miércoles, 30 de enero de 2008

Ya no hay elegancia!! (tésis segunda)

¿Cómo tratar los diversos temas de hoy con una hilazón lógica? porque como ya dije en el anterior comentario, los días de huelga la gente se desata.
No se bien por qué sucede esto, qué les lleva a actuar así, pero lo cierto es que la gente se comporta como si el metro fuese a irse al fin del mundo y a caer por un precipicio con ellos dentro.
No es que a mi me de igual llegar tarde a mis clases o que los metros tarden 30 minutos en llegar, pero qué quereis que os diga, me lo tomo con calma. Total, si va a tardar media hora en llegar de nada servira que yo corra por la calle o me ponga histérica a empujar a gente, así que mejor llegar 40 minutos tarde y relajado y de buen humor que 37 , sudado y de mala leche.
Parece que la mayoría de la gente no sigue esta deducción sencilla, pero hoy me he librado de padecer los golpes del destino (o del codo del vecino) y me he limitado a ser mera observadora, aunque solo por la mañana.
Hoy he conseguido sentarme antes de que el tren se llenase, pero conforme íbamos avanzando se llenaba cada vez más.
Uno de los asientos enfrente mio se ha quedado libre y al volver la cabeza una chica me ha caido encima; la chica que ha entrado despues le ha dado un empujón tremendo, se ha colado entre la chica que caía y el resto de gente para sentarse ella la primera en el asiento.
He mirado alucinada a la chica que me ha caido encima y luego a la otra que lejos de inmutarse se ha dedicado a retocarse el pelo delante de la ventana.
Cuesta creer que una chica tan mona y tan arregladita, con ropa pija un bolso de diseño, el pelo moldeado de buena mañana, pintada y con uñas de porcelana pueda llegar a mostrar una naturaleza tan egoísta y tan grosera.
Durante los días que llevo yendo de acá para allá en el metro creo haber visto de todo, así que me sorprendo relativamente poco, aunque nunca me acostumbro; que quereis que os diga, sigo sin entender como la gente puede ver pasivamente a una persona cargada y no cederle jamás el asiento, o a una persona mayor, a una embarazada, no se, gente que teóricamente tiene prioridad, e incluso asientos reservados que he visto negar porque "ellos llegaron primero".
Esto me recuerda que una vez me disponía a sentarme en uno de los asientos reservados: al contrario de lo que suele suceder yo me siento, no me dejo caer sobre el asiento ni me tiro encima y supongo que si alguien que no me conozca pero que lea este blog sabría reconocerme por mi característico movimiento ralentizado, como si fuese a cámara lenta.
Estaba inclinándome para sentarme cuando un chavalin de unos 17 años (bakalilla, como no...)
se deslizó entre mi espalda y el asiento y se sentó.
Fue tan rápido que sin querer me senté encima de él que rápidamente me empujó lanzandome comentarios como - eh tia de que coño vas , etc-
Yo le miré aun asimilando lo sucedido y aunque raro en mi, sentí una rabia y unas ganas de pegarle una paliza tremendas.
Sin embargo estuve aguda y rápidamente le dije;
-me iba a sentar yo ahi
- pues ahora estoy yo ja ja ja- (mirando a sus dos amiguitos)
-ya pero esque te has sentado en un reservado y yo estoy embarazada, así que es tu obligación dejarme sentarme-
rápidamente un señor mayor que estaba enfrente y lo había visto todo se levantó y dijo:
-señorita por favor siéntese aquí
-no!!, los asientos reservados son esos, y lo que yo quiero es que ese maleducado se levante de ahi y me deje el asiento, además usted no tiene porque levantarse cuando él tiene la obligación de dejarmelo.
-ya has oido a la señorita, levántate!!
El bacalilla y sus mariachis se levantó con las orejas gachas y salieron del metro en la siguiente parada y mi heroe y yo (Cassandre la justiciera) nos estuvimos deleitando durante un tiempo en el análisis de lo sucedido y lo mal que están los jóvenes de hoy en día.
Vale, es cierto que yo no estaba embarazada, pero lo que sí que es cierto es que es muy injusto que con esa mala educación por estandarte tengamos los demás que sufrir las consecuencias.
También me ha sucedido que cediendo el asiento a una persona luego no me hayan dado ni las gracias ni se hayan comportado bien conmigo.
¿pero quíen educa a esta gente? mucha tontería con la corrección política, con que si está bien llamar a los gays , gays o personas homosexuales o de tendencias sexuales diferentes, a los negros , personas de color, de orígenes africanos, a los blancos, occidentales o de tez clara, mucha tontería con si es lícito permitir el aborto o no, pero luego, a la hora de la verdad, la gente permanece ineducada (como decía una profesora mía, no mal-educada, que implica que existe una educación aunque mala, sino in-educada que significa que no existe educación de ninguna especie) en el estado más salvaje, en el que la gente se golpea por sentarse para un trayecto de dos o tres paradas, o se insultan.
¿por qué ese ansia de vivir tan rápido? ¿por qué esas prisas? ¿qué nos hace vivir tan deprisa que nos permitimos el lujo de aplastar a los que conviven con nosotros?

