lunes, 1 de diciembre de 2008

Días de mala suerte

A pesar del mal de ojo y de los truenos, llevaré mis cascabeles en mis tobilleras.
Para los poco familiarizados con el mundo de la danza en general y la danza hindú en particular, el significado de esta frase viene a ser que pase lo que pase yo seguiré bailando.
Que forma más directa de empezar un texto no? pensarán algunos, pero bueno, por qué andarme con rodeos y retórica cuando a mi me pueden decir a bocajarro:- no hace falta que vengas mañana; estás despedida.
Lo curioso del asunto es que la gente por contra me decía que estaba contenta conmigo, que les gustaban mis clases y todo eso.
Y sin embargo hay "quejas anónimas" que decían que no les gustaba el trato que les daba.
Yo comprendo que no tengo experiencia y que estoy aprendiendo, y que a veces mi forma de hablar puede ser dificil de entender o mis bromas malinterpretadas, ai, yo que se, el caso esque yo he estado yendo durante un curso a un sitio con dos alumnas porque supuestamente la anterior profesora no les gustaba nada y se borraron por eso y sin embargo ella se fue por su propio pie porque era farmaceutica y le salió un trabajo mejor.
Así que me encasquetaron a mi un grupo deprimente de entre 4 y 1 alumna a un horario horroroso y en el culo del mundo.
Aun así intenté hacerlo funcionar hasta que no pude más.
En ese proceso tuve que bailar de gratis en un escenario nada preparado con más la sensación de ser un mono de feria que una bailarina y esperando al momento de los aplausos a que me tirasen cacahuetes.
He tenido que pelear por abrir nuevos grupos, por motivar a gente a la que le importaba una mierda mi clase, que discutir con gente sin sangre en las venas, que disgustarme, que aguantar despropósitos y descalificaciones, que gente se vaya sin pagar el mes y todo para qué? Para que cuando consigo (por fin) formar un grupo en condiciones y que funciona me digan que esque a 4 personas no les gusta mi forma de dar clases, que la encuentran infantil.
Infantil? cuando era demasiado seria, es que eres demasiado seria y nosotras solo queremos divertirnos y cuando soy bromista e intento hacerlas pasar un buen rato simplemente, que es que tu forma de dar clases es infantil y no nos gusta, eso si, siempre a mis espaldas, no sea que les pueda contestar.
Pero sabeis lo que pienso yo de todo esto?
Pese a que en este momento me estoy cuestionando mi existencia desde el primer día, preguntándome si habré errado en mi vocación, preguntándome si este es el camino que debía haber elegido, si realmente tendré talento para esto o si algún día las cosas decidirán salirme bien de una puñetera vez o si por el contrario me quedaré en el montón y seré solo una más, vienen a mi cabeza dos frases una y otra vez:
La primera es esa: A pesar del mal de ojo y de los truenos, llevaré mis cascabeles en mis tobilleras.
¿Pero qué os habíais creido? ¿qué despues de toda la mierda que he tenido que aguantar me voy a rendir por esto? Los que me conozcais en persona y os hayais planteado eso por un segundo, recapacitad, qué poco me conoceis.
Los que no pues ya no os viene de nuevas esto.
La segunda, es un signo que llevo yo como mi símbolo preferido celta, La flor de las aguas; una flor de seis pétalos que supuestamente simbolizaba la belleza y la juventud.
Pero hace poco descubrí que su significado era mucho más profundo: dentro de el dibujo de esa flor hay una runa dibujada; una runa que se llama Hagalaz que significa literalmente: El granizo.
Esta runa viene a querer decir: Soy una desgracia pero piensa si lo que he destruido no esta mejor destruido y puedes dedicarte a otra cosa.
Es la desgracia providencial: ese tren que te molesta haber perdido y que luego descubres que ha sufrido un accidente, lo aparentemente malo pero que en realidad solo esta cerrando un camino para abrir otro, una posibilidad que no te planteabas hace unos instantes.
Quiero pensar que esta vez sucederá eso; que ha sido mala suerte a medias, que habrá algo mejor para lo cual necesitaba desprenderme de esto.
Como piensan los hindues, Bhrama crea, Visnú mantiene y protege y Shiva destruye, pero destruye para que Bhrama pueda crear algo mejor, corrigiendo los defectos de aquello que fue destruido.
Eso si, cuando Shiva destruye te jode vivo y te quedas temblando ante la posibilidad de que a Bhrama aun no se le haya ocurrido que crear y te pases dos o tres meses con la incertidumbre.
Viene a ser un poco la misma historia que la del ave Fenix, que renace de sus cenizas con mayor fuerza.
Si esto sirve de algo, (a mi al menos me desahoga) yo tenía mucha ilusión con este trabajo, y me gustaba mucho, me alegraba ver que el grupo evolucionaba y que podía pensar en cosas bonitas e interesantes para hacer.
Me gustaba hablar con ellas y me preocupaba que estuviesen motivadas y desde luego he intentado evitar todos los errores que han cometido mis profesoras conmigo y que me han hecho daño, pero por lo visto no ha sido suficiente.
Y eso que ahora en parte las comprendo, entiendo la frustración que te entra cuando intentas hacer las cosas bien y no hay manera, al final te acabas convirtiendo en ese profesor aburrido que entra a clase a desgana, da su lección y se marcha sin preocuparse de más.
Yo siempre pensé que eran malas profesoras y aunque ahora creo entenderlo, intento no compartirlo, e intentaré que esto no se traslade más allá de esta situación, supongo que todo eso que he dicho me deja en buen lugar, que no seré buena profesora pero al menos lo intento y tal vez llegue el día en que lo sea.
Aunque ahora desee decir que no voy a volver a pisar un aula nunca más, que ojalá me pasase como en las películas, que llegue a mi aula habitualmente vacía y estén allí todas las alumnas que me profesan un cierto aprecio coreandome aunque se que no va a pasar, que estoy harta de pelear tanto, harta de sentirme tan inutil e impotente y sobretodo muy muy cansada no lo voy a decir, porque estoy cansada pero se que solo es el principio del camino y como decía Felipito de Mafalda: el mérito no es ser un luchador incansable, el mérito está en estar cansado y seguir luchando.
Porque esto es un traspiés en el camino, pero a lo mejor me muestra un desvío que yo no había visto
Porque como dice Mónica; todo esto son rachas, no hay mal que cien años dure
Y porque a pesar del mal de ojo y de los truenos, llevaré mis cascabeles en mis tobilleras.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Mujeres y manzanas

Hoy, en la parada, habían dos autobuses del mismo número estacionados, cuando esto sucede hay que coger el que está delante porque el otro acaba de llegar y está haciendo el descanso.
A esto me disponía cuando el autobús más avanzado ha arrancado dejándome a pocos metros de distancia.
Luego me he dado cuenta de que el de detrás realizaba el mismo trayecto.
En ese momento el conductor se me ha acercado sonriente y me ha dicho: -no niña no, subete en el mío que a las chicas guapas me las llevo siempre yo- y me ha guiñado un ojo.
No se a vosotras, pero a mi esto me alegra el día.
Me he reido, le he dado las gracias y he subido al autobús, pero la cosa no ha quedado ahi; al tomar asiento el conductor ha seguido con su retahila al mas puro estilo:- ole ole y ole las mujeres guapas- a lo que al final he contestado entre risas (hay que reconocer que el hombre era gracioso):- vale ya que me van a saltar los colores- y el me ha dicho:- pero como te van a saltar los colores si ya deberias estar acostumbrada a que te digan estas cosas, niña que ya eres mayorcita para saber lo guapa que eres.
Aquí mi moral ha tocado el techo del autobús y he tenido que ocupar un par de asientos más de lo que me he hinchado.
Realmente hoy no iba vestida de ningún modo especial, no iba maquillada (nunca me maquillo para ir a clase porque suelo rascarme los ojos y hago verdaderos estropicios con el rimmel) y llevaba una discreta coletita a modo de peinado.
Así que no se si ha sido el día, las hormonas o que este conductor era el típico ligón simpaticón pero hoy me ha visto divina.
Esperad un segundo, todo esto tiene un por qué lejos de dejar caer a mis lectores que no tengo nada que envidiarles a las mises: la cosa ha seguido.
Despues de organizarme en el asiento con mi follón habitual de mochila, periódico, mp3, me he quitado la chaqueta, el conductor se ha girado una vez, me ha mirado y luego ha vuelto a girarse para decirme: eso es bonita, vas mucho más segura sin la chaqueta, si.
Yo a las 9 de la mañana aun estoy lo suficientemente espesa para no pillar las cosas a la primera, pero al pensarlo friamente me he dado cuenta de lo que me estaba queriendo decir, aquí viene la miga del asunto:
yo no soy la clase de chica que se ofende porque le miren el escote o se lo digan, aunque claro, no es lo mismo que te miren con cara de besugo baboso y no sepan ni lo que les estás diciendo que lo miren y ya está.
Tampoco me molestan las observaciones de ese tipo ya que si así fuese no me pondría escotes (porque si, defiendo mi derecho a vestir como me de la gana, pero debo de respetar al fin y al cabo el derecho de los demás a mirar), en el fondo es un halago, te están diciendo que tienes un cuerpo bello, que eres deseable.
Si no nos ofende que nos digan guapa o que ojos tan bonitos tienes, por qué nos molesta que nos digan que escote o que pechos cuando llevamos escote o que piernas tan bonitas cuando llevamos minifalda?
Al fin y al cabo, hay mujeres que se operan el pecho y luego dicen abiertamente sentir asco de los hombres que se lo dicen.
Evidentemente cada cual tiene el derecho de hacer con su cuerpo lo que desee, pero la autoestima tiene dos componentes, a saber: la visión que tenemos de nosotros mismos y la visión que tienen de nosotros.
Si tu sales de casa pensando que eres un cardo, y alguien te halaga por la calle, automáticamente tu percepción de ti mismo cambia, te miras con otros ojos al espejo, como si esa persona te prestase por un momento su mirada y te vieses a través de sus ojos y su mente, o eso, o tu opinión realmente te importa una mierda.
Reconozcamoslo, las mujeres y hombres que se operan, no lo hacen por sentirse mejor consigo mismos, lo hacen por sentirse mejor con los demás, buscan una belleza preestablecida y una mayor aceptación a nivel social, realmente, siendo egoístas, todos nos vemos guapos delante del espejo.
Aunque luego digamos a nuestros amigos;- que gordo estoy, o estoy muy fea, o tengo granos- cuando estamos a solas, como únicos amantes de nuestra imagen, todos, absolutamente todos le ponemos morritos al espejo y nos decimos: - que guapo/a soy, que bueno que estoy, oye pues no estoy tan mal.
Por eso no lo comprendo, cuando una mujer se pone unos pechos realmente incómodos (los mios son naturales, de un tamaño normal y corriente y muchas veces me resultan un incordio), se pone un escote por el ombligo, realmente pretende no ser mirada? en realidad lo que busca es subir su autoestima por medio de las miradas de los demás: por qué la ofende que se lo digan abiertamente cuando realmente es lo que busca?
Actualmente las mujeres vivimos en una lucha interna constante; luchamos entre nuestro instinto, entre el deseo de agradar, de sentirnos deseadas, de subir nuestro propio autoestima, luchamos contra nuestra propia femineidad porque queremos sentirnos a la vez modernas, capaces, no sentirnos como un objeto y sobre todo ser feministas.
Sin embargo, yo creo que ser feminista consiste en defender los derechos de la mujer y uno de nuestros derechos básicos es no ser hombres, ser capaces de hacer lo que hace un hombre pero sin renunciar a nuestra esencia, y en cambio, intentamos ser iguales que los hombres cuando realmente no lo somos.
Somos igual de capaces, pero tenemos instintos, ventajas y desventajas que nos hacen diferentes, y en vez de valorarlo, o de aceptarlo simplemente, hacemos cara de ofendidas, nos molestamos por algo que en el fondo es la propia naturaleza.
Mis pechos, hasta el día en que yo sea madre y decida alimentar a mis hijos solo tienen tres funciones: incordiarme cuando bailo, anunciarme cuando me va a venir la regla con punzantes dolores y seducir.
Por qué debería estar mal utilizarlos, por qué ofenderme si al fin y al cabo, lo que me ha dicho ese hombre es que me considera atractiva?
En el fondo es una de las pocas cosas que nos unen a la naturaleza todavía, la búsqueda de compañeros de apareamiento, y cuando una hembra elige al macho con el que se va a aparear a quíen busca? al más fuerte y más guapo y más capaz para proporcionarle una buena base genética a sus crias.
Realmente a quíen buscamos nosotros? al más guapo o guapa, al que tiene más dinero, al más inteligente, al más algo, al que nos puede asegurar que nuestra descendencia será una buena descendencia.
Por qué matar esos instintos? si yo llevo un escote, además de que me guste el vestido es porque yo pienso que me favorece, y por qué pienso que me favorece? porque yo me siento más atractiva y los demás me ven más atractiva, ergo, yo quiero que los demás me miren, eso no me convierte en más tonta, o menos capaz o menos defensora de los derechos de las mujeres, de hecho pienso que me convierte en más defensora, porque ademas de defender mi derecho a ejercer un trabajo, a pensar, a ser un ser válido, también defiendo mi derecho a ser femenina y a comportarme como tal si es mi deseo, es decir, a hacer lo que me de la gana.
Por eso durante unos instantes he dudado sobre cual debería de ser mi respuesta que ha resultado ser entre una risa y un :- ay dios...
Por qué tomarmelo a mal? ese hombre solo pretendía ser amable, simpático o llevarse a una jovencita al lecho conyugal, qué más da? yo también puedo decirle lo mismo a un chico.
Por otra parte, esta tarde me ha llegado un mail de esos de lo valiosas y estupendas que somos las mujeres y lo poco que nos valoran los hombres que son malos malos.
La idea en si es bonita, pero sinceramente no estoy de acuerdo con ese texto:
Se titulaba manzanitas y era una presentación de esas con música mona y fotitos tiernas haciendo exaltación de unas ideas que más bien no comparto.
Venía a decir que las mujeres somos como las manzanas, en las ramas más altas crecen las más valiosas y por eso los hombres que son cobardes no se atreven a subir al árbol por miedo a caerse y dañarse. Bueno en general yo no tengo esa visión de TODOS los hombres. Despues continuaba; por eso, cogen las manzanas podridas que caen del árbol, porque ya están en el suelo y no implican riesgos.
Y yo os pregunto: qué mujer merece ser llamada manzana podrida y por qué?
Lo peor de todo, es que se por donde iban los tiros, una mujer que "no espera" al amor de su vida y mantiene relaciones sexuales es para el autor/a del texto una manzana podrida.
Buscad en you tube videos de cadáveres en descomposición o el de la manzana; en el que se observa una manzana pudriéndose al cabo de varios días o simplemente morded una manzana y dejadla en la encimera una semana o dos.
Lo vereis vosotros mismos, la podredumbre, es un estado horroroso, desagradable (y aunque necesario) comparar a una persona que tiene sexo con algo podrido me parece de lo bajo, lo más bajo, lo que está en el sótano.
Y añade, las manzanas que están en lo alto piensan que el problema está en ellas, e intentan rebajarse para ser alcanzadas sin darse cuenta de que ellas son grandiosas.
Hasta aquí estoy de acuerdo; pero ni una mujer, ni un hombre, ni nadie, debe de ser rebajado o humillado, vale.
Por eso no desespereis, porque algún día habrá un hombre lo suficientemente valiente que subirá a lo alto del árbol para alcanzaros.
Bien, la idea es buena, que habrá alguien dispuesto a luchar por nosotras, muy bien, pero señor (o señora) autor de este texto: ya nos ha hecho bastante daño Disney vendiéndonos el cuento del príncipe azul como para que encima usted le ayude, y por otra parte; yo no soy una princesa secuestrada, no necesito que nadie trepe a ningún árbol a buscarme, porque tal vez, yo también tenga que hacer algo por un hombre que realmente valga la pena no? igual que hay mujeres valiosas, hay hombres valiosos y que merecen amor y respeto, lo mismo que se supone se pide para nosotras en este texto, donde creo, dejan a los hombres a la altura del betún.
Tampoco significa esto que yo sea una "manzana podrida" y que no se hace de valer.
Pero esperad, que aun lo arregla:
La mujer salió de una costilla de Adán (y al carajo con la teoria de la evolución de las especies) y no de los pies para ser pisoteada (vale en esto estoy de acuerdo considerándolo una licencia poética) ni de la cabeza para ser superior ( yo no digo que las mujeres seamos superiores pero esta frase tiene una interpretación muy muy mala aunque yo prefiero pensar que habla de igualdad, sin embargo, no es así creo yo)
Salió del costado para caminar al lado (otra licencia poética) bajo el brazo para ser protegida ( el hombre no necesita ninguna protección porque es el macho de la especie, fuerte y duro, y no llora: nunca!) y junto al corazón para ser amada (muy bonito, pero discrepo)
Ahora creo que me comprendereis, la idea es buena, predica una especie de mensaje para que las mujeres se valoren más y pretende acabar con una especie de poesía exaltada de la mujer es igual al hombre porque así fueron creados pero patina en los conceptos de que necesitamos protección y amor y que vengan a buscarnos antes de caernos del manzano.
Ah, por cierto, cuando he ido a bajar del autobús, el conductor me ha dicho:- ya te vas? pues vaya, ya se va toda la inspiración del día.
Oye, por qué no decirlo; el piropo es bonito, y más vale eso que como suelen hacer los conductores de autobús que casi te escupen a la cara.
Y puede que yo (la inspiración del conductor) me haya ido, pero desde luego él hoy ha sido la mía.

