevo pero no me apetece-
Otra vez el silencio, y solo escuchaba, como si fuese el único ruido del lugar, como si estuviese produciéndose dentro de mi oido el sonido de los cables del tren y del tranvía tensándose y destensándose, y las chispas que saltan a veces cuando hacen contacto y que suenan como un chasquido que normalmente me asusta.
No me importaba lo más mínimo la gente que pasaba, que solo veía a una chica tumbada en un banco, llorando un poco y pálida y a un chico paseándose cerca.
-este es el nuestro cielo- me has dicho
Me he levantado despacito, mientras el tranvía frenaba y no me he dado cuenta de cuando has recogido tu mochila y tu pañuelo.
Hemos subido mientras el conductor bajaba y venía el relevo, nos hemos sentado frente a frente y me has ofrecido sentarme junto a ti, pero yo no he querido porque de espaldas a la dirección me mareo aun más.
Me has ofrecido también subir las piernas a las tuyas, pero tampoco he querido.
He apoyado la cabeza en la ventanilla y tu te has puesto a mi lado y me has pasado el brazo por los hombros.
Me has cogido de la barbilla con tu mano y me has girado la cara
-hueles a tabaco- he murmurado
-no iba a besarte-
-digo tu mano-
-si quieres te coges de mi....- y has hecho una mirada insinuante
-imbecil- pero ahi he sonreido
-va no llores más, calmate-
-estoy calmada-
-sabes que no-
Otra vez el silencio
-mira esa casa- otra de mis casas ruinosas
-es bonita-
-si algún día puedo, me gustaría comprarla y montar una escuela de baile ahi-
-si algún día puedo, la compraré para ti y te la regalaré-
-no creo que nunca podamos-
-quien sabe-
Hemos llegado a mi parada
-que parada más chunga, me da miedo siempre-
-esperate que te acompaño-
-estás seguro?-
Le hemos tenido que gritar al conductor porque no nos abría las puertas por más que apretábamos el botón, finalmente con un ademán de cansancio ha abierto y hemos podido salir.
- te quiero culito- has soltado de pronto
-que?-
-ahi lo pone- era un grafiti bastante mal hecho que has leido riéndote
Nos hemos entretenido mirando una libreta de inglés que alguien ha dejado olvidada en la calle.
-Posiblemente me arrepienta de esta decisión
-porque si nos queremos...?
-porque yo estoy quemada, porque debo de ser un angelito celestial de la guarda, oye tu a que te dedicas? pues mira yo soy angel de la guarda. Soy un angelito que baja aleteando con sus alitas plumosas y blancas y que elige a un chico sin oficio ni beneficio y le arregla la vida y al que despues le dan la patada. Y si no me la dan pues la doy yo.
-por qué?
- pues porque se ve que acabo mi cometido, porque agoto mis fuerzas, porque me canso, y porque necesito buscar a otro desgraciado al que ayudar, tal vez yo nunca me case, tal vez me pase la vida ayudando a los demás de esta forma tan absurda.
- o puedes dejar de hacerlo
- pues se ve que no puedo
-tu como me ves?
-como el mejor chico que he conocido jamás en cuanto a bondad y cariño se refiere, y seguramente no encontrare a nadie como tu jamás-
- bueno pues para mi tu eres la mejor chica y no voy a dejar de insistirte-
Te has quitado el pañuelo que llevabas y me lo has puesto
-por qué me la das? si la encontraste ayer...
-precisamente porque la encontre te la puedo dar, porque no te he dado nada y porque hasta que no pueda hacerte tu regalo de cumpleaños...
-tu hermano se va a enfadar contigo
-que se enfade
-me has dado muchas cosas
-pero no materiales
No te lo he dicho, pero huele a ti y me encanta, el resto del camino lo he hecho con la cara hundida en la palestina, aspirando tu olor, agotándolo, porque aun no me la he quitedo y seguramente mañana ya olerá a mi.
Hemos llegado a mi casa (previo paso por el horno de al lado donde he comprado algo de merendar, aunque solo para mi) hemos hablado unos minutos en el patio, primero de pie y luego sentados en la escalera, pero no recuerdo de que, ni como.
Se que me has cogido en brazos y me has sentado sobre tus rodillas como sueles hacer y nos hemos abrazado.
Se que he querido besarte, decirte adios, luego hasta luego, luego que subieses conmigo, que no llorases, que no estuvieses triste, gastarte bromas y todo a la vez, se me atolondraban los sentimientos y las ideas, tanto que ni las recuerdo bien ni las he pronunciado claramente.
Se que te he pedido perdón unas 30 veces porque no soporto la idea de hacerte daño, porque te quiero y porque siento que hemos hecho lo que yo he querido, pero no lo que tu has querido y no me parece justo.
Aunque sabes que para tomar esta decisión han habido unas circunstancias injustas para mi y que no vienen al caso.
El caso esque he dicho: - voy a subir ya a casa
- vale- has contestado sin mover la cabeza
-estarás mucho rato aqui?
has negado.
Me he girado para llamar al ascensor y he vuelto a girarme
- por favor no te quedes ahi, no quiero verte asi
-necesito llorar un buen rato y tranquilizarme, tu márchate-
-vale...y he cerrado la puerta del ascensor detrás mio.
Ahora mientras escribo esto, empiezo a recordar lo que hemos dicho en mi patio; que si nos queremos mucho, que si tu necesitas algo o yo lo necesito que ya sabemos donde estamos, que no haga tonterias, que solo necesito un tiempo, que no quiero pensar más en el futuro, solo en el presente y muchas más cosas.
Porque tanto tu como yo sabemos que hemos pasado por cosas peores y nos hemos recuperado, porque sabemos donde está el otro en caso de emergencia, porque tenemos amigos que nos quieren y apoyan y porque el camino de regreso, puede que sea más largo, pero no más dificil.