martes, 29 de enero de 2008

El infierno del subsuelo

Dicen que me quejo, que me quejo mucho y por vicio; soy consciente de ello la verdad, aunque por lo menos me esfuerzo en que mis opiniones tengan alguna lógica por pequeña que sea.
Ya que me quejo, al menos voy a hacerlo bien y con mayúsculas: MALDIGO POR SIEMPRE LAS HUELGAS DE METRO VALENCIA, MALDITAS SEAN POR SIEMPRE SEÑOR, AMEN.
Desde antes de navidad, los sindicatos de trabajadores del metro organizaron huelgas y paros de metros en los que solo funcionaba el 60% del servicio. Podríamos discutir largo y tendido sobre si en la linea 1 funciona realmente el 60% del servicio o es menos, porque espacios de más de 30 minutos entre metro y metro me parece una barbaridad.
La cuestión es que nadie sabe porque es la huelga, leí en uno de esos periódicos gratuitos que era porque pretendían privatizar el servicio de metro y los trabajadores no querían.
A los pocos días de huelga metro valencia colocó unos cartelitos muy discretos y que yo leí de milagro diciendo que la huelga era completamente ilegal, que metro valencia nunca había dicho que iba a privatizar los servicios y que lo sentían mucho por los viajeros.
Muy bien; hasta ahi todo correcto ¿no? pues ahora yo digo que cada año, el uno de enero el metro cuesta entre 5 y 10 céntimos mas, cuando hace 6 años (ojo 6 años no 20 ni 30) yo empecé a hacer algún viaje en el metro costaba 0´90 cada billete, ahora cuestan 1´30 y la verdad esque no se exactamente a qué destinan ese dinero porque el servicio sigue siendo pésimo, los empleados unos cretinos y unos maleducados etcétera etcétera etcétera.
Cada vez hacen más a menudo huelgas que metro valencia considera ilegales pero que al fin y al cabo no hace absolutamente nada para frenarlas y tampoco se nos informa, ojo a esto: me están haciendo partícipe junto con cientos de personas más, puesto que yo cojo el metro todos los días y sufro las consecuencias de estos paros, de una huelga que ni siquiera se por qué es, es decir, que si los sindicatos diesen explicaciones claras sobre cual es su situación los usuarios podríamos decidir si estamos de acuerdo o no y si esos días iremos a pie o en taxi o en metro. Sin embargo me siento secuestrada en unos asuntos que a mi no me atañen salvo en que llego tarde a los sitios y muy cabreada y que los metros van a rebosar de gente, no se porque pero me parece que con más de su capacidad.
A cada parada los vagones parecían vomitar rios de gente, que por otra parte va desatada en estos días; empujones, insultos, malas caras e incluso esta mañana despues de casi todo el trayecto cargada con trastos y de pie porque evidentemente nadie va a ser tan caballeroso de permitir a una señorita cargada sentarse, he tenido que vérmelas con un frotador.
La gente se bloquea a la salida y no dejan pasar a nadie sea para salir o entrar y además al llegar a mi destino e ir a bajar unos chavalines de unos 15- 16 años me han empujado dentro de nuevo porque querían pasar ellos primero antes que permitirme salir a mi.
Si realmente existe el cielo y el infierno y si realemente dios se pasa los días tomando apuntes y observando lo que hago bien y mal y si realmente soy una pecadora imperdonable se cual deberia de ser mi castigo: Mi infierno es vagar por toda la eternidad sin rumbo en un metro en días de huelga, haciendo transbordos una y otra vez, con el metro a rebosar, con el frotador al lado, cargada como iba hoy, con unos tacones que me maten y con el mp3 sin batería.
Ese es mi infierno personal que al menos solo aguanto unas horas al día.