jueves, 20 de noviembre de 2008

El metro de Madrid

Lo digo, lo grito, lo proclamo y lo berreo, lo bailo y lo canto si hace falta; el metro de Madrid es una ma-ra-vi-lla; vayamos punto a punto:
Para empezar el metro de Madriz madriz madriz se compone de 12 lineas, más 3 lineas de metro ligero (¿?) y una linea R que no se de donde viene ni a donde va; de momento en esto ya nos pegan mil patadas.
Los andenes son simplemente enormes y están perfectamente indicados; hay que estar extremadamente despistado o ser bastante cenutrio para confundirte de linea, además de los carteles que te llevan como los caballitos en linea recta, en los pasillos hay unas lineas del color de la via en la que estás y que si las sigues llegas perfectamente a tu destino.
Cada metro pasa con una frecuencia mínima de unos 2 minutos y como mucho de unos 6 hasta por la noche que a partir de las 23.00 pasan cada 10- 15 minutos, más o menos como la linea 3 de Valencia en hora punta a las 13.00 en un día sin huelga...en fin.
Las lineas de metro funcionan desde las 6 de la mañana hasta las 2 durante todos los días ( en esto pienso que es mejor Barcelona que los fines de semana funciona las 24 horas)
Considerando los rios de gente que pueblan los subterraneos de la meseta, creo que funciona bien, el tren ocupa completamente el andén y son bastante amplios, además si pierdes uno el siguiente pasa a los 2 minutos, a pesar de ello, la gente va histérica y prefieren enlatarse cual sardinitas que esperar 2 minutos de su existencia.
Que quereis que os diga, en Valencia lo comprendo perfectamente pero cuando te aseguran que en dos minutos estarás en camino de tu destino veo un poco tonto ir tan ansioso por esta vida, debo de respirar el aire provinciano.
Hablemos de tarifas y billetitos: el billete de metro es simplemente (y perdonad la expresión) una cucada; diminuto y coquetuelo, la parte de delante está decorada con las estrellitas de Madrid y la parte de atrás es de un rosita marcador divino (se nota ya la fina ironía) y no esque esté enamorada de los billetes tamaño tarjeta de Valencia y Barcelona, pero si que son más discretitos y cuando los metes en billeteras o carteras son más fáciles de sacar, porque el billetito diminuto se esconde en los recovecos de tu bolso y te puedes pasar fácilmente 10 minutos hurga que te hurga hasta conseguirlo sacar de su escondrijo.
Bromas a parte el billete sencillo es (creo) el más barato de España, con solo 1 euro te mueves por toooodo Madrid sin tontunas de zonas A, B,C,D y solo para moverte por las lineas de metro ligero y aeropuerto incrementa su precio a 1, 90 y 2 euros segun zona.
En resumidas cuentas vale la pena.
En general, el metro ofrece un aspecto más aseado, limpio y moderno que el metro de Valencia, además de disponer de pantallitas de televisión por las que te ponen noticias o eventos a realizar por la ciudad, algo que también encontramos en los autobuses de Valencia pero no en el metro ( y quieras que no, entretiene)
Entre otras diversiones dispones también de la posibilidad de jugar al monopoly en vivo, donde no puedes ocultar que no eres de por allí cuando oyes : "próxima estación: Lavapies" con ese acento chulesco que hasta el metro tiene y te dan ganas de levantarte de tu asiento y gritar :-La compro!!!.
Yo esperaba emocionada a ver a algún tarao por la puerta del sol diciendo:- esta calle es mía!! tengo las 2 amarillas y me falta una: págame 30 euros por pasar!! que decepcionante.
En fin, la conclusión de estos dos amplios artículos sobre los subterraneos de las distintas ciudades españolas tiene una misión oculta: abrigo la esperanza de que alguien relacionado con metro Valencia se de por aludido y se decida a intentar cambiar un poco las cosas, porque la situación en nuestras vias más que subterranea es infraterranea (existirá?)
Eso, o que por lo menos, los pobres que tenemos que viajar en ellas nos peguemos unas risas, que con todo el tema de la crisis para llorar estamos.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