domingo, 27 de enero de 2008

El frotador

Si pudiesemos visualizar algo parecido al aura de una persona imaginemos que sería de una materia como las gominolas de mora, esas que la gominola va recubierta de unas bolitas de colores.
Cada persona tendría las bolitas de un color, algunos rojo, algunos azul, amarillo...
Imaginemos también que a cada contacto, una bolita se desprende y pasase a otra persona, así, al rozar la mano de alguien apoyados en las barras del metro, nuestras bolitas moradas (las mías serían moradas por ejemplo) se mezclasen con las bolitas azules, al estar sentados y nuestra rodilla entrase en contacto con la de la persona que se sienta a nuestro lado en nuestra rodilla aparecería una bolita azul y en la suya una morada.
Si visualizasemos esto al volver de un duro día de metro podríamos ver con claridad que no tenemos un color exacto, que nuestras bolitas moradas prácticamente han desaparecido para dejar paso a un rastro de bolitas multicolor.
¿Parece divertido verdad? todo el mundo recubierto de bolitas de colorines e ir pasándonoslas.
Ahora bien, hay un tipo de persona que nos dejaría rastros por zona; al mirarnos al espejo contemplando los rastros multicolores; los amarillos en los labios, marca de mi compañero, los rojos, verdes, blancos, marrones, en los dedos por los contactos furtivos en las barras, marcas azules o rosas en los hombros y brazos...
De pronto al girarnos observamos una marca de color fucsia que ocupa todo nuestro trasero parte de nuestros muslos y un trozo de la cadera; ¿Alguien puede explicarme como ha sucedido eso? si, se puede, esa es la obra de el Frotador.
El frotador es ese personaje que entra al metro en horas punta, en las cuales se llena a rebosar.
El frotador realmente no elige a su victima; simplemente se acerca a la primera mujer que pilla y como su nombre indica; se frota.
La sensación es frustrante; ir medio dormida en el metro a las 8 de la mañana con la música puesta para no oir a la gente todavía y de pronto despertarte con el contacto de un objeto punzante (adivínalo).
Te vuelves alarmada y te encuentras con la mirada del frotador mientras se dedica a su labor y lejos de avergonzarse o de disimular se aprieta contra ti mientras te sonrie con su gesto de :- oh si nena estás disfrutando verdad?.
Es astuto, porque cuando buscas un camino de huida el metro está tan a rebosar que estás completamente inmovilizada, no puedes ir ni hacia delante ni hacia detrás, mientras el maldito continua con su labor frotadora.
Si te quejas se sorprende e incluso se ofende y se va con la música a otra parte a buscarse a otra víctima.
El otro día ojeabamos mi pareja y yo una revista en la que se exponía el caso de uno de estos personajes que reconocía su afición a frotarse con mujeres en el metro diciendo que le excitaba muchísimo el que fuesen desconocidas y que ellas no oponían resistencia; claro que no oponemos, no tenemos escapatoria.
Él comentaba que menudo pervertido, que eso no es justo para nosotras, que los aguantamos, yo dije que no era el único; me los he encontrado a montones, e incluso una vez me las tuve que ver con dos frotadores al mismo tiempo, divertido como anécdota, desagradable cuando lo vives.
Como siempre tengo que volver a mi tema de la educación y el respeto; si no me gusta que mi perra se masturbe contra mi pierna y se supone que es de la familia, ¿por qué tengo que aguantar las necesidades onánicas de un completo desconocido?
Sin embargo, resultan cómicos a la observación, sobretodo cuando los descubres a voz en grito en el metro, cuando sientes que se te frotan y rápidamente gritas:- Maldito pervertido deja de frotarte!!!
Las cabezas se vuelven hacia ellos y ellos, avergonzados bajan en esa misma parada, sea su destino o no para subir en el siguiente metro a seguir con sus aficiones, o tal vez no; tal vez mi intromisión les haya cortado el rollo esta mañana.

jueves, 24 de enero de 2008

El gran observador

Lo dice mucha gente, lo dice una amiga mía de clase que suele venir conmigo en el metro y por supuesto, lo digo yo, la empírica lo demuestra y precísamente de esto trata este blog por si alguien anda despistado y aun no se había dado cuenta: la linea 1 de metro es un mundo aparte.
Las personas más extrañas que puedas encontrarte en el metro el 70% circulan en la linea 1, hay de todo; el ser andrógino que no sabes muy bien si es un hombre o una mujer, el locates del que hablaré en temas posteriores, las preadolescentes suprahormonadas, el frotador (cuyo análisis es un caso aparte).
A todo este plantel de esperpentos se le añade esa estética underground de la linea 1 por la que circulan cafeteras con ruedas tiradas aun por bueyes o con locomotora a vapor que le dan un toque más surrealista aun si cabe y que hace que de mucho más miedito a partir de las 10 de la noche.
Me temo que el post de hoy debe dedicarse a un sujeto que me fascina enormemente y merece estudio aparte, lo he denominado "El gran observador".
Este espécimen puede ser un tipo cualquiera, tal vez su genética (o la mía, eso no está claro un) favorezca que sean hombres. De apariencia discreta, el observador se encuentra camuflado entre la masa de gente.
Tu entras al metro, y entre las 200 personas más que hay en el vagón hay una que te observa; la mayoría te miran al entrar, puedes llamar más o menos la atención por como vas vestido o por el pelo o la cara que tienes pero no es el caso; esta persona TE OBSERVA.
Si consideramos que hay 200 personas en el vagón son 400 ojos, 399 si hay algún tuerto o con conjuntivitis sin embargo, 2 ojos se te clavan, te escrutan, te analizan, palmo a palmo , pelo a pelo, poro a poro.
Tu sientes esa mirada intensa clavada encima tuyo, levantas la vista y te lo encuentras de frente a ti, miras sus ojos fijamente, pero ni se inmuta, ni sonrie ni aparta la vista, sigue mirándote fijamente.
Primero piensas que tendrás el pelo desarreglado, el escote muy abierto, un grano en la cara...minuciosamente comienzas a repasar tu aspecto; no, no llevas un escote pronunciado...(te miras en el cristal de la ventanilla) llevas el pelo normal, no tienes nada interesante en la cara...la falda o pantalón está en su sitio...
Vale, ya está claro que no llevas nada ridículo y que más o menos está todo en orden, sin embargo él ha asistido a tu ritual de aseo sin la más minima expresión en su rostro, de hecho ni ha parpadeado.
En ese momento te das cuenta de que esa persona solo busca tu mirada por alguna extraña razón, puesto que cuando miras a la ventana, tus ojos se encuentran con los suyos y si miras al frente te los vuelves a encontrar, si diriges la mirada a tus manos, él tambien las mira, y así todo el tiempo. Sin embargo, no intentes competir con él a sostener la mirada porque es simplemente imposible, creo haberlo dicho ya; no parpadea y si llevas lentillas posiblemente se te peguen antes a la córnea y se fusionen con tu retina antes que este individuo humedezca su cristalino.
En un acto de desesperación, finjirás estar haciendo algo realmente interesante; es un buen momento para organizar tu bolso o mochila o mirar atentamente el paisaje (desafortunadamente para tí ya hemos entrado en el túnel y está todo oscuro) o jugar con el movil o mirar fijamente como pasan las letritas del título de las canciones del mp3, harás cualquier cosa por no sentir esa mirada que sigue clavada encima tuyo, que no se aparta y que en cualquier momento te podría decir; llevas las puntas abiertas o tienes una pequeña roncha de alergia en el nacimiento del cuello; centímetro 4 partiendo de la segunda peca que tienes en la barbilla ( alergia la que me estás dando tu, maldito).
Cuando por fin, entre coros celestiales escuchas las campanitas que señalizan la llegada a tu destino y te levantas, la mirada no desaparece, solo se traslada...a tu trasero y ahi se queda.
En ese momento te giras pero el hombre ya no te mira a la cara, miras a través del cristal y sigue ahi, hasta parece que le caiga un poco de babilla porque sino parpadea tampoco traga saliva.
Cuando por fin abandonas el vehículo vuelves a encontrarte su mirada a través de la ventana y observas como escoje a su nueva víctima, y comienza este proceso de nuevo.
Han pasado ya unos días de mi encuentro con este caso en particular, también tienen modalidades más discretas (más fáciles de encontrar en las lineas 3 y 5) pero todavía me sigo preguntando qué narices estaría mirando con tanto interés este hombre.
Con la llegada de los nuevos vehículos, más modernos se pierde parte de esta estética tan interesante y desde luego estos especímenes parecen huir de ellos como de la peste, así que desde aquí hago un llamamiento a metrovalencia; no nos quiteis la linea 1; fuente de toda riqueza folclórica y de interés cultural; porque las especies que la habitan parecen ser de otro mundo.

lunes, 21 de enero de 2008

Sobre la discriminación positiva

Esta vez voy a tratar un tema delicado así que quiero, antes de comenzar hacer una importante advertencia a aquellos que me lean antes de que me saturen los comentarios o mi mail de amenazas e insultos; así que si pretendeis leer este post hasta el final y vais a comentar por favor tened muy muy en cuenta estas primeras lineas.
Creo que soy una de las personas más respetuosas que se puedan encontrar; considero a todas las personas por igual, hombres, mujeres sin importar raza, cultura o religión.
Tengo amigos y conocidos de las razas, credos y opiniones más diversos y todos son válidos y a todos les tengo aprecio y respeto.
Una vez dicho esto, voy con el tema:

Venía hacia mi casa en el metro, ojeando el libro de mitología hindu que me ha regalado mi pareja con la música puesta.
Justo en frente mio se ha sentado una mujer (motivo de la polémica) retrasada, subnormal, con una deficiencia mental, sindrome de down o de lo que sea (no me voy a poner a discutir el diagnostico clínico ahora así que en favor de la corrección política que desapruebo, porque pienso que hay que llamar las cosas por su nombre pero parece estar tan de moda leed la opción que mas os guste y yo me lavo las manos) (la llamare retrasada porque así se les ha llamado toda la vida al menos por aquí sin ánimo de ofender).
No hubiese supuesto ningún problema en absoluto de no ser porque una parada antes se ha levantado y he sentido un toque en la gorra que llevaba puesta.
He levantado la vista de mi libro y la he visto ahi de pie y sonriente tocando la gorra, he levantado una ceja y he seguido a lo mío.
Al ver que no le prestaba atención ha comenzado a golpearme en la cabeza (lo subrayo y lo pongo en negrita; golpearme) haciéndome bastante daño.
He aguantado unos 6 golpes (contados) con estoicismo hasta que al final le he dado un manotazo apartándole la mano y he soltado un fuerte: - vale ya!.
La mujer (que por cierto rondaría la treintena) me ha mirado con gesto sorprendido y ha seguido golpeando tranquilamente; el segundo manotazo ha sido mas fuerte seguido de un : - que pares!!.
Me ha mirado y ha bajado del metro en la parada.
Al levantar la vista me he encontrado con la mirada de desaprovación de una señora mayor que estaba sentada cerca de donde había estado esta mujer e instantaneamente me ha hecho sentir fatal.
Pero luego he pensado;
En una sociedad en la que se está continuamente reclamando por los derechos de estas personas y que se los considera capaces perfectamente de trabajar y tener familias ¿por qué se les consiente que actuen así?
Si que es cierto que obviamente tienen una deficiencia bla bla bla que no son personas totalmente normales bla bla bla que les cuesta adaptarse bla bla bla pero eso no quita para que ser demasiado permisivo se convierta en una discriminación positiva.
Es decir; que si yo tengo un niño de 6 años o un perrito mal educado que muerden o golpean a una persona sin ton ni son no dudo en que alguien se defienda molesto o que me llame la atención como responsable suyo.
Si una persona que tenga la capacidad mental del niño de 6 años o del perrito porque tenga el fisico de una persona de 30 ya hay que permitírselo? Y estoy completamente segura de que esa mujer tendría más entendederas que un niño de 6 años solo por el motivo de que iba sola en el metro de noche y con una carterita de trabajo lo que me lleva a pensar que sabe perfectamente el camino a su casa, sus parientes o tutores se fían de dejarla sola por la noche y que trabaja: me vas a decir que pobrecita que esque no tiene conocimiento con todos esos datos?
Si yo tuviese un hijo o una hija con ese problema, los dioses no lo quieran, lo primero y primordial sería para mi educarlo; si solo voy a conseguir que aprenda una cosa en su vida, que sea a convivir y a respetar a las demás personas.
Pero lo que no me deja de sorprender es esa permisividad social, ese comentario de :- Ai pobrecito...si esque es retrasadito- y el retrasadito en cuestión ser un hombre de 30 años hecho y derecho que se dedica a perseguir a niñas pequeñas y acosarlas (verídico) hasta el punto de entrar a su casa y ponerse violento.
Pero pobrecito, es un retrasadito que no entiende que no hay que golpear a una anciana que protege a sus nietas, pobrecito que no entiende que no hay que abusar de niñas pequeñas, pero el pobrecito si que lo entendió perfectamente cuando vió a un hombre que se enfrentaba a él.
Habrán personas que realemente tengan un gran problema, pero tambien me temo que hay muchos que se aprovechan de una realidad a medias.
Como los niños pequeños, entienden más de lo que muestran.