El metro de Barcelona

En este post voy a hacer gala de que soy una mujer de mundo (subterraneo) y voy a hablar de mi experiencia en el metro de Barcelona, con una acompañante de excepción.
Aunque ya había estado en Barcelona en varias ocasiones y me he orientado siempre cual portadora de un gps integrado causando el mudo estupor entre mis acompañantes, esta vez estaba completamente desorientada, todas las lineas me parecia que iban a parar al mismo sitio, todo muy confuso, vamos, que no me aclaraba ni con lejía.
El metro de la ciudad condal se compone de 8 lineas como diria mi madre "mu bien pensás" y cuatro lineas adicionales, en total, 12 más luego el servicio de autobuses.
Prácticamente te llevan a cualquier punto de la ciudad con intervalos entre metros de unos 5-6 minutos o incluso 2-3, mientras que aqui en Valencia el metro con más frecuencia de paso es la linea 3 y 5 (que van por la misma vía) y que pasa cada 7-10 minutos.
Además el metro de Barcelona funciona de 5.00 am a 24.00 entre semana, el viernes está abierto hasta las 2.00 am y el sábado funciona las 24 horas.
Es decir, que si tu te vas de fiesta por Barcelona y decides que a las 4 de la mañana ya va bien y te quieres ir a tu casa que esta en la otra punta de la ciudad PUEDES! (bueno solo los sábados) y no es necesario que cojas el coche con el riesgo que eso conlleva.
Esto es un tema que particularmente me atrae y preocupa ya que durante el año que he vivido en las afueras de Valencia mis fiestas tenian que durar hasta las 7 de la mañana, hora en la que realmente se pone en funcionamiento el servicio de metros, que aunque en el cartel ponga que empieza a las 5 de la mañana:
a) esos metros solo van hasta empalme, que es como el que tiene una cabina telefonica para criar jirafas: inutil
b) pasan cada 30 minutos, es decir, que pasan 5 metros 3 de los cuales van al empalme antes mentado, y luego uno no vale porque va en sentido contrario pero utilizan la misma vía.
c) pero no menos importante: el 70% de las veces esos trenes van sin servicio y no paran en la estación.
Pero tenemos un problema: la fiesta en Valencia se acaba entre las 3.30- 4 ya que por la ley de zona acusticamente saturada (ZAS) (en toda la boca) cierran todos los pubs a esa hora y a menos que te vayas a tomar por culo a la derecha con el coche a algun pub de mala muerte en Mordor donde convergen las sombras o a una discoteca que te sableen entre 10- 20 euros de entrada para entrar a las 4 y que te cierren a las 6 por escuchar música que nisiquiera te gusta y ver a gente ya en la decadencia de todo lo que se ha tomado durante la noche, te quedas en la calle pasando frio.
Y comienzas a caminar y a caminar sin rumbo y hasta que se te acaba el tema de conversación o la bateria del mp3 o hasta que te atracan y te lo quitan directamente.
Pero tenemos otro problema, que Valencia no es tan grande, y en menos de dos semanas te sabes tu recorrido de memoria y ya no sabes para donde mirar.
Terminas a las 6 de la mañana pelado de frio (porque eso de los libros de geografía que decían que el clima mediterráneo se caracteriza por veranos calurosos e inviernos suaves es una burda mentira) en la estación de trenes esperando que se hagan las 7 o durmiendo en la parada de metro (desgraciadamente esta alternativa la descubrí tarde)
Otra opción es pagarte un taxi que te lleve a casa por lo que a mi me soplaban entre 9-14 euros y claro, no los he pagado por ir de fiesta los voy a pagar por irme a casa...igual era por eso por lo que no venían a visitarme, no se.
Por lo tanto, deduzco que o en Barcelona son más listos que aqui o que aquí tenemos una basura de metro.
Aunque Barcelona es una ciudad más grande nos encontramos con un único bono de transporte para movernos por el area metropolitana y que el mismo billete sirve para los cercanías de la estación de Sans. El precio de este bono es de 1.30 euros.
En Valencia tenemos 3 puñeteras lineas que además pasan con una diferencia de 20- 30 minutos en la linea 1 ( si vas al final de trayecto es 1 hora de espera en la parada) más dos líneas de tranvía más lentas que el caballo del malo (puedes adelantar al tranvía corriendo) (hablando de esto, una vez caminé desde la estación de empalme hasta mi parada y llegué 20 minutos antes que el metro, es decir, 60 minutos de espera en la estación)
Sin embargo, disponemos de zona A, zona B, C y D y zonas AB, BC, CD, zonas ABC, BCD y ABCD, evidentemente todas con diferencias de precios, el bono sencillo de zona A, B, C o D cuestan 1.30, a partir de ahi van ascendiendo en su precio hasta llegar al de ABCD que son 3.50, sin embargo en las máquinas de compra de billetes que normalmente están averiadas nunca te ofrecen la opción de comprar esos billetes individuales de zona B,C o D (de hecho yo acabo de descubrir su existencia) y de todas formas no sirven para nada porque si tu te desplazas desde la zona A a la zona B sin tu bono de zona AB te comes una multa de 10 euros:- pero si yo solo quería ir hasta Paterna!! - eso haberlo pensado antes.
Por cierto, la zona ABCD abarca solo 4 paradas en la linea 1 : ¿ qué justifica esa subida de precios? ¿ qué a partir de la zona ABC el conductor se baja del tren y le toca tirar como si fuese una mula? Porque sin ir más lejos, en cercanías ir hasta Gandía por ejemplo que esta bastante más lejos que el fin de trayecto de la linea 1 te cuesta 1.85 ¿me puede explicar alguien en qué estaban pensando cuando pusieron esas tarifas?
Me imagino a los mandamases de metro valencia hasta arriba de alcohol y drogas en una rave en donde quiera que decidan estas cuestiones:
-Eh eh eh eh tios tios, se me acaba de ocurrir una idea de puta madre!! y si ademas de zona ABC ponemos zona ABCD??
-Bua bua tronco que risas nos vamos a pegar!!
-eso y en la pagina web de metro valencia podemos poner que se pueden comprar billetes de zona individuales aunque quien coño va a ir de psiquiatrico a Bétera si solo hay una parada?
-Pues les pondremos multas
-eso eso!!!
-Que siga la fiesta traed el tequila!!!
Por segunda vez deduzco que o los catalanes son más listos o aquí tenemos una bazofia de metro.
Y luego tenemos el tema de las huelgas, que no se como lo hacen pero siempre están en huelga aquí ( no se que harán con todo ese dineral que se embolsan de los bonos de zona A, AB, BC, CD, ABC, BCD, ABCD, SPMES (su puta madre en salsa))
Además de que el metro se cae a pedazos, que los trenes son cafeteras tiradas por mulas ( o el conductor en la zona ABCD) y que ya de por si pasan cada 20 minutos más o menos, encima se le añaden los retrasos por huelgas, tema que creo haber tratado hasta la nausea, que pueden llegar a ser de hasta 1 hora.
Eso si, nunca entenderé porque, en el metro de Barcelona hace tantísimo calor siempre, que parece que entre subidas y bajadas te acerques al corazón de un volcán, cuando en pleno invierno te caen las cataratas de sudor por las sienes y si vas cargado de bultos llega un momento en el que lo ignoras y te pones enfermo.
Dice un amigo mío que es porque no les da tiempo a ventilar de tanta gente que viene y va durante el día, yo creo simplemente que ponen la calefacción muy alta.
Y no es que yo sea una fan incondicional de Cataluña pero todas estas cosas, podeis contrastarlas en las páginas web de metro Valencia y metro Barcelona y de cercanías Renfe y pasaros un día al azar por los subterráneos de la ciudad del Turia y a ver que pasa.

sábado, 25 de octubre de 2008

Estos aniversarios nuestros

Ayer, mientras volvía en el autobús (en el cual acostumbro ahora a desplazarme) se me ocurrió pensar en fechas, en tiempo numéricamente hablando, en ese momento me di cuenta de que en menos de dos meses será nuestro sexto aniversario.
Empece a sacar cálculos y a pensar, no, no es posible (ya sabes que soy realmente pésima en matemáticas) pero si, es cierto; hace ya 6 años que me invitaste a celebrar tu cumpleaños y me dejaste entrar en "tu mundo" aunque en ese momento ni yo te caía muy bien y yo estaba un poco recelosa contigo.
Pero la verdad es que ahi comenzaron nuestros días juntas, nuestras clases eternas dibujando el maldito reloj en la mesa, dibujando en las agendas que despues serían testimonios de lo mal que dibujábamos, pelándonos las clases del instituto para irnos de compras, quedando en un arrebato de desesperación para intentar estudiar y entender la lógica proposicional de filosofía y que solo conseguiria entenderla yo en un momento de iluminación divina ante la pizarra...
Peleariamos 4 veces durante estos 6 años y las 4 por culpa de tios que nunca estuvieron a la altura y merecían que nosotras discutiésemos.
6 años también desde que conocí a los cenutrios y que os habeis convertido en más familia mía que algunos de mi propia sangre.
7 desde que mi madre enfermó, quizá los 7 años más largos de mi vida y en los que más he perdido la noción del tiempo, por eso tengo que a veces pensar: vamos a ver en el 2003- 2004 estaba en el instituto...porque no se exactamente el tiempo que ha transcurrido hasta que lo pienso.
Sin embargo, también han sido los años de cambio más vertiginoso y radical, en los que el tiempo se ha escurrido ridículamente entre mis dedos sin que yo estuviese capacitada para evitarlo.
En dos años aparentemente eternos llegué a un lugar para el cual no estaba preparada, y lo sabía en su momento, la noche antes estuve llorando porque no quería crecer, no quería que nos separasen, porque no me sentía con fuerzas.
Y entonces conocí a Loles y a Patri, son 4 años ya de que Patri jamás se acuerde de mi cumpleaños y de tener que llamarla para que felicite a Loles en el suyo.
4 años de cometer atentados contra la pintura y el dibujo y 4 años tambien intentando mejorar.
4 años con una sola idea en la cabeza, una idea bajita y despiadada (ya sabes de qué hablamos)
3 años desde la mayor pérdida de tiempo de mi vida, de las metidas de pata más absolutas y garrafales, de donde viene el concepto de "para lo bueno y lo malo, lo importante es hacerlo a lo grande, si hay que cagarla se caga pero con mayúsculas".
3 años de la mayor de nuestras peleas que nos tuvo sin hablarnos desde marzo hasta agosto y que te juro que fue la peor época de mi vida.
3 años desde que decidí dejar el ballet, quiza una de las decisiones más duras de mi vida y que me tuvo en cama durante un mes casi sin dejar de llorar.
3 años también desde que Loles se marchó y en los que la he podido ver solo 2 veces a la pobre.
2 años desde que decidí cambiar el rumbo de mi vida definitivamente y que encontré las puertas del camino que ahora sigo y que se a donde quiero que me lleve pero no se por donde tendré que continuar para que sea así.
Dice mi tía que voy por buen camino, que estoy haciendo las cosas como ella las hizo y que está orgullosa de que a mi edad sepa ya cosas que ella aprendió mucho más tarde, aunque claro, yo tengo un ejemplo en el que puedo inspirarme o tomar referencias, ella no podía.
1 año desde que mi madre decidió cambiar el rumbo de su vida también y quizá en breve esté ya perfectamente.
Menos de un año que la pequeña se fue y nos hizo polvo su partida.
17 años de danza ininterrumpida y con una idea aun más duradera que la antes mentada, quiza una de esas pocas convicciones que tienes desde que naces hasta que mueres.
8 desde el primer golpe realmente doloroso
7 desde el primer cambio de mi vida
6 desde el cambio más hermoso
4 desde el cambio más desconcertante
3 desde el año más horrible y en el que me perdí
2 desde que volví a encontrarme
y solo una noche desde que brindamos por todo ello.
Feliz aniversario Laurípide.