miércoles, 16 de enero de 2008

La ley de la que Murphy se olvidó

Ya lo dijo Murphy, y si no lo dijo seguro que lo pensaría:
Cuando las cosas nos van bien y estamos felices, el mundo entero parece ser desgraciado, dispuesto a estropear nuestra felicidad en cualquier momento, pero cuando somos desgraciados y las cosas no podrían ir peor, el mundo parece derrochar alegría.
Este mundo subterraneo que muchos habitamos ya es una prueba irrefutable de esto:
Sube al metro un día al azar, a cualquier hora, en cualquier via y dirección pero enamorado, feliz en ese momento en el que acabas de despedirte de tu pareja y aun rememoras encandilado los besos de la despedida y aun los paladeas en tus labios; sube al metro con esa sonrisa estupida, ese brillo en los ojos y ese escalofrío de placer recorriendo tu espalda.
Automáticamente todos los rostros te parecerán tristes y te contemplarán extrañados al ver tu cara de felicidad y un poco molestos por no compartir sus desgracias.
Lo más notorio es encontrar a una pareja que discute: escucharás atento sus argumentos y contraargumentos, tomarás partido por uno de los dos bandos y te reirás para tus adentros pensando que vaya birria de pareja y que tu podrías darles algunos consejillos...
La mirada del novio se cruza con la tuya (casualmente es un bacala...)y te mira con odio por esa sonrisilla irónica que tienes en la cara mientras sigues su discusión como si tu también participases en ella.
Cuantas veces habré visto eso en el metro, numeritos de parejas en los que hubiese intervenido gustosa solo por decirle a la novia:- no ves que te esta tomando el pelo estúpida? o pero no ves que te engaña?- en ocasiones tambien se lo podría decir al novio pero como ya he dicho; los que suelen llevar a cabo estas performances son bacalillas de unos 16- 19 años y suelo tomar partido por ellas (aunque tambien son dignas de ver y oir).
No se si este deseo de intervención divina es por generoso altruísmo por no soportar ver a una hermana sufriendo situaciones por las que yo desafortunadamente he tenido que pasar, por deseo de compartir mi alegría o simplemente por chismorreo y puro entretenimiento; no lo se.
Ahora métete en el mismo metro, cualquier día, en cualquier dirección y a cualquier hora pero sin pareja; en ese maldito momento en el que hace dos o tres días que esa relación terminó.
Casualmente en ese momento de desgracia tuyo parece que el metro se haya convertido en una sucursal del corte inglés en san valentín; todo esta plagado (pero allá donde mires!) de parejitas felices.
Las hay de dos tipos; la envidiable y la asesinable.
La envidiable es esa parejita tan bien avenida; van charlando tranquilamente, riéndose, abrazados. Los dos hacen buena pareja, son guapos, van arreglados y llevan las bolsas de la compra de su pisito de alquiler al que se han trasladado hace tan solo una semana (más o menos cuando tu vivías con angustia el principio del fin, que lo sepas).
Esta parejita tan maravillosa te da envidia, naturalmente, pero no esa envidia sana en la que piensas- oh que maravilla, ojala algún día yo esté igual- sino esa envidia podrida y horrible que te remuerde las entrañas mientras piensas que ojalá él sea impotente o que se les derrumbe la bañera con pétalos de rosa y le caiga en la cabeza al vecino de abajo y tengan que ir a socorrerlo, terminen la noche en un hospital y con el calentón si no algo peor.
Despues está la asesinable; es esa pareja de bacalillas antes mencionados pero esta vez se llevan bien (casualmente) el kevin jonhatan que es el que hace solo unos meses te fusilaba con la mirada mientras discutía con la yoli ahora esta con la yennifer que tiene un año menos, más o menos tiene el mismo aspecto pero van a la misma clase para matirio y sufrimiento de la yoli que los tiene que ver juntos todos los días.
Estos dos especímenes no se besan; se exploran las traqueas y lo hacen de forma tan irritante y sonora a la vez que ella te mira por el rabillo del ojo y esboza una sonrisilla (no se como lo hacen pero pueden) entre;- mira mira mira lo ideal que es mi NOVIO (a los 16 años se tiene en muy alta estima esa palabra) y un ja ja ja y reja, yo me estoy morreando y tu estás ahi sola, desgraciada y encima tienes una arruga y un grano en la frente.
En ese momento tienes dos opciones; introducir desesperadamente las manos en el bolso buscando un objeto punzante con el que asesinarlos a los dos o suicidarte tu, o la habitual que es comenzar a maldecirlos con todas las maldiciones que te sabes y deseandoles el mal a ellos, a sus hijos, a sus nietos y a toda su estirpe si esque el cristal no los deja estériles antes.
En realidad no es que todo el mundo se ponga de acuerdo para hacernos rabiar, solo faltaría eso, es todo cuestión de percepción; en nuestro éxtasis de felicidad todo a nuestro alrededor parece más triste y más oscuro porque nos sentimos en la cima, sin embargo en nuestra tristeza, hundidos en lo más profundo de la depresión todo parece más brillante.
Sin embargo, probadlo, es toda una experiencia, y cuando lo hagais escribidlo en un mail y reunamos firmas; cuando reunamos 1,000,000 de firmas publicaremos nuestro estudio en un libro titulado: La ley de la que Murphy se olvidó.

lunes, 14 de enero de 2008

El día que llovieron cenizas

Cuando esta mañana llegue a la parada hacía mucho frio y lloviznaba.
El cielo estaba completamente gris, y el vaho, salía a suspiros de las bocas que allí se encontraban.
Sin embargo, al mirar al cielo, vi caer fragmentos oscuros de materia suave y liviana, flotaban en el aire, mezclándose con la lluvia y el humo, con el vaho de nuestras respiraciones.
Uno de los fragmentos se ha posado sobre mi abrigo,y al ir a apartarlo se ha deshecho entre mis dedos dejando un rastro gris.
Las cenizas son obviamente el signo de un incendio, que al parecer habia ocurrido en un polígono industrial cercano, pero tambíen, son presagio de tristeza.
Cuando se prende fuego a algo, y se lo deja arder hasta desaparecer, lo único que queda de ello son las cenizas, que quedan como vestigio y testimonio triste de lo que una vez fue la materia incinerada.
Yo creo en los presagios, creo en la fortuna y en el humor del día, esto es, como nos afecta un día a nosotros.
Hoy había mucha gente en el metro, como la mayoría de lunes, que acuden todos a sus tareas y conforme va avanzando la semana, acuden menos o más tarde.
Sin embargo, la mayoría de gente caminaba sin ver, tropezaban entre ellos y conmigo misma pero no se quejaban como de costumbre; se limitaban a mirar hacia delante intentando atravesar el obstáculo.
Cabizbajos, muchos en silencio, con las miradas perdidas, ese es el presagio de los dias grises en los que la ceniza cae del cielo transportada por el aire pesado y húmedo.
Yo tambien iba abstraida, contemplando por las ventanillas la lluvia y las partículas negras y grises, sin pensar en nada muy concreto, ni siquiera en la música que escuchaba.
A la vuelta a casa a medio día me invadía una sensación de derrota extraña, como una pesadez muy grande, tan grande que hasta me costaba articular palabra y cuando una chica joven me ha empujado para ocupar el asiento en el que me disponía a sentarme, no he protestado, ni siquiera la he mirado, o mejor dicho, la he mirado pero no la he visto; he continuado mi trayecto de pie y en silencio.
Sin embargo, al salir del metro he visto por vez primera; mi mirada se ha cruzado con la de una mujer rubia, de ojos claros y la mitad de la cara completamente magullada: desde el ojo hasta la comisura de la boca tenía la cara hinchada y con esa mezcla de morado y amarillo de un golpe que ya empieza a sanar.
Por la tristeza de sus ojos he sacado la conclusión precipitada que todos creo que hubiésemos sacado; pobre mujer, su marido la maltrata.
Posiblemente no haya errado mi juicio, pero por otra parte he pensado que yo muchas veces me he caido, me he golpeado en la cara con algun objeto y no sería la primera vez que se me pone un ojo morado o un corte en la cara por algún resbalón desafortunado.
No me gustaría que pensasen de mi padre o mi pareja que me maltratan cuando obviamente no es así.
Esa ha sido mi duda; ¿somos malpensados por naturaleza? ¿pensamos instintivamente en que una lesión en una mujer es un síntoma inequívoco de maltrato por parte de algún familiar porque es a lo que nos estamos acostumbrando a ver todos los días por la tele? A mi verdaderamente me dolería que si fuese con mi padre por la calle y yo hubiese tenido un accidente la gente mirase con ojos de verdugo a mi padre que jamás me pondría una mano encima.
La lástima es que es nuestra realidad actual, y posiblemente como ya he dicho no me equivocase pensando eso pero no me gusta hacer un juicio tan serio de una persona a la que no conozco cuando perfectamente podría haber sido un accidente.
¿Quíen me dice a mi que esa señora no trabajase en un almacén o una fábrica y le hubiesen caido unas cajas llenas encima? ¿o que hubiese tenido la mala suerte de resbalar por las escaleras de su casa o su oficina para terminar dándose con la barandilla por ejemplo?
Sin embargo, esta mañana cuando he mirado al cielo, llovían cenizas y los corazones y rostros de la gente se han impregnado con esa tristeza de destrucción que dejan, por eso no descarto algo tan triste, tal vez otro día no, pero hoy es el día en que llovieron cenizas.