jueves, 16 de octubre de 2008

El camino mas largo

Decía hoy mi horóscopo que hoy iba a tener un gran día y que tendría dificultades para contener mis desbocadas emociones.
Bueno, al menos la segunda parte ha sido de algún modo, cierta.
Tras contarme una alumna (la única que ha venido hoy a clase) que estaban a punto de despedirla con otras 249 personas de su empresa y sentir la dura mano de la crisis cerniéndose sobre mi cansada cabecita, hemos recorrido el camino más largo.
Dice mi abuela que los jazmines son el olor de la muerte, porque un pariente suyo tejía collares y coronitas de jazmines y murió hace tiempo.
Y esta tarde hemos recorrido una calle entera sembrada de jazmines, que habían caido desde la tapia a la que pertenecían y recalentados al sol, marchitos ya algunos, despedían un fuerte aroma, que me ha recordado a la misma muerte.
La muerte, no como una muerte física, sino un cambio, tal vez sin retorno, tal vez un error o quizá un acierto.
Durante unas calles te he seguido, lloriqueando y mirando al suelo, sin atreverme a mirarte, viéndote a veces caminar a algunos pasos de distancia con la mirada perdida, como caminas cuando estas enfadado o muy triste.
Al llegar a la estación he buscado uno de los asientos plegables, metálicos, caliente por los últimos rayos de luz y en cierto modo reconfortante, sin saber que decir y pensando que a lo mejor ya estaba todo dicho, que es inutil dar vueltas sobre un tema en el cual ya se han agotado los argumentos una y otra vez, quiza el primer silencio incómodo entre nosotros.
Te has sentado a mi lado, sin saber tampoco que decir y sin embargo se que con miles de cosas en la cabeza, o solo una no lo se, me has abrazado y yo he tomado una de tus manos entre las mías, como nos hemos sentado tantas veces pero esta vez, un largo escalofrio me ha recorrido la espalda, pero no he temblado, solo he sentido mi piel erizarse y he hundido la cabeza en tu hombro.
- Yo no quiero que esto quede así- has dicho
-y como quieres que quede?-
-no lo se, de otra forma-
-quieres escribir un guión y lo seguimos? esto tenía que acabarse y esta forma es igual de mala que cualquier otra-
-no tiene porque acabar-
-para que alargar la agonía? Es como quien se niega a desconectar a alguien que está muriéndose y la diferencia la marcan días; de que sirve alargar un estertor si todo conduce a la muerte?
No has contestado nada y en ese momento ha llegado nuestro metro.
Unas lágrimas se han quedado prendidas en mis pestañas y me impedían ver bien, me he frotado los ojos mientras tu me seguías, otra vez en silencio a sentarnos.
Como siempre, el metro parecía un lugar feliz cuando dos personas están tan hundidas.
He apoyado la cabeza en tu hombro, acariciando con la mano tu brazo, mirando hacia el cristal, sentada del revés.
Miraba paisajes sin sentido alguno, sin reconocer nada, solo sucesiones de naranjos y huertos, de ciudades y pueblos a lo lejos, mi mejilla y mi nariz, el arito plateado, mi boca y mi mano reflejadas en el cristal.
Conforme tomaba conciencia de mi misma, de tu brazo, de un olor que no sabía exactamente si procedía de ti o de mi, he vuelto a llorar, esta vez he visto el recorrido de mis lágrimas, una hasta tu camiseta y la otra en mi boca.
Me has dado un beso en la sien y has limpiado la siguiente lágrima casi en el momento de su nacimiento - por favor no llores, venga va...
Despues el silencio de nuevo y hemos llegado a la parada donde murió mi princesa, mi niña, como odio ese lugar, no imaginas cuanto, tanto, que no he sido capaz de mirar hacia la dirección en la que se encontraba mi casa, donde sucedió todo.
El metro ha continuado el trayecto, lenta, penosamente por lugares ahora familiares, como si despertásemos de un letargo extraño.
He visto la casa en ruinas de la que estoy enamorada, esa casa alrededor de la cual están construyendo fincas enormes, asfixiándola y que algún día tirarán por no ser útil, simplemente bella.
Siempre que paso por delante pienso que si algún día tuviese mucho mucho dinero la compraría, la desmontaría y la volvería a montar en un acantilado con vistas al mar y la restauraría completamente, pero estoy casi segura de que nunca tendré tantísimo dinero.
Hemos bajado para hacer el transbordo que ya estaba en la parada, pero por primera vez no hemos corrido para cogerlo, y lo hemos perdido.
Sin embargo creo que a ninguno nos ha preocupado.
Me he sentado en mi banco preferido, viéndote ir de acá para allá, sin decirnos nada.
Has encendido un cigarro, y mientras una parte de mi pensaba en lo mucho que detesta que fumes, la otra sabía que lo necesitabas.
De pronto he sentido un mareo muy grande, como si fuese a caerme ahi mismo y me he tumbado en el banco, apoyada en tu mochila y abrazada a la mía
-te encuentras bien?
-estoy mareada- he murmurado
-espera- te has quitado la palestina y me la has puesto bajo la cabeza a modo de almohada
-no llevo dinero, lo siento-
-para?
-para comprarte una coca cola para el mareo
-no te preocupes, yo si llevo pero no me apetece-
Otra vez el silencio, y solo escuchaba, como si fuese el único ruido del lugar, como si estuviese produciéndose dentro de mi oido el sonido de los cables del tren y del tranvía tensándose y destensándose, y las chispas que saltan a veces cuando hacen contacto y que suenan como un chasquido que normalmente me asusta.
No me importaba lo más mínimo la gente que pasaba, que solo veía a una chica tumbada en un banco, llorando un poco y pálida y a un chico paseándose cerca.
-este es el nuestro cielo- me has dicho
Me he levantado despacito, mientras el tranvía frenaba y no me he dado cuenta de cuando has recogido tu mochila y tu pañuelo.
Hemos subido mientras el conductor bajaba y venía el relevo, nos hemos sentado frente a frente y me has ofrecido sentarme junto a ti, pero yo no he querido porque de espaldas a la dirección me mareo aun más.
Me has ofrecido también subir las piernas a las tuyas, pero tampoco he querido.
He apoyado la cabeza en la ventanilla y tu te has puesto a mi lado y me has pasado el brazo por los hombros.
Me has cogido de la barbilla con tu mano y me has girado la cara
-hueles a tabaco- he murmurado
-no iba a besarte-
-digo tu mano-
-si quieres te coges de mi....- y has hecho una mirada insinuante
-imbecil- pero ahi he sonreido
-va no llores más, calmate-
-estoy calmada-
-sabes que no-
Otra vez el silencio
-mira esa casa- otra de mis casas ruinosas
-es bonita-
-si algún día puedo, me gustaría comprarla y montar una escuela de baile ahi-
-si algún día puedo, la compraré para ti y te la regalaré-
-no creo que nunca podamos-
-quien sabe-
Hemos llegado a mi parada
-que parada más chunga, me da miedo siempre-
-esperate que te acompaño-
-estás seguro?-
Le hemos tenido que gritar al conductor porque no nos abría las puertas por más que apretábamos el botón, finalmente con un ademán de cansancio ha abierto y hemos podido salir.
- te quiero culito- has soltado de pronto
-que?-
-ahi lo pone- era un grafiti bastante mal hecho que has leido riéndote
Nos hemos entretenido mirando una libreta de inglés que alguien ha dejado olvidada en la calle.
-Posiblemente me arrepienta de esta decisión
-porque si nos queremos...?
-porque yo estoy quemada, porque debo de ser un angelito celestial de la guarda, oye tu a que te dedicas? pues mira yo soy angel de la guarda. Soy un angelito que baja aleteando con sus alitas plumosas y blancas y que elige a un chico sin oficio ni beneficio y le arregla la vida y al que despues le dan la patada. Y si no me la dan pues la doy yo.
-por qué?
- pues porque se ve que acabo mi cometido, porque agoto mis fuerzas, porque me canso, y porque necesito buscar a otro desgraciado al que ayudar, tal vez yo nunca me case, tal vez me pase la vida ayudando a los demás de esta forma tan absurda.
- o puedes dejar de hacerlo
- pues se ve que no puedo
-tu como me ves?
-como el mejor chico que he conocido jamás en cuanto a bondad y cariño se refiere, y seguramente no encontrare a nadie como tu jamás-
- bueno pues para mi tu eres la mejor chica y no voy a dejar de insistirte-
Te has quitado el pañuelo que llevabas y me lo has puesto
-por qué me la das? si la encontraste ayer...
-precisamente porque la encontre te la puedo dar, porque no te he dado nada y porque hasta que no pueda hacerte tu regalo de cumpleaños...
-tu hermano se va a enfadar contigo
-que se enfade
-me has dado muchas cosas
-pero no materiales
No te lo he dicho, pero huele a ti y me encanta, el resto del camino lo he hecho con la cara hundida en la palestina, aspirando tu olor, agotándolo, porque aun no me la he quitedo y seguramente mañana ya olerá a mi.
Hemos llegado a mi casa (previo paso por el horno de al lado donde he comprado algo de merendar, aunque solo para mi) hemos hablado unos minutos en el patio, primero de pie y luego sentados en la escalera, pero no recuerdo de que, ni como.
Se que me has cogido en brazos y me has sentado sobre tus rodillas como sueles hacer y nos hemos abrazado.
Se que he querido besarte, decirte adios, luego hasta luego, luego que subieses conmigo, que no llorases, que no estuvieses triste, gastarte bromas y todo a la vez, se me atolondraban los sentimientos y las ideas, tanto que ni las recuerdo bien ni las he pronunciado claramente.
Se que te he pedido perdón unas 30 veces porque no soporto la idea de hacerte daño, porque te quiero y porque siento que hemos hecho lo que yo he querido, pero no lo que tu has querido y no me parece justo.
Aunque sabes que para tomar esta decisión han habido unas circunstancias injustas para mi y que no vienen al caso.
El caso esque he dicho: - voy a subir ya a casa
- vale- has contestado sin mover la cabeza
-estarás mucho rato aqui?
has negado.
Me he girado para llamar al ascensor y he vuelto a girarme
- por favor no te quedes ahi, no quiero verte asi
-necesito llorar un buen rato y tranquilizarme, tu márchate-
-vale...y he cerrado la puerta del ascensor detrás mio.
Ahora mientras escribo esto, empiezo a recordar lo que hemos dicho en mi patio; que si nos queremos mucho, que si tu necesitas algo o yo lo necesito que ya sabemos donde estamos, que no haga tonterias, que solo necesito un tiempo, que no quiero pensar más en el futuro, solo en el presente y muchas más cosas.
Porque tanto tu como yo sabemos que hemos pasado por cosas peores y nos hemos recuperado, porque sabemos donde está el otro en caso de emergencia, porque tenemos amigos que nos quieren y apoyan y porque el camino de regreso, puede que sea más largo, pero no más dificil.

lunes, 15 de septiembre de 2008

El mentiroso

Yo no miento. Ya se que como todo el mundo; nadie miente, todos somos buenísimos y las personas más sinceras y bellas de la creación.
Bueno podría dejarlo ahi y quedar como una santa. O puedo justificar mis razones y demostrar que yo no miento y por qué no lo hago.
Por intuición o por vibraciones astrales que no se explicar suelo reconocer fácilmente a una persona turbia por asi decirlo o que me esta mintiendo; pero casi simultáneamente al mensaje mental de peligro con sus lucecitas rojas y sus alarmas me sale otro que me dice: - pero vamos a ver alma de cántaro; por qué esta persona te iba a mentir?.
Y con esa lógica un poco absurda de que nadie es malo hasta que se demuestra lo contrario me muevo en un continuo estado de relativa inocencia, confiando en todo el mundo y luego llevándome los palos que me llevo (todo sea dicho de paso).
Me reitero: yo no miento casi nunca.
Normalmente a la gente que me rodea llamemosla "importante" lease compañeros de clase, amigos, familiares, profesores, jefes, etc no tengo ningún motivo para mentir.
Entiendo mentir por contar una batallita inverosímil no entiendo muy bien la razón, tal vez para llamar la atención o para inspirar compasión o cariño.
Aquí me encuentro con el primer matiz: de pequeña mis padres no me creían muchas veces porque soy lo que mi madre llama una niña fantasiosa: siempre veía historias fantásticas que contar, unicornios, duendecillos, hadas (y todo eso sin el consumo de estupefacientes!) así que cuando contaba alguna cosa seria de verdad les costaba creer que fuese cierto.
Hubo una vez que se incendió una parte de la casa de campo donde íbamos de vez en cuando y hasta que mis padres no oyeron voces de los vecinos no se lo terminaban de creer.
Hoy en día canalizo todas esas fantasías escribiendo así que es un motivo menos para que yo mienta.
Despues tengo el segundo matiz: la reinterpretación de los hechos. Cuando nos sucede algo que contamos a mucha gente, sobretodo una conversación con alguien la distorsionamos un poquito, no intencionadamente, son exigencias del guión.
Queremos que nuestro interlocutor sienta las emociones que nosotros sentimos en ciertos puntos de la conversación (ese momento que te dejan de piedra, o en el que te indignas por un insulto velado...) para ello, hacemos hincapié centrando ahí la atención de la conversación aunque realmente ese no fuese el verdadero punto de interés.
Nuestro interlocutor nos ayuda, se sorprende, se indigna o emociona con nosotros: ha hecho el efecto deseado, pero en ese momento llega una tercera persona y nuestro interlocutor le dice:- que te cuente lo que le ha pasado con Pepito! (y te guiña un ojo)
Halagada tu vanidad le cuentas con todo lujo de detalles la conversación reservando para el final el gran momento que ayudado por el interlocutor uno, exageras un poquito más.
Si te has indignado la cosa es peor porque tu punto de vista ya esta viciado de base.
Y así es como una conversación que muy bien podía versar sobre coliflores acaba pasando a los anales.
Como tercer matiz me gustaría hablar de la ocultación de hechos: porque nadie le cuenta todo a todo el mundo; hay cosas que porque nos dan vergüenza, o porque nos dejan en mal lugar o porque simplemente no les damos la debida importancia no las contamos.
Así entre que una persona pueda ser más o menos fantasiosa, que la versión de los hechos se altere cada vez un poquito más y que anulemos las partes del cuento en las que salimos poco favorecidos, una persona puede no mentir nunca, pero tampoco decir completamente la verdad.
La mentira a mi modo de ver es intencionada completamente mientras que las acciones que he descrito son de un modo inconsciente y pienso que la mayoría de las veces, inocente.
Mi principio de no mentir a la gente importante y que pienso que no lo merece no se basa en un precepto religioso, ni siquiera en una moralidad exacerbada: simplemente esque no necesito mentir y me gustaría que a toda esa gente a la que creo simplemente por lo que son y porque creo en su bondad intrínseca tampoco sintiese nunca esa necesidad.
Sin embargo, y contra todo pronóstico, soy buena actriz y miento bien.
Cuantas veces algún chulito en su momento "machito alfa" me habrá soltado esa frase que aborrezco refiriéndose a las infidelidades:- si yo quiero no me pillan- a la cual yo más bien le añadiría un matiz:- si yo quiero no te pillo.
Porque para mentir tienen que unirse dos factores: que el que miente lo haga bien: que no se le escapen risitas ni titubee y que la mentira no sea un insulto a la inteligencia y que el que tenga que creer realmente quiera creerlo.
Aquí empieza el juego del mentiroso:
¿conoceis ese juego de cartas? para quien no lo conozca lo explicaré brevemente: el juego consiste en que se reparte una baraja completa entre los jugadores, uno dice;- vamos a bastos (por ejemplo) y todos "tiran bastos" esto es dejar las cartas del revés sobre la mesa.
Puedes dejar una dos o 20, las que tu quieras pero en algún momento alguien puede voltear tus cartas y ver si realmente tiraste bastos o copas.
Si has mentido te quedas todas las cartas tu, si dijiste la verdad se las queda el que destapó por dudar de tu palabra. Gana quien acaba sus cartas primero.
Evidentemente la gracia del juego está en las miraditas, en la tranquilidad, en no dar ningún indicio de que eres un maldito trolero.
Y con una mirada impasible y un indiferente:- destapa, vamos- puedes colar 13 cartas ( y no 12, el máximo de un palo) y que ninguna sea del palo que se ha pedido.
Ahora, tras esta breve introducción (¿?) volveré a las vías del metro.
El juego del mentiroso se puede jugar en el metro; lástima que la gente no lo sepa.
Puedes probar a pasar sin billete, sin dinero o incluso para los amantes del riesgo y la artesanía, puedes retocar un billete de modo que un día 10 se convierta en un día 18.
Eso es lo fácil, lo dificil es colársela al revisor que esta además, muy poquito dispuesto a creerte.
Es más, en lugar de partir de la base de que todo el mundo es bueno y lleva billete, al contrario que yo, es más partidario de que todo el mundo es malévolo y engañoso y que nadie lo lleva (esta es la razón de la existencia de los revisores; si confiasen en nosotros como individuos buenos y temerosos de Dios no existirían).
En fin, el revisor se acerca a ti a grandes zancadas y con cara de pocos amigos y revisa tu carta con la misma expresión de desconfianza que el que las destapa en el juego.
Si tu expresión es de horror y la mentira se tatua en tu rostro, has perdido.
Entre las grandes mentiras ( reconozco una discriminación positiva en favor de las mujeres, lo siento chicos, lo teneis más difícil) constan:
-lo siento no me dió tiempo a ticar, vino el tren y subí corriendo
-el billete no pasaba por la maquinita (esta es buenísima) creo que está arrugado
-La taquilla estaba cerrada así que no he podido comprar el billete (prueba a indignarte) en qué invierte metro valencia todos los billetes que pago? podríais poner maquinas en los dos lados del andén no?
-me ayudan señores guardias? (mis pobres angelotes ingenuos de prosegur) llevo un rato aquí y nadie me abre, creo que el billete debe de estar estropeado porque lo saqué esta misma mañana (pestañeo, pestañeo) he llamado al interfono ese de emergencia pero no debe de haber nadie...
Probadlo, tiene su aquel.
Y esta es la razón por la que digo que yo casi nunca miento