domingo, 13 de enero de 2008

El rescate periquita

Habia quedado con un amigo para pasar la tarde dando una vuelta.
El andén estaba particularmente lleno puesto que el metro llevaba un retraso de unos 10 minutos ya y aun se retrasó otros 15 más.
Yo decidí tomármelo con filosofía y estar tranquilamente escuchando música hasta la llegada del metro.
Bajaron desde un árbol cercano a la estación 4 gorriones a picotear en la vía, los estuve mirando un rato (me encantan los pájaros) y seguí pensando en mis cosas, cuando de pronto vi caer un quinto pajaro a la vía, esta vez de color blanco.
Me extrañó porque no hay pájaros blancos de ese tamaño por aquí; lo que había caido (literalmente) era una periquita azul y blanca preciosa.
Estaba agazapada, acurrucada contra la vía muerta de miedo. Intenté atraer su atención lanzando cerca de ella un par de papelitos que llevaba en el bolso para asustarla y que se apartase de ahi, ya que si venía el tren la aplastaría.
Pero ella no se movía.
Estuve dudando durante mas de 10 minutos si bajar a la vía o no a recogerla, pero se que posiblemente me hubiesen temblado las manos y temiendo dañarla no la hubiese agarrado con la suficiente fuerza y podríamos haber pasado toda la tarde arriba y abajo antes de conseguir atraparla.
Cuando comenzó a bajar la barrera y vislumbré a lo lejos el tren del sentido contrario al nuestro pensé que había perdido un tiempo muy valioso.
Mientras me debatía entre bajar o mirar hacia otro lado se acercó a mi una señora y me dijo:
-Es tuyo?
-no, pero lo llevo mirando desde que cayó
-sujetame el bolso
Todo fue muy rápido, la señora me dió el bolso, bajó a la vía mientras el metro pasaba y cogió rápidamente a la periquita y subió al andén de nuevo.
La puso en mis manos y dijo;
-lo quieres? yo no puedo tenerlo porque mi hijo es alérgico...
-claro, muchas gracias, eres mi heroína
La mujer se rió, recogió su bolso y se subió al metro que por fin en ese momento llegó.
Llamé a mi amigo, con la periquita entre las manos para decirle que no iría a verlo y lo que había pasado.
En el camino hacia mi casa le puse el nombre que ahora lleva: Tûile y le estuve hablando para intentar tranquilizarla; cuando le hablaba se quedaba quieta y acurrucada como escuchando, y despues, al no resultarle demasiado convincente me picaba los dedos y no se soltaba hasta que yo volvía a hablarle.
Ahora ya está instalada en la jaula que le compré ayer de emergencia, parece que no hacía mucho tiempo que se había escapado porque la pobre vuela fatal, esta muy limpia y sana y hasta ha comido.
Ayer el color de buena fortuna era el azul, y por ello iba vestida de azul, como las plumas de Tûile.
Me arrepiento un poco de haber pecado de prudente y no haber tenido el atrevimiento de esa mujer que no se lo pensó dos veces, cuando todo el mundo miraba a la vía y seguía sus conversaciones tan tranquilo, hay gente que se preocupa y sufre por algo tan insignificante, insignificante como un periquito fugado, pero al fin y al cabo, algo tan importante como una vida.

viernes, 11 de enero de 2008

Ya no hay elegancia!! (tésis primera)

Me llena de mudo estupor (y fascinación todo sea dicho de paso) la pérdida progresiva de los valores, tal vez ahora anticuados según algunos, pero para mi vitales, como son la educación, las buenas maneras, la elegancia y el saber estar.
Hay gente con la que he mantenido conversaciones sobre el tema que me ha calificado de vivir en el pasado, de decimonónica, de victoriana y de desear vivir en una sociedad hipócrita y encorsetada, yo personalmente me considero una mujer (joven) moderna y bastante partidaria del feminismo con ciertos matices que no voy a ponerme a discutir aquí, sin embargo, es cierto que he sido educada de forma bastante protocolaria y me gusta mucho la observación de los buenos modos en sociedad.
Más adelante, cuando me haya sucedido recientemente aunque tengo anécdotas de este estilo para parar un tren (y nunca mejor dicho...) hablaré sobre caballeros y chicos jóvenes que nunca jamas ceden el asiento a una pobre damisela cargada de trastos y agotada por un día duro de trabajo. Es más, no creo equivocarme si aventuro que si me desmayase en un momento de desfallecimiento pasarían encima mio para abandonar el metro en la parada correspondiente sin inmutarse.
Sin embargo hoy he de centrar mi atención en otro ejemplo peculiar, además hoy acompañada por una invitada estrella; mi madre.
Habíamos perdido el tren de las 8: 50 y esperábamos en la parada el de las 9 cuando en el andén de enfrente ha posado sus delicados pies y refinadas maneras la mas encantadora de las criaturas; un espécimen que derrochaba la finura y el saber estar de Belén Esteban.
Ataviada con un chandal rosa fucsia por cierto, pequeño para su sinuosa silueta, pelo rubio de aspecto no excesivamente natural y aretes dorados en las orejas derrochaba encanto y simpatía con dos de sus amiguitos.
Tambien han resultado interesantes a la observación pero no han ejercido en mi la fascinación de la criatura.
En su desparpajo y arrolladora personalidad avanzaba a pasos de caballo (o al menos eso resonaba en el andén) y utilizaba expresiones de tanta gracia y belleza como - eh tron caguentus muelas ande cojones e´tas? esa no es la parada gilipollas!!! pué te subes al tren y paras en la siguiente...(etc)-
Yo no digo que siempre siempre mi vocabulario sea culto y refinado, y menos en confianza, pero hay cosas que retumban en tus oidos y no puedes evitar pensar - hay que ser soez...-
Mi madre me ha mirado y despues ha vuelto la vista al objeto de nuestra contemplación (que a ella tambien atraía) y yo no he podido reprimir mi impulso de piropear a tan excelsa criatura...
-eh tio que te follen- decía ella
- oleeee- respondía yo en voz baja
- eh tios que fulano bla bla bla-
-toda finura y encanto, que maravilla, que andares, que salero...-
y mi madre contestaba - y el chandal? te has fijado en el chandal?
La señora que estaba sentada a nuestro lado no podía contener las carcajadas y nosotras tampoco, pero alejándome un poco de la crítica vacía me ha dado por pensar:
Ya solo la forma de saludar ha sido ordinaria, cuando posiblemente un caballero del S XIX (mi inspiración romántica, no puedo evitarlo) se hubiese descubierto la cabeza, hecho una ligera reverencia y saludado elegante;- señoras... o si hubiese habido confianza como se supone el caso hubiese sido algo más parecido a;- Vaya fulana y mengana, hoy estais (maravillosas, elegantes, guapas...) que tal? o como estais? etc etc- ellas hubiesen contestado amablemente;- muy bien sotanito, que tal tu? etc etc e incluso se hubiesen dado dos besos o un abrazo.
Ellas hubiesen sido mas mesuradas con los pasos, los gritos y las ordinarieces, ya no digo buen gusto vistiendo, que eso se tiene o no se tiene y no hay tampoco que preocuparse, pero si educación, porque no se trata ya de la confianza que tenían, sino de que SIEMPRE se comportan con el mismo patrón de conducta, esto es:
No ceder nunca el lugar en el metro, no dejar entrar o salir según la prioridad, empujar e incluso llegar al insulto, hacer caer a una persona o los trastos con los que va cargada, por poner solo algunos ejemplos...
Todo esto es algo que mis progenitores y yo nos planteamos muy a menudo: antiguamente la gente tenía muchos menos estudios, gran parte de la población era analfabeta y de estudios superiores ya ni hablemos, sin embargo la gente tenía muy muy claros estos principios básicos, al menos la gran mayoría.
Hoy parece que es al contrario, hombres de traje y corbata (por qué no suponer abogados por ejemplo o médicos) te empujan para conseguir un sitio en el metro e incluso te miran con desprecio y sueltan un - mira por donde vas- mujeres ojeando catálogos de una exposición de cuadros que le dan un patadón al lienzo que transportas sin miramientos porque "está demasiado cerca de su chanel y podrían mancharse" con lo sencillo que sería un -por favor podrías retirarlo un poco?
Hay quien explica esto como: vivimos muy rápido, y no tenemos tiempo para esas minucias o quien lo interpreta como un símbolo del avance feminista en el que un caballero te considere un igual para sentarse en el asiento que de normal se consideraría te corresponde, un avance, tal vez, de una sociedad que trata a todas las personas como "iguales" sean mayores o jóvenes siendo como es que no es del todo cierto.
Yo no pienso que todo esto sea de sociedad hipócrita y encorsetada, simplemente es de sociedad.

miércoles, 9 de enero de 2008

Del porque de mi vida subterranea

Nunca he sido partidaria de los blogs, al menos de los blogs absurdos tipo:
- Ui, pipo hoy no me ha hecho casito, asi que he llamado a Suso y hemos ido a vips- pero mucho peor redactados y con comentarios tipo - vane te kero taco....-
Me parecen una pérdida de tiempo y espacio, pero hace un tiempo descubri el blog de una bailarina que me gusta mucho leer y considero una gran fuente de información, asi me di cuenta de que tal vez los blogs pudiesen tener alguna utilidad lejos de diarios de niños y niñas deseosos de llamar la atención.
Y se que esto pudiera parecer lo mismo, pero me encanta escribir , hablar y pensar, de pronto este me pareció un buen sistema lejos de mis típicos manuscritos y que posiblemente nunca vayan más lejos que eso.
Hace 6 meses me trasladé desde el centro de Valencia a un pueblo de los alrededores; acostumbrada a no coger el metro más que en pocas ocasiones puesto que suelo ir andando a la mayoría de sitios y además me da una cierta claustrofobia ahora tengo que cogerlo como mínimo 2 veces todos los días y además para hacer un trayecto de 30 minutos aproximadamente.
Cuando de lo anecdótico se pasa a lo cotidiano, cuando comienzas a acostumbrarte a lo que inicialmente te pareció un infierno subterraneo de tuneles y vias de hierro y cuando comienzas a reconocer rostros familiares, a entablar conversaciones o a matar el tiempo simplemente descubres muchas cosas, a veces intentando combatir el aburrimiento estudias una cara, intentas averiguar su historia o imaginar su destino o cuando directamente se lo preguntas y a veces las propias atracciones del metro (como las divertidísimas huelgas) no te dejan tiempo para el aburrimiento y además te mantienen en forma, te das cuenta de lo mucho que te gusta pensar y de que tal vez no seas la única persona en el mundo que piense lo mismo.
Tal vez a un madrileño o a un barcelonés esto le parezca una tonteria, pero aquí, donde el metro aun está naciendo y conservamos ese aire de pueblerinos asombrados por el tamaño de esta ciudad creciente si que puede importarnos.
En este mundo en el que nos cruzamos día a día cientos de personas, algunos ya nos conocemos y otros nos veremos solo una vez en la vida, en una ciudad bajo otra ciudad, en la que pasamos ya mucho tiempo, una vida bajo otra vida, una vida subterranea.