viernes, 29 de agosto de 2008

In nomine Patris

Hoy es el cumpleaños de mi padre y el lunes será el de mi madre. Pensaba hacerles dos regalos de esos de paquete y lazo enorme, pero ambos me han dicho que no lo haga (aunque como siempre haré lo que me de la gana).
Lo que sí me han pedido para mi sorpresa, esque les escriba algo sobre ellos y aparezca publicado aquí, ¿y quién soy yo para negarme?
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Hay dos personas en el mundo que le dan (si cabe) más vueltas a las cosas que yo.
Aunque nuestras mentes van por distintos derroteros y mientras yo divago sobre lo divino y lo humano rozando los absurdos ellos caminan por el sendero de lo practico.
Él, es esa clase de pesona a la que nadie le cae bien pero que gusta a todo el mundo y Ella, la que nunca se da a conocer porque siempre tiene miedo a no agradar.
Son extraños, diferentes, especiales y a veces parecen personajes de un cuento fantástico de la invención de algún chiflado.
Dicen, que nuestro alma gemela, nuestra otra mitad existe realmente; una persona que es exactamente igual que nosotros pero el destino, juguetón como es, coloca siempre a esa persona lo más lejos posible nuestro, para evitar el colapso y posterior infarto que nos daría al encontrarnos cara a cara con ella.
Siempre he querido una relación tan perfecta (sinónimo de Virgo) como la de mis padres; solo los he visto discutir dos veces durante mi infancia y ha sido (podeis creerlo?) la discusión más absurda y corta (unos 30 min) de la historia.
Para mí, todo lo que dijera de mis padres es poco; de niña veía a mi padre con todos sus defectos que sin embargo no descubrí hasta más tarde, cuando puse atención a ellos.
Mientras tanto se mostró titánico, protector casi como un dios al que siempre he profesado admiración, devoción y un amor especial.
Mi madre salió peor parada porque ella era la responsable, la que me regañaba en su perfeccionismo poco compatible con el desorden intrínseco a mi y que a ella ponía de los nervios.
Y sin embargo me parecía un ejemplo a seguir como mujer, inspiradora, fuerte, moral hasta rozar la inocencia en su mal sentido.
Ahora los años me los han mostrado sin ese pedestal infantil, solo como humanos, con sus vicios, sus manías y desde la perspectiva de iguales, que antes dictaban mi senda, delante y detrás mío, para abrirme paso y protegerme simultáneamente y que ahora se limitan a un suave codazo de vez en cuando dejándome en el esplendor del libre albedrío.
Mi padre ahora ya no es un dios, mi madre ya no es mi ejemplo ni la que me regaña y su relación no es perfecta ni infalible.
Mi padre es maniático, se pone de mal humor si le quedan cosas entre los dientes y odia la arena de la playa; no soporta que mi madre le compre ropa si la tiene que probar en unos grandes almacenes pero consiente en probársela en casa. Devora un libro que espera meses a comprar en solo unas horas para despues decir:- estaba muy bien pero ahora, ¿qué leo?, y nunca jamas sabrá dar una explicación del principio al final; como yo, se le van ocurriendo cosas sobre la marcha y posiblemente comienza hablándote de álgebra y termina hablando de protozoos y de las pirámides de Egipto.
No prueba la sal pero no puede evitar cubrir una carne o un pescado de hierbas hasta que solo se ve verde, no puede dar un abrazo sin hacerte una luxación previamente y despues añade: -no puede doler! es una luxación de cariño!!.
A veces no escucha, en esto me recuerda al perro de los simpson, que solo escucha bla bla bla bla siéntate, pero solo a veces.
A veces pasa noches enteras en vela porque algo le preocupa pero se pone histérico si yo no puedo dormir y me dice (a gritos) que apague la luz.
Mi padre a veces no razona; se obceca en una idea y es casi imposible sacarlo de ella, pero para eso está mi madre.
Mi madre es su yin, enteramente femenina aunque siempre me discute que ella no tiene caderas y la espalda muy ancha.
Nunca se ve guapa aunque todo el mundo se lo diga, y siempre está mirando revistas y colocando señales en el pelo que le gusta y haciendo amplias disertaciones sobre por qué no se lo puede hacer ( tengo poco volumen, la permanente no me aguanta bien, dara mucho calor...)
Mi madre siempre insiste en leer un artículo en una revista o las instrucciones de uso del microondas en voz alta y hasta el final, incluyendo los números de contacto o el nombre de los autores y exige que le prestemos atención únicamente a ella.
No le gusta que mientras habla, la tele o cualquier objeto que pueda distraernos a los elementos de mente dispersa que somos mi padre y yo este encendida.
Siempre nos regaña a mi padre y a mi por el desorden, pero nunca espera a que lo arreglemos nosotros.
Siempre se queja de que tiene poco tiempo para pintar o para realizar otras actividades, pero no puede soportar que una camisa este arrugada o una mancha en las cortinas.
Le encanta comprarse ropa (muy bonita por cierto) anillos y pendientes que luego nunca se pone con un amplio repertorio de razones de por qué no le favorecen lo más minimo.
Mi madre siempre cuenta las cosas desde el principio, aunque el principio lo sepas de memoria y debes atenderla hasta el final ( aunque es probable que nunca llegue)
Mi madre adora a los animales y las plantas, a los que trata como hijos propios y a veces siento celos porque los mima más que a mi.
Le hierve la sangre con las injusticias y se indigna cuando alguien dice algo insultante.
Le hieren las críticas pues las toma demasiado en serio porque se siente inferior a todo el mundo y sin embargo en su fuero interno, no concede crédito a casi nadie porque en realidad es consciente de lo que vale.
Mi madre suele conseguir convencer a mi padre de que cambie de opinión ( cuando él no está desconectado)
Ahora que ya soy mayor he entendido por fin muchas cosas sobre ellos, aunque también sufri la decepción de que no existe la pareja y el amor perfecto cuando descubrí que los tenía idealizados.
Descubrí que a veces mi padre se muestra intransigente y cabezota y que a veces mi madre se comporta de forma caprichosa y suele hacerse la víctima.
Algunas veces he mediado entre ellos, cuando no se quieren escuchar aunque aun no he conseguido que mi padre le compre una rosa y se la lleve a cenar.
Mis padres son divertidos a la observación, siempre que pueden están juntos y suelen estar riendo; son nerviosos, maniáticos, irónicos y a veces pagan sus enfados y sus nervios conmigo.
Sin embargo, nunca han dejado de apoyarme en todo lo que he emprendido.
Son bondadosos, nobles, raros como encontrar un bosque de esmeraldas y aun asi, preciosos.
Son humanos que nunca me han engañado, para lo bueno y para lo malo, aunque doliese lo que tenían que decir.
Nos hemos odiado, peleado, dicho cosas horribles y tambien amado.
Por siempre, aunque a veces cueste.

miércoles, 27 de agosto de 2008

La memoria de la eternidad

Cuando en el metro se le acaba la bateria del mp3 o por falta de espacio en la mochila o bolso o porque hemos tenido que elegir entre el bienestar de nuestra contracturada espalda o unos minutos de entretenimiento cargando un libro o porque nuestro récord al tetris resulta simplemente inbatible, es una acción generalizada jugar con el móvil.
A una hora en la que tus amigos posiblemente están ocupados o durmiendo es evidente que no te vas a poner a hablar por teléfono.
Una vez vuelto a intentar superar nuestra propia marca lanzando bolitas de nieve (dios como me gustaba ese juego) o emparejando bolitas de colores sin mejores resultados que la vez anterior, de intentar configurar el wap (sin éxito por mi parte) y de releer 20 veces la agenda con la esperanza de borrar algún número es cuando realizamos una acción que a mi modo de ver debería de estar penalizada.
Debería de haber un calvo como el de la loteria preparado detras tuyo para darte un capón cada vez que abrieses el buzón de mensajes.
Y no es porque no le puedas mandar un mensaje a un amigo o a un familiar ( el siempre clásico "llegaré a comer estoy bien no te preocupes mamá") sino porque tenemos la mala costumbre de conservar los mensajes de meses (tal vez años!) pretéritos.
Que nadie mienta ahora: todos tenemos un mensaje ( generalmente de un ex novio/a) que reza asi :" esta noche ha sido maravillosa, ojala no se hubiese acabado nunca tq mi vida ;)".
Bueno, pueden haber variantes pero el concepto es el mismo siempre; un día estupendo que has pasado con alguien.
En realidad no es malo pero hace tiempo que llegué a la conclusión de que estos mensajes son más nocivos para la salud de lo que usualmente se piensa.
Abrimos el buzón esperanzados de que en realidad en ese momento alguien piense en nosotros y nos mande un mensaje realmente emocionante (el típico amor perdido con el que acabamos mal y que esperamos estúpidamente a que nos envie un día un mensaje con un "sabes? me estaba acordando de tí" o un "hola como te va? quieres que quedemos un día?").
Eso no suele suceder así que nos dedicamos pacientemente a la relectura de cosas que en su momento nos emocionaron.
En lugar de ir directamente al punto de nuestro interés ( el mensaje alfa; el que no se debe leer más de 100 veces) repasamos toooodo el buzón como si alguien nos observase y nos diese vergüenza porque esa persona sabe que hemos leido ese mensaje más de mil veces.
Vamos uno a uno, releyendo unos 40 "ya llego a la parada" unos 20 " quedamos a las 19:30 en casa de pepito, trae alcohol" y unos 50 " tiene una llamada perdida de este numero, por cierto? has visto las novedades musicales de moviestar?" tras nuestro recorrido en el que borramos uno o dos de los numerosos textos que se amontonan como en un buzón atragantado y a punto de estallar, llegamos al punto de nuestro interés.
Lo releemos con avidez entre 2 y 3 veces de dos formas: con la sonrisita de bobos o con la lagrimilla en el ojo y pensando "y fijate luego que gilipollas" pero ahi es donde caemos en el error; no lo borramos.
Tras cada relación fracasada ( contando tanto las de parejas como amistosas) saco una norma que intento cumplir, como si de una superstición se tratase.
No se trata de que me vaya a dar mala suerte realmente, sino porque es una cosa que pienso yo que puede haber sido un error, una suposición de lo que pudo orientar esa relación a la ruptura.
En eso me inspiro en los ratoncillos de laboratorio: como buena ratita elijo otro camino para intentar alcanzar la comida sin que me de un calambrazo.
Bueno pues para mi, conservar mensajes en el movil es como un ratón estampándose una y otra vez contra un muro de metacrilato.
Es general que la gente durante la adolescencia conserve hasta los mínimos detalles de su primer amor (conocí a una chica que conservaba las cáscaras de las pipas mascadas por su amado) (si, ya lo se, carne de psiquiatrico) nunca he llegado a límites tan pasionales pero si me gustaba escribir un diario en el que anotaba cuidadosamente los mensajes que me habían gustado.
En la siguiente relación ese diario ya no existió; no hice una sola mención a su nombre en ningún texto y actualmente ya no conservo esa clase de mensajes.
He llegado a la conclusión de que esos mensajes se leen siempre con nostalgia, como recordando algo que siempre fue mejor, el momento del enamoramiento brutal, en el que solo vives para esa persona cuyas palabras luego lees pensando "ai en qué ha quedado aquello" o mis crueles "si mucho te quiero y mucha leche pero a la hora de la verdad nada!".
En realidad lo único que consigues con ello es vivir en el pasado recordando lo que pudo ser un enamoramiento momentaneo o incluso ( y perdón por llamarlo así) una equivocación; lo único que obtienes con ello es un sufrimiento que te autoinflinges injustamente.
Me imagino personificada a esa parte del cerebro (o quién sabe; el alma) dedicada al amor exclamando :- pero quieres dejarlo estar?? no he tenido ya suficiente? quieres dejar de atosigarme con eso? porque si tu no te cortarías un brazo con un cuchillo a mi no paras de putearme?
El otro día ( y me disculpo por adelantado por sacar este tema a colación) mi pareja me mostro un mail que le había enviado una amiga suya que a su vez había recibido de su ex novio.
El mail citaba uno a uno y textualmente todos los mensajes que ella le había enviado durante su relación comentándolos con bastante sarcasmo.
Él procuraba mostrarle su descontento porque ella ( 2 años despues de terminada la relación) tenía otra pareja.
Además de subrayar lo evidente (que hombre más plasta) he de preguntar: ¿cuantas horas de autofustigamiento ha pasado ese chico leyendo una y otra vez lo que ella escribió en su momento y pensando en el comentario más ingenioso para cada uno?
Llevo un tiempo ( aproximadamente desde la catástrofe del día de san valentín) con la filosofía de darle poca o ninguna importancia a los días importantes con mi pareja.
Los mensajes, los días clave por asi decirlo son detalles muy hermosos pero no son los que hacen especial una relación sino el día a día.
Yo soy la primera que era incapaz de eliminar esos textos, pero llega un momento en el que un mensaje te asquea, te horroriza hasta tal punto que sientes como si fuese un virus que pudiese emponzoñar el resto del aparatito y amigos, no pasa nada si lo borras.
Igual que al mensaje de la noche maravillosa no lo destierras al olvido, de hecho, te acuerdas casi mejor que si lo leyeses día a día pero sin ese tono melancólico.
Hagamos un esfuerzo todos y acompañemos esos mensajes venenosos al lugar que se merecen: la papelera.
En mi caso, las palabras de mi amor no necesitan ser guardadas en la memoria de un aparatejo; las tengo donde mejor guardadas están y donde más fácil acceso tengo.
Porque he olvidado decirlo; el día que te cambias el móvil, esos mensajes que guardaste con tanto celo hasta que en el buzón no cabía nada más, desaparecen para siempre.
Es lo que tienen las targetas de memoria, la tecnología es así.

domingo, 6 de julio de 2008

Las góticas de verano

Allá en mis tiempos mozos, en ese momento de búsqueda (y a veces de no encuentro) de la preadolescencia suprahormonada a grandes rasgos decidí adoptar la estética de lo que creo se conoce como una tribu urbana.
Y digo a grandes rasgos porque es un estilo que ya antes me gustaba y porque nunca he sido gótica en el sentido formal de la palabra.
Ahora soy lo que entre amigos llamamos una gótica desradicalizada que viene a ser que me sigue gustando la estética oscura pero me visto como me da la gana.
Y no me parece mal realmente, evidentemente en mi armario hay un predominio de ropa negra (no la iba a tirar!) pero pienso que no hay que limitarse en nada ni tan siquiera en algo aparentemente simple como es la indumentaria y el hecho de pertenecer a un grupo tan marcado te limita personalmente puesto que hay días en los que uno no esta de humor para ir de negro.
Pero por qué no, interiormente sigo conservando esa afinidad por este colectivo y a veces recupero del baul de los recuerdos (uhh) mi yo más primitivo.
Ahora la gente me señalará con el dedo y dirá:- ahá!! te atreves a llamarte gótica cuando has cambiado tu forma de vestir y en verano llevas ropa blanca??.
En este punto quiero dejar bien claro que no me voy a meter en cuestiones de si el gótico no es solo la indumentaria sino que es una forma de vida bla bla bla...porque no me voy a meter en si comparto mis opiniones en ese sentido o no.
A grandes rasgos el estilo es precioso pero tiene un defecto que, oh amigos góticos y siniestros españoles pareceis haber pasado por alto: el clima no es apto para ser el más oscuro de los vampiros.
Yo solo fui vestida de negro un verano; con mis pantalones largos, botas o calzado cerrado y alguna blusa de encaje: y no lo repito nunca.
Queda muy bonito por supuesto ver a una lánguida flor decimonónica sudando la gota gorda soportando con cara de circunstancia (gótica y siniestra) el abrasador calor que hace en Valencia a mediados de julio.
Y direis:- claro boba, esque los góticos solo salen por la noche. Ya, y supongo que los góticos no comen, así que no tienen que ir al supermercado, no tienen amigos, no van a la piscina, no compran libros ni ropa ni...
Por eso, me dije a mi misma que nunca más, que cuando las condiciones climáticas fuesen adversas yo me transformaría en la más mística de las hadas o hippys y ataviada con mis faldas indias o vestidos ibicencos pasaría los duros días de canícula estival.
Pensadlo friamente; ¿Alguien ha visto alguna vez al conde Drácula secándose los chorretes de sudor? ¿A Lestat el vampiro arrastrándose míseramente por una calle sin una sola sombra donde cobijarse para comprarse un helado a la vuelta de la esquina mientras los pájaros caen muertos de los árboles deshidratados?
Eso es porque estos personajes coinciden todos en que son de climas más bien frios.
Por eso cuando el otro día en el vagón en que viajaba hicieron su aparición 3 góticos muy jovencitos, una de ellos ataviada con sus mejores galas de gothic lolita adquiridas a un precio razonable por ebay casi me dio un síncope.
La chica en cuestión llevaba "solamente" una blusa de encaje negro, guantes, corsé de terciopelo negro, una falda larga, un petit coat (can-can que sostiene la falda), medias de lycra y botas altas además del maquillaje para acentuar su palidez y los ojos y labios negros.
Evidentemente iba muy mona la chica, pero ir así vestida con 40º a la sombra y mientras yo con un vaquero y una camiseta ya agonizaba esperando mi muerte próxima me parece de ser poco inteligente, bonito si, pero absurdo.
Es lo malo del verano; que no es buena época para ser consecuente.

miércoles, 11 de junio de 2008

Del Lechitas; con amor

Este post no va a ser agradable, os lo aviso: si vuestro estómago es sensible o hace menos de dos horas que habeis comido no lo leais, el tema en sí es repulsivo pero ¡tenía que decirlo!
Desde que yo abro los ojitos al alba (al alba se entienden las 7: 30 de la mañana, yo eso de madrugar lo llevo mal) arrullada por los trinos y gorgeos de los pajarillos (tengo un canario bastante histérico) hasta el momento en el que salgo por la puerta de mi casa paso por un duro proceso de acicalamiento que me deja casi más agotada que cuando me acosté.
Y no lo hago por vanidad, oh, no (mentira) lo hago por los corazones sensibles de los pobres viandantes y pasajeros del metro.
Si; yo me levanto convertida en un monstruo de las cavernas y quien diga que se levanta como Blancanieves, con el pelo peinado y el flequillo perfecto (ahora recuerdo porqué no me lo quería hacer) y la piel divina y blanca como la nieve miente.
Durante mi aseo diario intervienen geles varios, champú, pasta de dientes, mascarillas, serum, tónicos y exfoliantes y por supuesto perfume/colonia según tenga yo el día.
Así escrito parece una barbaridad de cosas pero en realidad todos más o menos gastamos un número similar de productos de belleza e higiene personal.
Se publicó recientemente un estudio que escuché con mucho interés en el que decían que el olor es completamente subjetivo, que la reacción de un mismo perfume en dos cuerpos diferentes produce dos esencias distintas, que no hay dos personas que perciban igual el mismo olor y que nos sentimos atraidos por olores familiares como los de nuestros padres por ejemplo.
Generalmente es un tema que me causa curiosidad dado que yo apenas tengo percepción olfativa; se me podría estar incendiando la cocina y yo no darme cuenta hasta ver el humo y las llamaradas.
Sin embargo hay olores que me llegan intensos y desgraciadamente para mi, son todos malos.
Aquí viene mi denuncia pública:
Hay un hombre que sube una parada despues que yo al metro; es bajito y no muy agraciado, el típico calvito que se peina con greñas hacia arriba para disimular su calvicie y lleva un mostacho enorme.
La cuestión radica ahi; en ese mostacho, en el que debe retener saliva desde 1980.
¿No conoceis el aroma a estornudo? pues ese hombre huele así pero lo gracioso del asunto esque debo de ser la única a la que le entran arcadas de verlo entrar puesto que nadie hace ningún gesto de desagrado ni parecen molestos de que el hombre se siente a su lado.
¿Es esa la prueba de que el olor corporal es cuestión de la percepción de cada uno? por otra parte pienso; el que nos guste un perfume o no puede ser, pero el mal olor creo que lo notamos todos, despues de todo en clase cuando alguien dice huele a cañería o algo así, más gente lo huele también.
Que buena es la gente, que civilizada, que solidaria, como aguanta pacientemente hasta que el señor que huele mal se apea.
Seré yo la única malévola áspid que al entrar ese hombre en el vagón no puede contener el gesto de espanto y que reza a todos los santos que se sabe que por favor no se siente cerca mío.
Ese debe de ser el mal karma que genero, o eso o que esta perdidamente enamorado de mi porque siempre lo tengo delante y me hipnotiza la visión de su mostacho en el que creo ver las gotitas de rocío salivado, las estalagtitas blancas pendientes de las cerdas de su bigote y los duendecillos grises que habitan este extraño paraje que alaban al dios creador de la lluvia de la mañana.
En el barrio en el que vivíamos antes moraba un esperpento que mis padres apodaron "el Lechitas" por una razón que nunca sabré.
Era un hombre al que el agua de la ducha ya no le lavaba por la sencilla razón de que estaba cubierto de una capa que lo impermeabilizaba.
Las greñas grasientas le colgaban por la cara y no entraré en detalles de su ropa porque podría pasarme horas aquí.
Ese hombre ya debió de morir pero generó una saga en la que a cada ser de estos que veíamos por la calle quedaba automáticamente emparentado: la novia del lechitas, el hijo del lechitas, etc
Ojo, he visto indigentes mucho más limpios, no estoy hablando de pobreza sino de higiene.
El otro día en el metro me encontré con una novia del lechitas (que debe de parecer ya uno de los miembros de esas sectas que tienen cientos de esposas) y casualmente se me puso al lado.
Si yo un día sudo procuro por todos los medios alejarme de la gente por miedo a oler mal (esto ya es manía persecutoria mía pero que quereis; me da vergüenza), bueno, esta mujer no solo no se alejaba sino que cada vez la tenía más encima y el olor a basura me estaba mareando ya de buena mañana.
Me pregunto entonces; ¿porqué me sabía tan mal moverme a otro sitio y alejarme un poco del olor? Y no solo yo; finalmente me moví cuando pensaba que no podía soportarlo más y detrás mío vinieron un chico y una chica dejando a la mujer sola mirándonos con rencor.
¿Porqué nos preocupa tan poco empujar o enfadarnos con alguien en el metro y sin embargo nos da tanta vergüenza alejarnos de alguien que nos obliga a elegir entre permanecer en el sitio y nuestro desayuno?
No creo que se pueda considerar una ofensa hacia ellos puesto que nadie les ha dicho:-señora: usted me repugna, simplemente eres tu el que se ha movido y sin embargo me encontré buscando excusas tipo:- creí que podría sentarme o - no quería bloquear la salida- en el caso de que la mujer me preguntase.
¿Y para qué? Igual que nadie le iba a decir a esa mujer que olía a desperdicios de tres días, nadie iba a preguntarme a mi porqué me cambio de sitio cada vez que alguien huele mal.
Si esque no se para que me preocuparé tanto.

viernes, 6 de junio de 2008

El señor revisor no se rie, no se rie el señor revisor

Yo comprendo que ser revisor del metro no sea el trabajo más bonito del mundo; entiendo que no sea divertido como ser profesor de algo que te guste o como alguna profesión artística (para mi esos trabajos lo son aunque no soporto eso de :- oh que suerte, tu trabajo es también tu hobby-)
Para todas esas personas que piensan así he de decirles:- vale, ser bailarina no es un trabajo feo, de hecho es vocacional absolutamente pero ve tu a bailar a 0 grados a una cabalgata de reyes o con fiebre o con una esguince de ligamentos a ver si te hace gracia.
Pero estoy de acuerdo en que no es ni de lejos como ser revisor del metro.
Respetando los gustos de cada uno pienso;- de acuerdo, a mi no me gustará, pero tampoco me gustaría ser abogado o notario y hay gente a la que le encanta, de todo tiene que haber.
Y sin embargo, cuando veo sus caras (las de los revisores, se entiende) no creo que haya ni uno con esa vocación desde niño.
Imagino al pequeño futuro revisor colocando todos sus peluches o muñecos en filas en tal vez una estructura hecha de cajas de zapatos, cojines, cintas de vhs o simplemente ficticia y cobrándoles su pasaje con pequeños billetitos recortados en cartulinas o folios...y es que no me sale.
Alguno tiene que haber desde luego, conocí a una chica que de pequeña quería ser notaria y se pasaba la vida jugando a que daba fe de testamentos o que controlaba concursos y cosas así que supongo que harán los notarios, una profesión de la que estoy bastante desinformada.
La chica en cuestión terminó haciendose filóloga y me contaba riendo que no tenía ni idea de donde le vino esa afición puesto que nadie en su familia era notario pero que ahora le parecía la profesión más aburrida del mundo.
Sin embargo, no conozco a ningún revisor y no puedo preguntarle si este trabajo también es su hobby o si es más bien lo que denomina mi padre como "las lentejas", pero creo saber la respuesta viendo las caras de amargura que tienen al entrar al metro.
Piden el billete y apenas lo miran, casi se fijan más en la expresión de tu cara, de hecho alguna vez he colado un billete ya caducado entregándolo con indiferencia sin apenas levantar la cara del libro que leía sabiendo que entregaba el billete completamente en orden.
Sin embargo, si alguien les entrega el billete con la mano temblorosa y con gesto esperanzado rápidamente el revisor le presta tanta atención como si de una carta de amor se tratase.
Con una ceja levantada irónica buscan y rebuscan cualquier falta que reprochar, algo asi como :- este billete tiene la puntita doblada: paga otro.
En el fondo los comprendo; la mayor diversión de esta rutina debe de ser meterse con la gente en busca de algún tipo de emoción escudados además en su condición de funcionarios por la que parecen poder escupirte a la cara sin que tu puedas hacer nada para evitarlo.
Por ejemplo, una vez volvía de visitar a una amiga de casa de su padre que vivía en el campo.
Despues de un día de caminata estaba muy cansada y me dolían las piernas así que al subir en el metro y este ir medio vacío apoyé las piernas en los asientos de delante con buen cuidado de apoyar solo el tobillo y no las suelas (comodona puede, sucia no)
A mi alrededor la mayoría de personas que viajaban en el metro estaban en la misma postura con la misma cara de cansancio que yo y en ese momento hizo su aparición una revisora.
La señora revisora debía de haberse dado un atracón de limones antes de entrar, iba con los labios apretados y cara de mala leche en general.
Uno a uno nos iba pidiendo que le mostrásemos el billete y al llegar a mi debió de pensar con su cara de mala de la película: -muajajajajja esta jovencita indefensa pagará que me han sentado mal los limones.
Y vaya si lo pagué; al entregarle el billete y estar en orden la mujer se puso roja, tomó aire y en el transcurso de tres paradas no volvió a respirar ni a tragar saliva echándome la bronca como estaba:- que porqué pones los pies en el asiento que si tal que si cual- yo me limité a contestarle las dos primeras veces, luego siguiendo mi costumbre de no darle cabezazos a una pared lisa la deje hablar y continué leyendo.
Cuando se cansó de gritarme pasó al siguiente que tuvo la mala suerte de no llevar billete.
Normalmente cuando no llevas billete tienes dos opciones según el revisor que encuentres:
la primera es que te hagan pagarlo y ya está, y si el revisor ese día es majo te cobra el billete y se va tan tranquilo y si te toca el revisor con ganas de pelea te cobra una multa de 10 euros con tu protesta y su discusión posterior.
La segunda es que te hagan bajar directamente del metro en la siguiente parada.
En esta ocasión la mujer estuvo otras cuatro paradas gritándole a este hombre hasta que finalmente este se cansó y le contestó, mucho y muy mal.
Yo no digo que haya que recurrir al insulto, pero es que esta mujer iba buscando discutir desde el principio y se merecía bastantes de las burradas que le dijo.
No todos son así, pero parecen disfrutar con las regañinas aunque no he leido en ningún sitio una norma que diga: El señor revisor tiene derecho a abroncar a los pasajeros a su antojo en los siguientes casos; no llevar el billete, no ticar el billete en la parada correspontiente, poner las piernas en el asiento de enfrente y alguna más que se le ocurra sobre la marcha. Es obligación del pasajero aguantar con estoicismo la bronca del revisor y no contestarle a nada.
En algunos veo la vocación perdida de profesores, policías o madres y padres frustrados, tal vez es lo que querían realmente ser pero una oposición y un salario de por vida se interpusieron en su camino dejando a un lado sus sueños y eligiendo una profesión que en realidad no les gusta.
Un día volvía en el metro a las 7 de la mañana con un montón más de gente que volvía de zonas de fiesta y al metro se subieron 4 revisores (no uno solo sino 4)
Organizaron una especie de competición, a los 5 minutos, la mitad de pasajeros se habían bajado del metro con su consiguiente regañina, se sentaron delante mío y entre risotadas decían:- a cuantos has tirado tu? -yo? a 3 jajaja y vosotros? - yo primero a una pareja y luego a las niñas esas que estaban ahi
Era algo así como una fiesta, los imaginé preparándose antes de subir al metro;- mira mira ya viene! uhhh cuanta gente va a subir hoy!! que bien lo vamos a pasar!
Yo no digo que sea un trabajo grato, no digo que cumplan o no con su obligación pero los pasajeros somos los clientes y aun no he encontrado un lugar en el que me sienta más como en el colegio tratados un poco como ganado y cantando en el autobús a pleno pulmón: el señor conductor no se riiiieee...

miércoles, 28 de mayo de 2008

Las cascadas subterraneas

El presente mes de mayo ha batido todos los records de lluvias desde el año 1870 en Valencia, esto lo he interpretado, como bastante gente, como una bendición pues han sido lluvias regulares y no demasiado intensas por lo general salvo en momentos puntuales, que vienen a ser las que realmente son útiles para el medio ambiente.
Sin embargo y contra todo pronóstico no voy a hablar ni de ecología, ni del trasvase del Ebro ni de ninguno de estos temas sino de un fenómeno que llevo tiempo observando.
La ciudad de Valencia es rica en aguas subterraneas como es bien sabido y eso supuso una dificultad bastante importante a la hora de construir la estructura del metro.
Esta información no la he contrastado pero ha llegado a mis oidos que para construirlo fue necesario congelar grandes bloques de agua para excavar en el subsuelo.
No se si sera verdad o mentira lo que si que digo es que no me extrañaría nada, al fin y al cabo tenemos una importante tradición de baños y termas y aguas termales.
Creo que todos sabemos lo sucedido hace casi 2 años en la linea 1 en la parada de Jesús.
Para quien no lo sepa me explicaré; al parecer unas filtraciones de agua y unos materiales de baja calidad terminaron por convertirse en un accidente bastante grave de derrumbamiento.
Casualmente ese día no se muy bien porqué decidí coger el autobús a la vuelta de la universidad, hacía mucho calor y pensé que tardaría bastante menos al no tener que hacer transbordos.
Pasé más de dos horas en el autobús preguntándome porqué habría tanto atasco y la gente parecía tan alterada.
Cuando llegué a mi casa mi madre me abrazó llorando y me dijo que ya tenía el teléfono de la policía marcado por que llevaba un buen rato viendo en la televisión el accidente de metro por el cual tenía que pasar yo y que yo no contestaba a sus llamadas (tenía el teléfono en silencio al salir de clase y me olvidé de cambiarlo).
Todo esto tuvo consecuencias además de heridos y muertos, de protestas por la baja calidad de los servicios e instalaciones, conferencias...Pero con el tiempo lo olvidamos.
Sin embargo, cada vez que llueve en una de las paradas más importantes en la que se realizan la mayoría de transbordos y donde para más gente a lo largo del día, caen cataratas de agua por las paredes que corren hasta las vías.
En realidad no se el tamaño de esas goteras pero cuando llueve tanto como últimamente las vías suelen aparecer con varios dedos de agua y la cantidad de agua visible por las paredes es mucha.
Debe de haber también alguna fuga interna por que a veces no se ve pero si se oye el goteo constante.
De hecho en el interior de los propios metros cuando salen al exterior hay goteras.
A donde pretendo llegar es a la sensación de inseguridad que me produce el pensar en el accidente de Jesús y ver que el Salto del Ángel se ha trasladado a metrovalencia.
A veces me pregunto si cada año los billetes son más caros y nos vemos envueltos en huelgas día si día también porqué nadie arregla esto.
Supongo que es necesario un accidente y si puede cobrarse vidas tanto mejor para que alguien se preocupe por arreglar algo.

domingo, 13 de abril de 2008

De libros en el metro y libros en general

" Hay tres tipos de libros; los buenos, los malos y los pobre árbol. Los buenos son los que lees una y otra vez y te encanta tenerlos en casa, a veces hasta repetidos en diferentes ediciones, los malos son los que lees una vez pero prefieres que sean de una biblioteca y los pobre árbol son los que cuando los terminas de leer, si es que llegas a hacerlo, piensas: pobre árbol..."
" Cuando eres alérgica al polvo y a los ácaros solo puedes tener un número máximo de 4 gatos en casa y 5000 libros" Espido Freire, escritora.

A todo esto que sabiamente dijo mi muy admirada Espido Freire en Noche sin tregua le añado yo:
Si comienzas a leer un libro que no te gusta, que te parece un tostón insoportable tienes dos opciones; le das otra oportunidad y lo terminas y tal vez saques algo bueno de éste o bien lo dejas en la página que te hayas quedado y lo regalas o lo vendes o lo tiras a reciclar.
Hay libros que me han costado de leer y hay un caso en particular en que tras varios intentos no conseguí pasar de la página 20 sin caer en un coma profundo, así que relegué el libro al baúl de los recuerdos y en el último traslado que hice no recuerdo si lo reciclé o lo doné junto a otros a la biblioteca pública. El caso es que a mi nunca se me ocurrió llamar al señor Italo Calvino (tampoco a sus descendientes ya que lleva bastante tiempo muerto...) para decirle que sus libros me parecieron una bazofia sin sentido. Como mucho digo que no me gustaron pero eso no impide que sea considerado uno de los autores más importantes del s XX y de gran valor filosófico.
Esto (por si todavía no hay aludidos) viene a cuento de algunos comentarios que recibieron mis textos recientemente.
Estoy completamente segura de que académicos de la lengua y la literatura tan ilustres que pueden permitirse el lujo de corregir a otros, en concreto a mí, tendran muchas cosas mejores que hacer que leer textos soporíferos y segun ellos mal redactados , como por ejemplo recibir algún premio de literatura, leer textos mejores que los míos o escribir los suyos propios.
Además yo tengo también mejores cosas que hacer que leer críticas sádicas y comentarios insultantes en los que por cierto: "además" y " y para más inri" son sinónimas y en una misma oración producen un fenómeno llamado redundancia o en ciertos casos rebuznancia.
Por el bien de todos y de nuestro tiempo libre, yo continuare escribiendo mis textos de mil lineas si es lo que me parece y vosotros continuareis buscando una vida propia o una forma de darle sentido aunque sea tan destructiva y absurda.
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Tengo por costumbre leer en dos momentos del día, ya sea por costumbre adquirida o porque me concentro mejor y estos son por la noche, en la cama antes de dormir y en el metro, en los trayectos largos.
Últimamente he tenido que abandonar la del metro puesto que mi espalda ya dolorida y mi mochila no soportan más peso del que llevo habitualmente y a menos que el libro que esté leyendo sea pequeño, no puedo transportarlo.
Sin embargo he de reconocer que es uno de los momentos en los que más me gusta leer puesto que parece que el mundo se hunda a mi alrededor e incluso percibo menos ruido que cuando llevo los cascos con música.
Muchas veces he dejado pasar mi parada para ver como terminaba el capítulo dado que soy bastante maniática en ese sentido y me gusta abrir el libro siempre por un capítulo nuevo.
Me resulta curioso cuando alguien a media tarde se sienta en el salón a leer, yo soy incapaz; encuentro siempre mil cosas para hacer o me molesta cualquier cosa que me distrae.
Cuando llego de clase suelo encontrar a mi madre leyendo en el salón y a veces a mi padre junto a ella, cada uno con su libro y yo no puedo, como tampoco puedo en una biblioteca por ejemplo.
Pero cuando llega la noche y me acuesto en mi cuarto me resulta imposible dormirme si no leo aunque sea solo una página.
Solo hay una ocasión en la que puedo leer a cualquier hora, y es cuando tengo en mis manos un libro que realmente me gusta, ese libro que veo en una librería y parece llamarme a gritos, al que me acerco y echo una ojeada a la portada y a la contraportada y pienso;- vaya parece que está bastante bien. Despues lo abro, veo el precio, me levantan del suelo un par de asistentes de urgencias, los oigo decir;- otra víctima infartada, dejen paso por favor - si, hay que ver lo caros que se han puesto los libros últimamente.
Tras algunas semanas de ahorro o haciéndoles una encerrona a mis padres a los que casualmente me apetece muchísimo acompañar a la librería por fin tengo el objeto de mi codicia en mi poder y puedo llevarlo a mi refugio y comenzar a devorarlo como buen monstruito.
Este fue el caso de Wicked, memorias de una bruja mala, continuación supuesta del Mago de Oz y que me encantó. Pese a su volumen considerable me acompañó por prácticamente todas las lineas de metro de Valencia y durante mis breves vacaciones de verano en el autobús.
Tan adictivo que hacía que pudiese leerlo a cualquier hora y en cualquier lugar.
Un libro que por cierto os recomiendo y al que no le hace justicia un edulcorado musical de Broadway que cae en los tópicos que precisamente el libro pretende desmentir y que como parece que sea la costumbre americana elimina toda mención posible a sexo, deformidades o cualquier profundidad psicológica.
Antes de irme por las ramas y volviendo a la vía de metro parece que bastante gente tiene la costumbre de leer en el transporte público.
Siempre tenemos un lector adjunto que se nos añade al hombro y lee por encima de este.
Hay veces que me han dado ganas de poner el libro en el centro con tal de no sentir un aliento en la nuca y otras que yo he sido la lectora de hombro.
Desde que no puedo transportar yo misma a mi acompañante de papel tengo que conformarme con cazar al vuelo palabras sueltas tras el hombro de otro lector.
E incluso he desarrollado un juego sobre esto, es bastante entretenido: consiste en que yo leo lo que puedo de un libro y antes de que su dueño baje del metro intento adivinar su título o su autor y si tal vez me interesa o no comprarlo y terminar de leerlo.
La pena esque no siempre se consigue y la última vez que leí algo realmente interesante no conseguí luego ver la portada del libro y me quedé con las ganas de averiguarlo.
También me gusta ver que clase de libros lee la gente y cuanta gente los lee; en un solo vagón conseguí contar hasta 7 códigos da vinci y 3 ángeles y demonios.
Hasta la fecha debo de haber visto unos 10 o 12 mundos felices de Aldous huxley, no quiero pensar la cifra de códigos da vinci, 3 o 4 sinués el egipcio (cosa que me alegró y me dieron ganas de comentarlos con el lector en cuestión) y un solo sabor a hiel de ¿Ana rosa quintana?
Desde que no puedo llevar mis propios libros tengo que conformarme con contabilizar los que leen los demás o intentar averiguar sus títulos para entretenerme.
Si la gente a veces no fuese tan destructiva y no tuviese las manos tan largas estaría bien una mini biblioteca a bordo con unos cuantos ejemplares para leer un rato y dejar y no tener que cargar con ellos, podrían incluso cambiarse cada 2 o 3 meses para renovarlos.
Hay tantas cosas bonitas que haría en mi mundo ideal...

jueves, 3 de abril de 2008

Respeta ese sitio; se sienta mi bolso

Uno de los complementos de moda más utilizados y en uso práctico el más util creo que es el bolso.
A las mujeres y a algunos hombres actualmente parece que nos haya crecido un apéndice extraño, cual bolsa de marsupial que nos acompaña a cualquier parte.
Lo abrazamos amorosamente cuando nos vemos empujados por multitudes a fin de protegerlo a él y a las cosas que contiene, le sacudimos el polvo o la suciedad del roce cuando nos acomodamos en el asiento y como a un niño malcriado lo tenemos en nuestro regazo a punto de cantarle "aserrín aserrán las campanas de san juan" mientras lo mecemos y el bolso rie histérico.
Pero mira, va a ser que no, el bolso es un objeto como puede ser un abrigo o unos zapatos y ni rie, ni siente, ni se cansa.
Aquí es donde yo me pregunto: -¿Por qué la gente sienta a los bolsos?
Mucha gente se acomoda en el asiento y seguidamente en el asiento de al lado acomoda al bolso, a veces me planteo si es una emulación de un amigo, de un compañero de viaje, algo puramente psicológico porque pienso que por seguridad no es; es más facil que te roben el bolso separado de ti que si lo llevas cogido en brazos y evidentemente si no lo sientas el bolso no se enfada y sigue abriendo sus vergüenzas para tu uso y disfrute.
En realidad yo siempre me siento más cómoda llevando el bolso agarrado encima pero hay gustos para todo.
Lo que en verdad me da a mi que pensar es por qué la gente se enfada o se molesta cuando les pides que apartes el bolso para sentarte tu y es lo que ha sucedido esta mañana:
Al subir al metro una chica había acomodado su bolso en el asiento de al lado mientras leía el periódico; han pasado una, dos, tres y hasta cuatro personas sin decirle nada, buscando otros asientos donde colocarse y cuando he llegado yo he dudado durante un tiempo si pedirle que me dejase el sitio o no.
Al final he pasado de largo sin ganas de hablar de buena mañana y me he sentado en uno de los escasos sitios que quedaban, pero mucha gente se ha quedado de pie y sin embargo el bolso no se ha movido de su asiento hasta que ha bajado del metro.
¿Hay alguna ley no escrita, algún código de honor o de educación del que yo no me haya enterado en el cual se respeten las prioridades y el derecho a asiento de un complemento de moda antes que el de una persona?
¿Qué será lo próximo? ¿Sentar unos zapatos? ¿una pulsera tal vez?¿ un sombrero?
Vale que el pobre bolso también tenga lo suyo, todo el dia preñado de los trastos inútiles que le hacemos transportar. Desde luego debe de ser un alivio cuando al día siguiente o al llegar a casa le hacemos vomitar todo lo que se ha tragado para ocupar a otro con su carga.
Pero creo que debo de hacer hincapié en que está concebido para eso y no se cansa, así que cuando alguna vez me han puesto mala cara o con un suspiro de desagrado han apartado el bolso de mi trayectoria me he preguntado si se trataría de una especie de amigo imaginario, de una vocecita que yo no puedo escuchar.
Siento volver a caer en el tema del egoísmo, pero esque esto no tiene otro nombre en realidad, lo único que he hecho ha sido divagar en torno a un tema absurdo por no admitir que la mayoría de la gente es esencialmente egoísta, más preocupados por su propia comodidad que por la de otras personas.
Tal vez un día de estos me haga un letrero que coloque cuidadosamente sobre mi bolso y que diga ( a ver si lo adivinais) " Respeta ese sitio; se sienta mi bolso".

martes, 1 de abril de 2008

La maldición de los móviles con mp3

La tecnología avanza a pasos agigantados, a grandes zancadas de 7 leguas; hace unos años, no muchos el telefono móvil era solo un privilegio de yupis (entonces se llamaba asi a los ejecutivos trajeados) y una pijada monumental, y ellos iban dando voces por la calle para que la gente se fascinase en contemplar la maravilla del invento que por cierto parecía mas un ladrillo o una cabina telefónica, eso si, sin cables.
Y la gente se volvía y murmuraba -oooohhhh mira, eso es un teléfono móvil.
Ahora ya no, ahora ya tiene móvil cualquier hijo de vecino, incluso niños pequeños y ha cambiado el castigo típico de: -como no te portes bien te haré copiar 100 veces no desobedeceré a mis papás- por - como no te portes bien te dejo sin saldo en el móvil.
Ahora los móviles han pasado de ser meros aparatitos por los que llamar y ser llamado a recibir mensajes, navegar por internet, tener msn, mp3, juegos, películas, teclados de ordenador, agendas electrónicas incorporadas...y esta bien, esta realmente bien lo que no esta tan bien es el uso que le dan al mp3 del móvil.
En la normativa de emt y metrovalencia esta claro como el agua: bajo pena de multa está terminantemente prohibido utilizar aparatos de sonido en el autobús/metro que molesten al resto de pasajeros.
Y molesta, molesta mucho cuando estás esperando el metro y una horda de (bakalas/gitanillos/sudamericanos reguetonianos) (no los únicos, si los mas frecuentes) suben a tu vagon acompañados de 3 o 4 móviles sonando intermitentemente a todo volumen mientras ponen canciones que yo no distingo una de la otra.
Y no lo soporto porque en parte eso atenta contra mi libertad, mi libertad de escuchar o no lo que me de la gana, porque no soporto ni la música máquina, ni el gitaneo, ni el reagueton o como se escriba y tengo todo el derecho del mundo a no escucharlo, ni yo, ni todo el andén.
Y direis, pues cógelos cuando te molesten y diles que paren la música pero creo que no he equivocado el término horda porque jamás van solos y yo sinceramente soy valiente hasta cierto punto, pero con mi escasa estatura no me atrevo contra un grupúsculo de estos, porque aprecio mi integridad física.
El otro día sin ir más lejos esperaba el metro en la parada y aguanté un amplio recital de lo que me parecía camela o un grupo de esa índole; los pinchamóviles de esa ocasión eran 3 gitanillos de pelo cenicero y arete dorado en la oreja que con gesto de besugo escuchaban y comentaban la calidad de la pieza: -ta wapo ´io (esta guapo tio (está bien/es bueno/interesante amigo)) Y no es que yo tenga nada contra la etnia gitana, tengo en contra de los gitanillos que en mi diccionario rico en matices no es lo mismo que un gitano; el gitanillo es una extensión de la estética bakala para ser precisa.
Pero a lo que iba; fascinación ejercen en mi las pandillas de esperpentos, sobretodo en los previos a fiesta viernes y sábados en los que sacan sus mejores galas (ja, ja, y requetejá) y viajan en el metro armados de la banda sonora que desde que alguien incorporó mp3 a los móviles (ojalá se pudra en el infierno!!) los acompaña siempre.
Me impresiona cuando la acompañan de palmas tribales con la cabeza hundida entre las manos haciendo gestos y muecas de placer como diciendo (o cuando lo dicen directamente) -esto es buena música, esto es lo bueno.
Me impresiona cuando hacen el gesto del brazo cual si sujetasen una lanza (reminiscencia tribal de la que hablaré algún día), en general, me impresiona siempre su falta de vergüenza que debe de ser intrínseco a su falta de cultura, vocabulario e inteligencia en general.
Pero la cuestión básica y primordial a la que siempre vuelvo es al respeto y a la educación; a no todo el mundo le gusta el metal o la música árabe o celta como a no todos nos gusta el reagueton;
¿por qué tenemos que aguantar unos cuantos los gustos de otros? ¿a quién se le ocurrió la idea de poner en manos de unos becerros otra posibilidad para molestar?
¿Y por qué cuando veo a un grupo de impresentables de estos sufro un arrebato de ansias de tirarlos a todos de una patada a la vía?